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Actitudes y usos del guaraní en Paraguay

Por: Lenka Zajíková, 2004
Universidad Palacký de Olomouc, República Checa

 

Dos acontecimientos decisivos marcaron la situación lingüística de Paraguay en la última década del siglo XX: en 1992 se aprobó la nueva Constitución, en la que el guaraní es aceptado como la segunda lengua oficial del estado,[1] y, como consecuencia, se empezó una ambiciosa reforma de la educación bilingüe.

    La primera versión de una educación bilingüe de los años ochenta todavía otorgaba al guaraní el nivel de un instrumento de comunicación puramente oral. La política lingüística del Ministerio de Educación y Culto en el año 1983 fue enseñar el guaraní a nivel de escuchar y hablar, pero no a nivel de leer y escribir,[2] con lo que se afirmaba el estatus inferior del guaraní con respecto al castellano.

    El mayor objetivo de la reforma, iniciada en marzo de 1994,[3] es que toda la población paraguaya sea bilingüe coordinada. Se crearon dos currículum escolares y las escuelas tuvieron que elegir entre la así llamada modalidad guaranihablante –que empieza con un 85 % de las clases en guaraní y un 15 % de las clases en castellano, porcentajes que se aproximan hasta llegar al 50 % en las dos lenguas en el último grado de la primaria– y la modalidad hispanohablante con el programa invertido.

    Sin embargo, el número de escuelas de modalidad guaraníhablante quedó muy reducido: en 1998 se trataba de solo 472 escuelas con 40.639 alumnos frente a unas 6.500 escuelas de modalidad hispanohablante,[4] lo que no se corresponde en absoluto con el porcentaje de los niños monolingües en guaraní al comienzo de la escolarización. Hay varias razones de esta situación, ya sea una selección a veces equivocada de las escuelas piloto de ese proyecto, ya sea la oposición de los padres a esta modalidad, pues para ellos la función primordial de la escuela sigue residiendo en enseñar el castellano, y ni siquiera una amplia campaña de sensibilización en todo el país ha logrado cambiar esta convicción general. Otras causas pueden ser la oposición interna en el ministerio, y, ante todo, la falta de recursos y materiales escolares.[5] Por estas causas la reforma se quedó, en cuanto a la implantación de las escuelas de modalidad guaraníhablante, estancada, a pesar de que en los ocho años de vigencia de la reforma se han formado miles de maestros más o menos capacitados para la educación bilingüe y se ha publicado (o se hubiera podido publicar) el suficiente material escolar para cubrir la demanda.

Apuntes metológicos de la encuesta

Para investigar qué efecto han tenido estas políticas lingüísticas en las actitudes de los hablantes hacia el guaraní y en el uso del guaraní, entre marzo y mayo de 2001 realizamos unas encuestas en el Departamento de Itapúa, en el sur del Paraguay Oriental. Para hacernos una idea básica sobre la situación lingüística del departamento y su lugar dentro de Paraguay, en la siguiente tabla se comparan los porcentajes del uso lingüístico general de los censos de población disponibles.

En % Castellano Guaraní Castellano-Guaraní Otros
  Paraguay Itapúa Paraguay Itapúa Paraguay Itapúa Paraguay Itapúa
1950 4,7 13,9 40,1 26,3 53,8 55,7 1,4 4,1
1962 4,4 6,8 45,1 29,3 48,4 53,3 2,1 10,7
1982 6,5 10,0 40,1 34,8 48,6 52,0 4,8 3,2
1992  6,4 8,8 39,2 44,2 48,9 42,7 5,5 4,4
Tabla 1. Comparación del porcentaje de los hablantes según la lengua hablada habitualmente en el hogar en los últimos Censos de Población y Viviendas en Paraguay y en Itapúa[6]

    Trabajamos con dos grupos focales: el primero fue una muestra seleccionada a base de cuatro variables sociales, cubriendo la población general; el segundo grupo fue representante de la generación joven con un nivel de educación alto, en concreto, estudiantes de diferentes institutos de formación docente de la zona. Las cuatro variables sociales mediante las que seleccionamos la primera muestra fueron las siguientes:

  1. Edad. Hemos dividido los informantes en tres generaciones: primera, menor de 25 años; segunda, entre 25 y 55 años; tercera: más de 55 años. En la práctica, los informantes de la primera generación tenían entre 20 y 25 años, los de la segunda entre 28 y 42 y los de la tercera entre 58 y 73.
  2. Nivel sociocultural. Hemos considerado dos niveles, alto y bajo, basándonos en dos factores, el primario fue el nivel de la educación completada, y el secundario, la profesión. En el nivel sociocultural bajo entraban las personas con 6 años de escuela primaria como máximo –dado el hecho de que el promedio de años de estudio es 6,6 años, según la Encuesta Integrada de Hogares de 2000/01[7]– y de profesiones como empleada doméstica, ama de casa, vendedora –en el caso de las mujeres–, y jornalero, pequeño agricultor, pintor (de brocha gorda), artesano sin instrucción alguna –en el caso de los hombres. Al nivel sociocultural alto pertenecían las personas con por lo menos alguna instrucción de nivel secundario y de profesiones como estudiante, docente de diferentes tipos de escuela, tipógrafo, propietario de un comercio.
  3. Sexo.
  4. Residencia. Hemos considerado dos categorías, de residencia urbana y rural. Bajo el área de residencia urbana entendemos la ciudad de Encarnación, bajo el área de residencia rural los pueblos en los alrededores de Encarnación.

    A base de estas cuatro variables sociales se escogieron 24 informantes, uno por cada una de las combinaciones posibles. En la selección de los informantes se buscaron preferiblemente personas bilingües; sin embargo, esta condición no se tomó como imprescindible. A los informantes les pasamos una encuesta de 30-45 minutos de duración con objeto de encontrar información de carácter sociolingüístico. Una de las partes principales de la encuesta eran 48 preguntas sobre el uso de las lenguas en diferentes contextos.

    En cuanto a las características lingüísticas básicas del grupo, los informantes proporcionaron los siguientes datos sobre su lengua materna: guaraní 37,5 %, castellano 12,5 %, castellano y guaraní 45,8 % (es decir, los que afirmaron que las dos lenguas las habían aprendido a la misma edad), otra lengua 4,2 %. En cuanto a la preferencia por la lengua, la información proporcionada por los hablantes fue la siguiente: guaraní 29,2 %, castellano 20,8 %, sin preferencia particular por una de las dos lenguas: 50 %.

Usos y contextos

Las 48 preguntas sobre el empleo de la lengua en diferentes contextos arrojaron, de manera resumida, los siguientes resultados:

Los contextos que favorecen el uso del castellano:

  • desconocimiento del interlocutor en el ámbito urbano (p. ej., en un comercio en el que se está por primera vez, en una ciudad o pueblo)
  • el estatus social alto del interlocutor, ya sea por su apariencia, ya sea por su profesión (p. ej., con extraños bien vestidos, con el juez, patrón, médico, cura, abogado, autoridades, policía)
  • actos sociales (p. ej., en un baile)
  • educación de los hijos (con los hijos, con el/la esposo/a en presencia de los hijos)
  • relaciones de poder (p. ej., con la empleada, enojado)
  • situaciones íntimas (p. ej., diciendo cosas íntimas, haciendo el amor)

Los contextos que favorecen el uso del guaraní:

  • ámbito familiar (p. ej., esposos, abuelos, padres, hermanos, suegros, padrinos)
  • fuertes relaciones de solidaridad (camaradas en el ejército, amigos, vecinos)
  • situaciones informales (tomando caña, amigos tomando mate, chistes)
  • situaciones emotivas (enojado/a)
  • ámbito rural y supuesto nivel social bajo del interlocutor (señora vieja descalza, gente del campo, curandero, personal)

Los contextos que favorecen el uso bilingüe:

  • relaciones sociales no íntimas (compañeros de trabajo, mercado, escuela durante el recreo, empleada, amigos en un ámbito no íntimo [en la calle de una ciudad])
  • educación de los hijos en la generación joven

    Un comentario del uso lingüístico en todos estos contextos sería demasiado extenso, por eso hemos elegido los de relaciones familiares o de amistad para compararlos luego con los resultados en la segunda muestra.

En % Guaraní Castellano Cast.+Guar.[8] Cast.+Otra Otra No contesta
Esposo 54,2 20,8 20,8 0,0 0,0 4,2
Esposo/enojado 37,5 33.3 20,8 0,0 0,0 8,3
Esposo/hijos 12,5 41.7 37,5 0,0 0,0 8,3
Esposo/calle 29,2 71.7 25,0 0,0 0,0 4,2
Esposo/amor 33,3 50,0 8,3 0,0 0,0 8,3
Abuelos 70,8 12,5 8,3 0,0 8,3 0,0
Padres 58,3 20,8 16,7 4,2 0,0 0,0
Hermanos 62,5 12,5 16,7 4,2 0,0 4,2
Hijos 16,7 41,7 33,3 0,0 0,0 8,3
Amigos/mate 62,5 4,2 29,2 4,2 0,0 0,0
Compañeros 37,5 16,7 37,5 0,0 0,0 8,3
Cosa íntima 16,7 58,3 20,8 4,2 0,0 0,0
Tabla 2. Comparación del uso lingüístico en el ámbito familiar y de amistad según el interlocutor.

    Tres datos de esta tabla merecen un comentario:

  1. No hay una disminución muy significante en el uso del guaraní entre las generaciones abuelos/padres/hermanos. Aunque el porcentaje entre abuelos y padres decrece, con los hermanos vuelve a aumentar. Por otra parte, crece más el uso bilingüe que el del castellano exclusivamente.

  2. Donde sí hay un declive dramático, es en el caso de la comunicación con los hijos: el uso del guaraní se da en un mero 16,7 %. Esta caída se confirma también en la comunicación con el/la esposo/a en la presencia de los hijos: un mero 12,5 % en el caso del guaraní, mientras que para una comunicación cotidiana aparece un 54,2 % del guaraní y en otros contextos con el/la esposo/a trasciende o se queda cerca del 30 %. La escuela sigue ejerciendo una influencia decisiva sobre el uso lingüístico: los padres prefieren hablar con sus hijos el castellano para facilitarles el aprendizaje. En este sentido no ha cambiado nada desde los tiempos de la investigación de Joan Rubin de los años sesenta, que afirmaba que la escuela ejercía la presión más fuerte sobre el uso del castellano.[9] A modo de hipérbole, se podría decir que los niños paraguayos aprenden el guaraní un poco a pesar de sus padres, gracias a estar rodeados en la calle de amigos con los que se habla en guaraní.

  3. Otro dato quizás sorprendente es el porcentaje muy alto del uso del castellano en situaciones íntimas, con el/la esposo/a haciendo amor 50 %, y diciendo cosas íntimas 58,3 %. En estas situaciones el hablante debería preferir uso de su lengua materna, según las investigaciones sobre el bilingüismo individual, lo que en este caso no se corresponde con la información proporcionada por los hablantes sobre su lengua materna (12,5 % castellano). Si miramos esta cuestión con más detalle, vemos que la mitad de los que tienen como lengua materna el guaraní prefieren el uso del castellano en este contexto, y de los que aprendieron las dos lenguas simultáneamente, casi todos eligen el castellano.

Comparación de las variables sociales

La comparación de todas las ocurrencias en las respuestas sobre los usos lingüísticos según las cuatro variables sociales dio los siguientes resultados:

En % Gen. III (mayores) Gen. II (adultos) Gen. I (jóvenes)
Guaraní 39,9 31,0 33,1
Castellano 32,8 41,1 37,7
Castellano y guaraní 18,2 22,7 23,2
Castellano y otra 2,1 0,0 0,0
Otra 0,5 0,0 0,0
No sabe / no responde 6,5 5,2 6,0
Tabla 3. Variable social Edad.

    De estos datos creemos interesante resaltar que no aparece una tendencia clara de la pérdida de la transmisión de la lengua guaraní entre las generaciones. Aunque en la generación mayor hay un uso algo más alto del guaraní (39,9 % frente a 31 % en la generación II), en la generación joven el porcentaje del uso del guaraní muestra una leve subida (33,1 %). El aumento del uso del castellano entre generación III y II se debe no solo al menor uso del guaraní, sino también a la pérdida de las lenguas de los inmigrantes, que pasan primero al castellano. La única tendencia estable, aunque débil, es hacia un mayor uso bilingüe, aunque ni siquiera en este sentido los resultados presentan unas diferencias considerables.

En % Hombres Mujeres
Guaraní 37,0 34,4
Castellano 38,9 37,9
Castellano y guaraní 22,4 21,7
Castellano y otra 0,0 1,5
Otra 0,0 0,4
No sabe / no responde 1,7 4,1
Tabla 4. Variable social Sexo.

    La variable Sexo no presenta ninguna influencia en el uso lingüístico: las únicas diferencias porcentuales se deben a una mayor falta de respuestas por parte de las mujeres y a la existencia de otras lenguas en la comunicación con generaciones mayores.

En % Rural Urbana
Guaraní 32,8 36,5
Castellano 34,0 40,5
Castellano y guaraní 25,2 17,5
Castellano y otra 1,0 0,3
Otra 0,2 0,2
No sabe / no responde 6,8 5,0
Tabla 5. Variable social Residencia.

    Los resultados de esta variable merecen un comentario más detallado, pues difieren significativamente de los resultados de las investigaciones anteriores, que confirmaban que el ámbito rural es el principal factor que favorece el uso del guaraní. La conclusión de que una de las variables más importantes es la diatópica, en este caso la dicotomía entre el ambiente urbano, mayoritariamente bilingüe con una proporción de monolingüismo castellano, y ambiente rural, mayoritariamente monolingüe guaraní, es generalmente aceptada.

    La causa de nuestros resultados radica en unas características especiales de la zona rural del departamento de Itapúa, sobre todo de su parte centro-occidental, bastante diferentes de las otras zonas rurales de Paraguay, que la acercan mucho más al ámbito urbano. Por una parte, en estos pueblos existe la posibilidad de una comunicación bastante buena y frecuente con la capital del departamento, y la movilidad de la población es mucho mayor que en otras partes del país. La condición imprescindible de lo rural en Paraguay es el aislamiento, que no se cumple en esta zona. Al otro lado, las zonas rurales de esta región fueron pobladas a principios del siglo XX, en buena parte, por inmigrantes de la Europa Centro-Oriental, como alemanes, checos, polacos, ucranianos, cuya primera lengua, después de perder la suya, era el castellano. Solo después las generaciones siguientes de sus descendientes fueron aprendiendo el guaraní, a medida que se mezclaban con la población paraguaya.

    La única diferencia considerable en estos resultados se presenta en el porcentaje del uso bilingüe, que es mucho mayor en el ámbito rural. Esto tiene varias causas; por una parte parece que el uso de las dos lenguas está mejor definido en el ámbito urbano, donde quizás hay mayores diferencias entre los estratos sociales, mientras que en un ámbito rural la interacción social entre personas de diferente procedencia social y el contacto con las zonas más alejadas, “más rurales”, es mayor que en una ciudad.[10]

En % Alto Bajo
Guaraní 20,5 48,8
Castellano 38,9 35,6
Castellano y guaraní 31,6 11,1
Castellano y otra 1,4 0,0
Otra 0,3 0,0
No sabe / no responde 7,3 4,5
Tabla 6. Variable social Nivel Sociocultural.

    De hecho, el nivel sociocultural es la única variable de las consideradas que tiene una influencia decisiva en el uso lingüístico. La diferencia en el uso del guaraní entre la clase baja y clase alta es de casi un 30 %. Por otra parte, hay que destacar que la pérdida en esta categoría se produce mayormente a favor del uso bilingüe, y no del uso del castellano exclusivamente. El uso bilingüe crece en un 20 % de la clase baja a la alta, mientras que la subida en la categoría castellano es de un solo 3 %. La asociación del guaraní con la clase baja, sin educación, es un hecho que no ha cambiado mucho, como también lo confirman las respuestas sobre el uso lingüístico en diferentes contextos tratados en el apartado anterior.

    En este sentido es demasiado pronto para buscar los frutos de las reformas, sobre todo si a nivel político, de administración, de medios de comunicación de masas, el guaraní aún no ha encontrado el lugar que merece.

Actitudes hacia la educación bilingüe

La encuesta contenía también varias preguntas sobre las opiniones acerca de la enseñanza del guaraní cuyos resultados se podrían resumir como sumamente positivos. A la pregunta “¿Piensa que la enseñanza del guaraní estorba al castellano?”, un 87,5 % respondió que no. La aceptación de la enseñanza del guaraní en las escuelas fue absoluta: el 100 % la consideró como algo bueno, sin ninguna opinión en contra. En cuanto a la actitud hacia el guaraní literario, la buena acogida fue otra vez mayoritaria. Aunque algunos lo consideraron en mayor o menor medida difícil y diferente del guaraní hablado, este hecho en ninguna manera era motivo para querer un cambio hacia, por ejemplo, la enseñanza de un guaraní coloquial. Al contrario, varios informantes expresaron la opinión de que había que ir mejorándose, o bien porque el nivel de los maestros dejaba mucho que desear, puesto que su guaraní seguía muy mezclado, o bien porque el guaraní de los manuales presentaba poca estabilidad. Un informante dio aquí una respuesta muy interesante: reprochaba que el guaraní en los manuales se centraba demasiado en Asunción y que no se consideraba el enriquecimiento del vocabulario de otras regiones.[11]

Usos lingüísticos entre los jóvenes

Una mejor información sobre las posibles tendencias lingüísticas nos la puede proporcionar la comparación de estos resultados con los de otra muestra, de jóvenes de nivel sociocultural alto.[12] Los informantes de esta encuesta –755 personas en total– fueron estudiantes de diferentes Institutos de Formación Docente de Encarnación,[13] Coronel Bogado y Capitán Miranda. Su edad variaba entre 16 y 42 años, con un 85 % de los informantes de edad entre 18 y 24 años y una edad media de 21,3 años. Procedían de regiones urbanas y rurales, prevaleciendo los de procedencia urbana. Tratándose de los futuros maestros de las escuelas primarias y secundarias, que serán los que llevarán a cabo la educación bilingüe, sus actitudes lingüísticas las consideramos sumamente importantes. A estos informantes les pasamos una encuesta por escrito.

    Por lo que se refiere a la lengua materna de los informantes, un 31 % declara que aprendió el castellano simultáneamente con el guaraní, un 23 % reconoce como su primera lengua el guaraní y un 46 % el castellano. El porcentaje de hablantes de lengua materna diferente del castellano o guaraní no alcanzaba el uno por ciento, por eso no lo mencionamos aquí. En esta característica vemos la primera gran diferencia de la primera muestra, representante de la población general, en la que el número de los hablantes de lengua materna guaraní era tres veces mayor que el de lengua materna castellano (guaraní 37,5 %, castellano 12,5 %), mientras que aquí el grupo con el castellano como lengua materna es el doble que el del guaraní. La primera muestra también presenta un porcentaje mucho mayor del aprendizaje simultáneo de las dos lenguas (45,8 %). Vemos que la lengua materna es un hecho que en bastante medida condiciona el acceso a una educación secundaria y superior. La generación de estos estudiantes aún recibió la mayoría de sus clases en castellano (salvo las clases de guaraní en el nivel secundario).

    En cuanto a su aceptación de la enseñanza en guaraní, a la pregunta de si en lugar de guaraní preferirían estudiar otra lengua, un alto 71 % respondió negativamente, un 26 % sí preferiría estudiar otra lengua, un 3 % no contestó. Las respuestas que se han obtenido a la pregunta de qué tipo de escuela preferirían en el futuro para sus hijos revelan que un altísimo 94 % optaría por una escuela bilingüe, de los que un alto 37 % prefiere la modalidad guaraní, frente a un 54 % de los encuestados que prefieren la modalidad hispanohablante. Un 3 % considera importante el factor de que sea bilingüe, mientras que solamente un 4 % preferiría la escuela monolingüe en castellano. Un hecho muy interesante es que el 2 % quisiera una escuela monolingüe en guaraní. Como se puede ver, la aceptación de la educación bilingüe es absolutamente positiva. También hay un cambio positivo en la actitud hacia la modalidad guaraníhablante, que supera por mucho aquel número pequeño de las escuelas de esta modalidad existentes actualmente.

Usos lingüísticos entre jóvenes en el ámbito familiar

Las diferencias funcionales de las dos lenguas, es decir, de un modo resumido, el empleo del guaraní preferiblemente en el ámbito familiar, amistoso, íntimo, “dentro de casa”, mientras que el castellano se emplea “fuera de casa”, en el contacto con personas desconocidas, en relaciones más formales, es un hecho generalmente aceptado y la primera muestra también lo confirmó. Los resultados sobre el uso de la lengua en el ámbito familiar en la segunda muestra revelan que en el ámbito familiar de estos jóvenes el uso del guaraní empieza a ser una cuestión generacional.

  Guaraní Castellano Guar.+Cast. Cast.+Otra Otra No contesta
Abuelos 64 % 19 % 10 % 2 % 1 % 6 %
Padres 44 % 31 % 21 % 2 % 0 % 2 %
Hermanos 29 % 42 % 24 % 1 % 1 % 3 %
Compañeros 8 % 58 % 33 % 0 % 0 % 1 %
Tabla 7. Comparación del uso lingüístico según el interlocutor en el ámbito familiar.

    Mientras que con los abuelos usa el guaraní un 62 % de los informantes, con los padres ya es solo un 44 % y con los hermanos solamente un 29 %. Saliendo del ámbito familiar, pero siguiendo en el de las relaciones informales con los compañeros de la escuela o del trabajo (en la terminología clásica, dentro de las relaciones sin poder y con solidaridad), el uso del guaraní se reduce drásticamente a un 8 %.

    Hay que advertir que el número de hablantes de guaraní en estos contextos disminuye no solo en favor del uso bilingüe (con los abuelos un 19 %, con los padres un 21 %, con los hermanos un 24 %), sino que es mucho más patente la reducción del uso del guaraní en favor del castellano (entre la generación de los abuelos y los padres supone una subida del 12 %: con los abuelos usa el castellano un 19 %, con los padres un 31 %), y entre la generación de los padres y los hermanos como interlocutores ya la pérdida del guaraní es casi exclusivamente en favor del castellano (usado con los hermanos en un 42 % de los hablantes).

    En la comunicación con los compañeros conseguimos un porcentaje bastante más alto del uso bilingüe: un 33 %. La causa no es solamente la diversa procedencia territorial y sociocultural de los hablantes, sino también el frecuente cambio de código.

    Sin embargo, la pérdida del guaraní en este nivel de comunicación es tan elevada que la mayoría absoluta elige el castellano: un 58 %. Para nosotros es un dato alarmante que señala que, a pesar de que se trate de un grupo de hablantes en el que por lo menos un 78 % se puede considerar bilingüe (resumiendo la información que nos proporcionaron los informantes en todas las preguntas), o bien bilingües coordinados, o bien subordinados, pero con capacidad comunicativa suficiente en las dos lenguas, un hablante bilingüe para comunicarse con otro hablante bilingüe prefiere el castellano. Cabe preguntarnos: si el comportamiento en este grupo de jóvenes bilingües es éste, ¿cómo se va a comportar la sociedad paraguaya cuando se consiga el objetivo de la reforma educativa, es decir, cuando todos los paraguayos sean bilingües coordinados?.

Uso lingüístico entre jóvenes en situaciones íntimas

Siempre se ha hablado del guaraní como de una lengua de intimidad. En este sentido son de nuevo sorprendentes las respuestas que dieron los encuestados acerca del uso de la lengua cuando se quiere decir una cosa muy íntima: un 71 % elige el castellano y solo un 13 % el guaraní, el 11 % usa indistintamente los dos. La otra pregunta trataba de la lengua usada haciendo el amor: castellano un 68 %, guaraní un mero 4 %, los dos 9 % (un 17 % no contestó).

  Guaraní Castellano Guar.+Cast. Cast.+Otra Otra No contesta
Cosa íntima 13 % 71 % 11 % 1 % 1 % 3 %
Amor 4 % 68 % 9 % 1 % 1 % 17 %
Tabla 8. Comparación del porcentaje de los hablantes según la lengua usada en situaciones íntimas.

    ¿Cómo interpretar estos datos? Probablemente se deben a varias causas: la primera sería la perpetuación del estatus prestigioso del castellano. A pesar de tratarse de una situación íntima, el guaraní se considera como algo que podría bajar a uno ante los ojos de la pareja. Además, tratándose de una generación joven, me atrevo a afirmar, aunque pueda parecer trivial, que una influencia decisiva la tiene también la televisión, exclusivamente en castellano en cuanto a los programas que ven los jóvenes.

Posibles causas

Características regionales

¿Cuáles son las causas del comportamiento lingüístico señalado por estas estadísticas, sobre todo de la segunda muestra? Una de las circunstancias importantes es el “ámbito lingüístico” de la región investigada. A pesar de que los números obtenidos en el último censo oficial para esta provincia no difieren mucho de los obtenidos para el Paraguay entero, por tratarse de una zona con una comunidad importante de inmigrantes europeos y por ser una zona limítrofe con Argentina, el uso del castellano fuera de casa se ve favorecido. En nuestra opinión este comportamiento simplemente afirma que el castellano sigue siendo la lengua de mayor prestigio social.

Insuficiente “oficialización” del guaraní

A pesar de que el guaraní pasó a ser la segunda lengua oficial del estado, su presencia “oficial” dentro de la sociedad paraguaya deja mucho que desear. La vida política se da exclusivamente en castellano, si no contamos algunos discursos populistas de los políticos antes de las elecciones. Todas las leyes, todos los documentos, todos los letreros de los ministerios y otras instituciones administrativas del Estado están exclusivamente en castellano. La única ley traducida oficialmente al guaraní es la Constitución Nacional.[14]

    El guaraní no se promueve suficientemente en el ámbito de los medios de comunicación. La presencia del guaraní en los diarios o canales de televisión es escasa (y como portador de información nueva nula), lo que es decisivo dado el alcance de la televisión en nuestra sociedad. Solo en las emisoras de radio la situación es algo mejor, aunque lejos de ser equilibrada.

Conclusiones

Sin mayor apoyo por parte del Estado a través de su política lingüística el guaraní seguirá corriendo el peligro de un paulatino proceso de desaparición, como insinúan las estadísticas sobre el uso lingüístico en la generación joven. Se precisa un apoyo decidido que apele al uso sistemático del guaraní como lengua oficial. Al proyecto de “bilingüismo nacional” hay que añadir un proyecto para conseguir la igualdad de la lengua guaraní en todos los ámbitos de la vida política, social y cultural.

    La reforma educativa bilingüe ha logrado metas importantes, sobre todo un cambio positivo de actitudes hacia el guaraní y la enseñanza en guaraní. El guaraní se valora más que hace diez o más años. También se puede notar un creciente bilingüismo, aunque aquí las causas se deben especialmente, en nuestra opinión, a una mayor difusión de los medios de comunicación hispanos y a contactos más frecuentes entre diferentes partes de la sociedad paraguaya. Sin embargo, el castellano sigue teniendo todos los rasgos de lengua de prestigio, es la lengua de ascensión social, imprescindible para mejores salidas en el mercado laboral. Sigue siendo la lengua asociada con el estrato social alto, y si no se toman medidas políticas eficientes para promocionar el guaraní en todos los niveles, lo será cada vez más, a medida que se vaya perdiendo, con la creciente urbanización, la tradicional dicotomía entre el campo guaraníhablante y la ciudad bilingüe o hispanohablante, y se vaya transformando en la oposición entre clase social baja guaraníhablante y la clase social media y alta hispanohablante o bilingüe con preferencia por el castellano.

Notas

[1] Los artículos de la nueva Constitución Nacional que se refieren al guaraní son el § 140: “El Paraguay es un país pluricultural y bilingüe. Son Idiomas Oficiales el Castellano y el Guaraní. La Ley establecerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas Indígenas, así como las de otras minorías étnicas forman parte del patrimonio cultural de la Nación;” y el § 72: “La enseñanza en los comienzos del proceso escolar se realizará en la lengua oficial materna del educando. Se instruirá asimismo en el conocimiento y en el empleo de ambos idiomas oficiales de la República. En el caso de las minorías étnicas cuya lengua materna no sea el guaraní, se podrá elegir uno de los dos idiomas oficiales.” La Constitución de 1967, reemplazada por la antes citada, indicaba respecto al guaraní lo siguiente: § 5: “Los idiomas nacionales de la República son el Español y el Guaraní. Será de uso oficial el español;” y § 92: “El Estado protegerá la Lengua Guaraní y promoverá su enseñanza, evolución y perfeccionamiento.”.
[2] Decreto n.° 38.454 del Ministerio de Educación y Culto: “Valore y se comunique con confianza en las lenguas nacionales y se desarrolle destrezas básicas de escuchar, hablar, leer y escribir en lengua española; escuchar y hablar en lengua guaraní”.
[3] Basada en la Ley 28/92, promulgada el 10 de septiembre de 1992: “Declárase obligatoria la enseñanza de los Idiomas Español y Guaraní, en el Currículum Educativo del nivel Primario, Secundario y Universitario.”
[4] Modalidad guaranihablante: La trayectoria de una innovación educativa, Asunción: Ministerio de Educación y Cultura, 2001, p. 9.
[5] En el primer año de la reforma había 1 098 escuelas que querían participar en el programa de la modalidad guaraníhablante, y de hecho les fue permitido (Shaw N. Gynan, “Sociolinguistic Aspects of Guaraní-Spanish Bilingualism and Paraguayan Language Policy in the Context of Inter-American Human Rights”, ponencia presentada en la conferencia Spanish Contact/Spanish in the United States, UNM, Albuquerque, New Mexico, 1988), pero por falta de materiales y de maestros preparados, al final solo 118 escuelas fueron oficialmente apoyadas por este programa.
[6] Censo de Población y Viviendas 1950: Cuadros generales: Comentario analítico, Asunción: Ministerio de Hacienda, 1962, p. 6-7; Resultados finales del Censo de Población y Viviendas: Año 1962: Por departamentos, Asunción: Ministerio de Hacienda, 1965, p. 10; Censo Nacional de Población y Viviendas del 11 de Julio de 1982, Asunción: Dirección General de Estadísticas y Censos, [1985], p. 113-115, 117, 118; Censo Nacional de Población y Viviendas 1992, Fernando de la Mora: DGEEC, 1994, p. 145-147, 151, 156.
[7] Presidencia de la República, Secretaría Técnica de Planificación, Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos, Encuesta integrada de Hogares 2000/ 01: Principales resultados, Fernando de la Mora, 2002, pág. 15. También en <http: //www.dgeec.gov.py>, [28 de febrero de 2003].
[8] Nos damos cuenta de que la categoría “castellano y guaraní” es ambivalente, pues puede significar o bien el uso distintivo de una de las dos lenguas, cuando la selección se debe a otros factores que pueden, en determinado contexto, favorecer la opción del hablante, o bien se puede tratar del uso de los dos idiomas en la misma conversación, el “code-switching” de los hablantes bilingües. Las respuestas sobre el uso de las dos lenguas las hemos obtenido espontáneamente y no hemos preguntado más para descartar la ambivalencia. Solo a veces el hablante dio la información adicional sobre este uso “bilingüe”; de los diferentes tipos de aclaraciones que hemos obtenido, probablemente la más frecuente era que “se comienza en castellano y se sigue en guaraní si se ve que la persona lo habla”.
[9] Joan Rubin, National Bilingualism in Paraguay, Le Hague: Mounton, 1968, p. 108.
[10] Para una futura investigación creemos pertinente considerar tres categorías de esta variable: ciudad grande, ciudad pequeña/pueblo grande, campo (como aparece contemplado, por ejemplo, en la reciente publicación de Daniela Fasoli-Wörmann, Sprachkontakt und Sprachkonflikt in Paraguay, Franfurt am Main: Peter Lang, 2002), pues los resultados preliminares parecen vislumbrar tres ámbitos en cierta medida lingüísticamente diferentes. Con eso se rompería la tradicional dicotomía, generalmente aceptada por los estudios anteriores, entre el ámbito rural y urbano.
[11] Es una opinión muy interesante, pues muchos de los lingüistas paraguayos afirman que no hay variación diatópica dentro del guaraní (p. ej. Natalia Krivoshein de Canese, “Introducción: El guaraní paraguayo”, en Natalia Krivoshein de Canese y Feliciano Acosta Alcaraz, Gramática de la lengua guaraní, Asunción: Colección Ñemitỹ 1983, p. 16). Cuando se publique entero el Atlas lingüístico guaraní-románico (ed. Harald Thun et al., Kiel: Westensee Verlag, 2002), va a proporcionar mucha información interesante sobre este tema.
[12] Los resultados de esta segunda encuesta fueron presentados por primera vez en el XIII Congreso Internacional de la ALFAL (Lenka Zajícová, “Comparación de las políticas lingüísticas en dos lugares de la zona guaranítica: Itapúa [Paraguay] y Misiones [Argentina]”, en Actas del XIII Congreso Internacional de la ALFAL, 18.–23. 2. 2002. San José: Universidad de Costa Rica, [en prensa]).
[13] En Encarnación se trataba del Centro Regional de Educación “General Patricio Escobar” y el Instituto de Formación Docente “Divina Esperanza”.
[14] Traducida en 1992 por Félix de Guarania y Lino Trinidad Sanabria.
 
Fuente: [L-P1:223-237] - www.guaranirenda.com - 2006

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