— Ndachéi che pu'akavéva —ombohovái ichupe kyse'apĩ—,
kyse apohára ipu'akave, ha'éko chejapo va'ekue.
— Ajépa nde pu'akaite nde kyse apohára,
rejapóva kyse'apĩme,
kyse'apĩ ojukáva guéi tujápe,
guéi tuja oisyrykupáva ýpe,
y omboguéva tatápe,
tata ohapýva yvyra pehẽnguéme,
yvyra pehẽngue omopẽmbáva jaguápe,
jagua ombojupíva yvate mbarakajápe,
mbarakaja ojukáva angujatutúpe,
angujatutu ombokuapáva tapiambykýpe,
tapiambyky ojokóva yvytúpe,
yvytu omyańáva araípe,
arai omo'ãva kuarahýpe,
kuarahy omboykúva yrypy'ápe,
ko yrypy'a che py kytĩva.
— Ndachéi che pu'akavéva —ombohovái ichupe kyse apohára—,
"la muerte" ipu'akave, ha'éko che reraha.
— Ajépa nde pu'akaite nde "la muerte",
reraháva kyse apohárape,
kyse apohára ojapóva kyse'apĩme,
kyse'apĩ ojukáva guéi tujápe,
guéi tuja oisyrykupáva ýpe,
y omboguéva tatápe,
tata ohapýva yvyra pehẽnguéme,
yvyra pehẽngue omopẽmbáva jaguápe,
jagua ombojupíva yvate mbarakajápe,
mbarakaja ojukáva angujatutúpe,
angujatutu ombokuapáva tapiambykýpe,
tapiambyky ojokóva yvytúpe,
yvytu omyańáva araípe,
arai omo'ãva kuarahýpe,
kuarahy omboykúva yrypy'ápe,
ko yrypy'a che py kytĩva.
— Ndachéi che pu'akavéva —ombohovái ichupe "la muerte"—,
Ńandejára ipu'akave, ha'éko chembou penderekávo.
— Ńandejára nipora'e pe ipu'akapáva!!.
Tanemarãngatu ha Tereńemomba'e guasúke ára apyra'ỹmeve.[5]
(He aquí que Dios es el Todopoderoso. Bendito y Alabado sea por toda la
eternidad).
[1] Esta es una de las versiones de este cuento de tradición oral, cuyo
principal personaje es el Jakavere, un ave de la
familia de los Scolopacidae que comprende aves parecidas a los chorlos, cuya cabeza está
achatada lateralmente, con largos picos que a veces son encorvados y parecen fuera de
lugar. Su aspecto cómico, junto a su destreza en el vuelo, le dan
características muy particulares que la han vinculado estrechamente a la
simpatía, tradición y al folklore paraguayos. Habita en los terrenos
inundados, humedales en general, o a la vera de lagunas, pues gracias a su
extenso pico se alimenta de gusanos, larvas, lombrices, insectos. etc.
Lo particular de su vuelo radica que salen como impulsados de la tierra, a gran
velocidad y casi verticalmente, elevándose a unos 90 a 100 m, cuando parece
que son detenidos por algo, y luego se precipitan hacia la tierra a una
velocidad aún mayor, produciendo un extrańo sonido por el roce de sus
plumas traseras con el aire, lo que sus admiradores, los nińos del campo,
interpretan como "yacaveré-veré-veré-veréeeee"..., hasta casi chocar con el
suelo cuando, inesperadamente, planean hasta posar tranquilamente.
Se sugiere que su nombre proviene de ayaka
(canasto,a) veve (que vuela), lo que
se acerca al nombre que le dan en Corrientes, Argentina, donde se le llama
Canastita, y a su aspecto cuando está posado en el suelo.
Esta versión, recogida de Don Leonardo Cáceres y su familia, provenientes de
Ńurundiay (pueblo del sudeste del Departamento del
Guaira, Paraguay, cercano a los límites con
Ka'asapa), evita el uso de hispanismos innecesarios
que figuran en otras versiones.Además, en algunas de las
otras, se da la sustitución del Jakavere por el
Ypaka'a como personaje
principal, y la simplificación del cuento, en algunos casos, pasando
directamente del perro al hombre y a Dios.
Los contadores de esta historia suelen referir, a manera de
introducción, que estas aves, en su raudo vuelo vertical, intentan llegar
hasta Dios, pero son atajados por Él mismo, recriminados y abandonados para
caer hasta el suelo gritando su propio nombre para hacer conocer al
desobediente... lo que a más de un
mită'i le habrá dejado pensativo con
respecto a las consecuencias de la desobediencia, pero el mismo Dios, en
su infinita bondad, le concedió la facilidad del planeo final que le salva
la vida, al permitirle posar saltitando con alegría en el suelo.
[2] Tapiambyky: Los vientos reinantes
en la región oriental del Paraguay son aquellos del sur, y en esa dirección se
construía una proyección de la pared de la choza, con la intención de desviar un
viento fuerte, de tal modo que si sufriera dańo, no afectara a la casa en sí.
Tenían una altura inferior a la de una pared normal, por lo que se le
llamaba tapiambyky (tapia corta).
[3] Angujatutu: Laucha, ratoncito.
[4] Kyse'apĩ: Cuchillito bien gastado por el uso.
[5] La traducción de los tres últimos párrafos (que comprenden
todos), acaba traduciendo todo el cuento, en los que, sintetizando, se expresa: Jakavere
agradece al Sol por su poder en derretir la helada que le corta
los pies, el sol declina el poder hacia la nube que lo tapa, la nube hacia
el viento que la empuja, el viento hacia la tapia-corta que lo ataja, ésta
hacia el ratoncito que la perfora, éste hacia el gato que lo mata, éste
hacia el perro que lo hace subir, éste hacia el garrote que le maltrata,
éste hacia el fuego que lo quena, éste hacia el agua que lo apaga, este
hacia el buey viejo que lo sorbe todo, éste hacia el cuchillito-gastado que
lo mata, éste hacia el hombre que lo fabrica, éste hacia "la
muerte" que lo lleva, y por último, ésta hacia Dios que la envía, y
es entonces, cuando Jakavere descubre que el verdadero poder reside en Dios,
a quien glorifica, diciendo:
ˇBendito y Alabado Seas por toda la eternidad!.