|
Dos acontecimientos decisivos marcaron la situación lingüística de
Paraguay en la última década del siglo XX: en 1992 se aprobó la nueva
Constitución, en la que el guaraní es aceptado como la segunda lengua
oficial del estado,[1] y, como consecuencia, se empezó una
ambiciosa reforma de la educación bilingüe.
La primera versión de una educación bilingüe de los
años ochenta todavía otorgaba al guaraní el nivel de un instrumento de
comunicación puramente oral. La política lingüística del Ministerio de
Educación y Culto en el año 1983 fue enseñar el guaraní a nivel de
escuchar y hablar, pero no a nivel de leer y escribir,[2] con lo
que se afirmaba el estatus inferior del guaraní con respecto al castellano.
El mayor objetivo de la reforma, iniciada en marzo de
1994,[3] es que toda la población paraguaya sea bilingüe
coordinada. Se crearon dos currículum escolares y las escuelas tuvieron que
elegir entre la así llamada modalidad guaranihablante –que empieza con un
85 % de las clases en guaraní y un 15 % de las clases en castellano,
porcentajes que se aproximan hasta llegar al 50 % en las dos lenguas en el
último grado de la primaria– y la modalidad hispanohablante con el programa
invertido.
Sin embargo, el número de escuelas de modalidad
guaraníhablante quedó muy reducido: en 1998 se trataba de solo 472 escuelas
con 40.639 alumnos frente a unas 6.500 escuelas de modalidad hispanohablante,[4]
lo que no se corresponde en absoluto con el porcentaje de los niños
monolingües en guaraní al comienzo de la escolarización. Hay varias razones
de esta situación, ya sea una selección a veces equivocada de las escuelas
piloto de ese proyecto, ya sea la oposición de los padres a esta modalidad,
pues para ellos la función primordial de la escuela sigue residiendo en
enseñar el castellano, y ni siquiera una amplia campaña de sensibilización
en todo el país ha logrado cambiar esta convicción general. Otras causas
pueden ser la oposición interna en el ministerio, y, ante todo, la falta de
recursos y materiales escolares.[5] Por estas causas la
reforma se quedó, en cuanto a la implantación de las escuelas de modalidad
guaraníhablante, estancada, a pesar de que en los ocho años de vigencia de
la reforma se han formado miles de maestros más o menos capacitados para la
educación bilingüe y se ha publicado (o se hubiera podido publicar) el
suficiente material escolar para cubrir la demanda.
Apuntes metológicos de la encuesta
Para investigar qué efecto han tenido estas políticas lingüísticas en
las actitudes de los hablantes hacia el guaraní y en el uso del guaraní,
entre marzo y mayo de 2001 realizamos unas encuestas en el Departamento de
Itapúa, en el sur del Paraguay Oriental. Para hacernos una idea básica sobre
la situación lingüística del departamento y su lugar dentro de Paraguay, en
la siguiente tabla se comparan los porcentajes del uso lingüístico general
de los censos de población disponibles.
| En % |
Castellano |
Guaraní |
Castellano-Guaraní |
Otros |
| |
Paraguay |
Itapúa |
Paraguay |
Itapúa |
Paraguay |
Itapúa |
Paraguay |
Itapúa |
| 1950 |
4,7 |
13,9 |
40,1 |
26,3 |
53,8 |
55,7 |
1,4 |
4,1 |
| 1962 |
4,4 |
6,8 |
45,1 |
29,3 |
48,4 |
53,3 |
2,1 |
10,7 |
| 1982 |
6,5 |
10,0 |
40,1 |
34,8 |
48,6 |
52,0 |
4,8 |
3,2 |
| 1992 |
6,4 |
8,8 |
39,2 |
44,2 |
48,9 |
42,7 |
5,5 |
4,4 |
| Tabla 1. Comparación del porcentaje de los
hablantes según la lengua hablada habitualmente en el hogar en los
últimos Censos de Población y Viviendas en Paraguay y en Itapúa[6] |
Trabajamos con dos grupos focales: el primero fue una
muestra seleccionada a base de cuatro variables sociales, cubriendo la
población general; el segundo grupo fue representante de la generación joven
con un nivel de educación alto, en concreto, estudiantes de diferentes
institutos de formación docente de la zona. Las cuatro variables sociales
mediante las que seleccionamos la primera muestra fueron las siguientes:
- Edad. Hemos dividido los informantes en tres generaciones:
primera, menor de 25 años; segunda, entre 25 y 55 años; tercera: más de
55 años. En la práctica, los informantes de la primera generación
tenían entre 20 y 25 años, los de la segunda entre 28 y 42 y los de la
tercera entre 58 y 73.
- Nivel sociocultural. Hemos considerado dos niveles, alto y bajo,
basándonos en dos factores, el primario fue el nivel de la educación
completada, y el secundario, la profesión. En el nivel sociocultural bajo
entraban las personas con 6 años de escuela primaria como máximo –dado
el hecho de que el promedio de años de estudio es 6,6 años, según la
Encuesta Integrada de Hogares de 2000/01[7]– y de profesiones
como empleada doméstica, ama de casa, vendedora –en el caso de las
mujeres–, y jornalero, pequeño agricultor, pintor (de brocha gorda),
artesano sin instrucción alguna –en el caso de los hombres. Al nivel
sociocultural alto pertenecían las personas con por lo menos alguna
instrucción de nivel secundario y de profesiones como estudiante, docente
de diferentes tipos de escuela, tipógrafo, propietario de un comercio.
- Sexo.
- Residencia. Hemos considerado dos categorías, de residencia
urbana y rural. Bajo el área de residencia urbana entendemos la ciudad de
Encarnación, bajo el área de residencia rural los pueblos en los
alrededores de Encarnación.
A base de estas cuatro variables sociales se escogieron
24 informantes, uno por cada una de las combinaciones posibles. En la
selección de los informantes se buscaron preferiblemente personas bilingües;
sin embargo, esta condición no se tomó como imprescindible. A los
informantes les pasamos una encuesta de 30-45 minutos de duración con objeto
de encontrar información de carácter sociolingüístico. Una de las partes
principales de la encuesta eran 48 preguntas sobre el uso de las lenguas en
diferentes contextos.
En cuanto a las características lingüísticas básicas
del grupo, los informantes proporcionaron los siguientes datos sobre su lengua
materna: guaraní 37,5 %, castellano 12,5 %, castellano y guaraní 45,8 % (es
decir, los que afirmaron que las dos lenguas las habían aprendido a la misma
edad), otra lengua 4,2 %. En cuanto a la preferencia por la lengua, la
información proporcionada por los hablantes fue la siguiente: guaraní 29,2
%, castellano 20,8 %, sin preferencia particular por una de las dos lenguas:
50 %.
Usos y contextos
Las 48 preguntas sobre el empleo de la lengua en diferentes contextos
arrojaron, de manera resumida, los siguientes resultados:
Los contextos que favorecen el uso del castellano:
- desconocimiento del interlocutor en el ámbito urbano (p. ej., en un
comercio en el que se está por primera vez, en una ciudad o pueblo)
- el estatus social alto del interlocutor, ya sea por su apariencia, ya
sea por su profesión (p. ej., con extraños bien vestidos, con el juez,
patrón, médico, cura, abogado, autoridades, policía)
- actos sociales (p. ej., en un baile)
- educación de los hijos (con los hijos, con el/la esposo/a en presencia
de los hijos)
- relaciones de poder (p. ej., con la empleada, enojado)
- situaciones íntimas (p. ej., diciendo cosas íntimas, haciendo el amor)
Los contextos que favorecen el uso del guaraní:
- ámbito familiar (p. ej., esposos, abuelos, padres, hermanos, suegros,
padrinos)
- fuertes relaciones de solidaridad (camaradas en el ejército, amigos,
vecinos)
- situaciones informales (tomando caña, amigos tomando mate, chistes)
- situaciones emotivas (enojado/a)
- ámbito rural y supuesto nivel social bajo del interlocutor (señora
vieja descalza, gente del campo, curandero, personal)
Los contextos que favorecen el uso bilingüe:
- relaciones sociales no íntimas (compañeros de trabajo, mercado,
escuela durante el recreo, empleada, amigos en un ámbito no íntimo [en
la calle de una ciudad])
- educación de los hijos en la generación joven
Un comentario del uso lingüístico en todos estos
contextos sería demasiado extenso, por eso hemos elegido los de relaciones
familiares o de amistad para compararlos luego con los resultados en la
segunda muestra.
| En % |
Guaraní |
Castellano |
Cast.+Guar.[8] |
Cast.+Otra |
Otra |
No contesta |
| Esposo |
54,2 |
20,8 |
20,8 |
0,0 |
0,0 |
4,2 |
| Esposo/enojado |
37,5 |
33.3 |
20,8 |
0,0 |
0,0 |
8,3 |
| Esposo/hijos |
12,5 |
41.7 |
37,5 |
0,0 |
0,0 |
8,3 |
| Esposo/calle |
29,2 |
71.7 |
25,0 |
0,0 |
0,0 |
4,2 |
| Esposo/amor |
33,3 |
50,0 |
8,3 |
0,0 |
0,0 |
8,3 |
| Abuelos |
70,8 |
12,5 |
8,3 |
0,0 |
8,3 |
0,0 |
| Padres |
58,3 |
20,8 |
16,7 |
4,2 |
0,0 |
0,0 |
| Hermanos |
62,5 |
12,5 |
16,7 |
4,2 |
0,0 |
4,2 |
| Hijos |
16,7 |
41,7 |
33,3 |
0,0 |
0,0 |
8,3 |
| Amigos/mate |
62,5 |
4,2 |
29,2 |
4,2 |
0,0 |
0,0 |
| Compañeros |
37,5 |
16,7 |
37,5 |
0,0 |
0,0 |
8,3 |
| Cosa íntima |
16,7 |
58,3 |
20,8 |
4,2 |
0,0 |
0,0 |
| Tabla 2. Comparación del uso lingüístico en el
ámbito familiar y de amistad según el interlocutor. |
Tres datos de esta tabla merecen un comentario:
No hay una disminución muy significante en el uso del guaraní entre
las generaciones abuelos/padres/hermanos. Aunque el porcentaje entre
abuelos y padres decrece, con los hermanos vuelve a aumentar. Por otra
parte, crece más el uso bilingüe que el del castellano exclusivamente.
Donde sí hay un declive dramático, es en el caso de la comunicación
con los hijos: el uso del guaraní se da en un mero 16,7 %. Esta caída
se confirma también en la comunicación con el/la esposo/a en la
presencia de los hijos: un mero 12,5 % en el caso del guaraní, mientras
que para una comunicación cotidiana aparece un 54,2 % del guaraní y en
otros contextos con el/la esposo/a trasciende o se queda cerca del 30 %.
La escuela sigue ejerciendo una influencia decisiva sobre el uso
lingüístico: los padres prefieren hablar con sus hijos el castellano
para facilitarles el aprendizaje. En este sentido no ha cambiado nada
desde los tiempos de la investigación de Joan Rubin de los años sesenta,
que afirmaba que la escuela ejercía la presión más fuerte sobre el uso
del castellano.[9] A modo de hipérbole, se podría decir que los niños
paraguayos aprenden el guaraní un poco a pesar de sus padres, gracias a
estar rodeados en la calle de amigos con los que se habla en guaraní.
Otro dato quizás sorprendente es el porcentaje muy alto del uso del
castellano en situaciones íntimas, con el/la esposo/a haciendo amor 50 %,
y diciendo cosas íntimas 58,3 %. En estas situaciones el hablante
debería preferir uso de su lengua materna, según las investigaciones
sobre el bilingüismo individual, lo que en este caso no se corresponde
con la información proporcionada por los hablantes sobre su lengua
materna (12,5 % castellano). Si miramos esta cuestión con más detalle,
vemos que la mitad de los que tienen como lengua materna el guaraní
prefieren el uso del castellano en este contexto, y de los que aprendieron
las dos lenguas simultáneamente, casi todos eligen el castellano.
Comparación de las variables sociales
La comparación de todas las ocurrencias en las respuestas sobre los usos
lingüísticos según las cuatro variables sociales dio los siguientes
resultados:
| En % |
Gen. III (mayores) |
Gen. II (adultos) |
Gen. I (jóvenes) |
| Guaraní |
39,9 |
31,0 |
33,1 |
| Castellano |
32,8 |
41,1 |
37,7 |
| Castellano y guaraní |
18,2 |
22,7 |
23,2 |
| Castellano y otra |
2,1 |
0,0 |
0,0 |
| Otra |
0,5 |
0,0 |
0,0 |
| No sabe / no responde |
6,5 |
5,2 |
6,0 |
| Tabla 3. Variable social Edad. |
De estos datos creemos interesante resaltar que no
aparece una tendencia clara de la pérdida de la transmisión de la lengua
guaraní entre las generaciones. Aunque en la generación mayor hay un uso
algo más alto del guaraní (39,9 % frente a 31 % en la generación II), en
la generación joven el porcentaje del uso del guaraní muestra una leve
subida (33,1 %). El aumento del uso del castellano entre generación III y II
se debe no solo al menor uso del guaraní, sino también a la pérdida de las
lenguas de los inmigrantes, que pasan primero al castellano. La única
tendencia estable, aunque débil, es hacia un mayor uso bilingüe, aunque ni
siquiera en este sentido los resultados presentan unas diferencias
considerables.
| En % |
Hombres |
Mujeres |
| Guaraní |
37,0 |
34,4 |
| Castellano |
38,9 |
37,9 |
| Castellano y guaraní |
22,4 |
21,7 |
| Castellano y otra |
0,0 |
1,5 |
| Otra |
0,0 |
0,4 |
| No sabe / no responde |
1,7 |
4,1 |
| Tabla 4. Variable social Sexo. |
La variable Sexo no presenta ninguna influencia en el
uso lingüístico: las únicas diferencias porcentuales se deben a una mayor
falta de respuestas por parte de las mujeres y a la existencia de otras
lenguas en la comunicación con generaciones mayores.
| En % |
Rural |
Urbana |
| Guaraní |
32,8 |
36,5 |
| Castellano |
34,0 |
40,5 |
| Castellano y guaraní |
25,2 |
17,5 |
| Castellano y otra |
1,0 |
0,3 |
| Otra |
0,2 |
0,2 |
| No sabe / no responde |
6,8 |
5,0 |
| Tabla 5. Variable social Residencia. |
Los resultados de esta variable merecen un comentario
más detallado, pues difieren significativamente de los resultados de las
investigaciones anteriores, que confirmaban que el ámbito rural es el
principal factor que favorece el uso del guaraní. La conclusión de que una
de las variables más importantes es la diatópica, en este caso la dicotomía
entre el ambiente urbano, mayoritariamente bilingüe con una proporción de
monolingüismo castellano, y ambiente rural, mayoritariamente monolingüe
guaraní, es generalmente aceptada.
La causa de nuestros resultados radica en unas
características especiales de la zona rural del departamento de Itapúa,
sobre todo de su parte centro-occidental, bastante diferentes de las otras
zonas rurales de Paraguay, que la acercan mucho más al ámbito urbano. Por
una parte, en estos pueblos existe la posibilidad de una comunicación
bastante buena y frecuente con la capital del departamento, y la movilidad de
la población es mucho mayor que en otras partes del país. La condición
imprescindible de lo rural en Paraguay es el aislamiento, que no se cumple en
esta zona. Al otro lado, las zonas rurales de esta región fueron pobladas a
principios del siglo XX, en buena parte, por inmigrantes de la Europa
Centro-Oriental, como alemanes, checos, polacos, ucranianos, cuya primera
lengua, después de perder la suya, era el castellano. Solo después las
generaciones siguientes de sus descendientes fueron aprendiendo el guaraní, a
medida que se mezclaban con la población paraguaya.
La única diferencia considerable en estos resultados se
presenta en el porcentaje del uso bilingüe, que es mucho mayor en el ámbito
rural. Esto tiene varias causas; por una parte parece que el uso de las dos
lenguas está mejor definido en el ámbito urbano, donde quizás hay mayores
diferencias entre los estratos sociales, mientras que en un ámbito rural la
interacción social entre personas de diferente procedencia social y el
contacto con las zonas más alejadas, “más rurales”, es mayor que en una
ciudad.[10]
| En % |
Alto |
Bajo |
| Guaraní |
20,5 |
48,8 |
| Castellano |
38,9 |
35,6 |
| Castellano y guaraní |
31,6 |
11,1 |
| Castellano y otra |
1,4 |
0,0 |
| Otra |
0,3 |
0,0 |
| No sabe / no responde |
7,3 |
4,5 |
| Tabla 6. Variable social Nivel Sociocultural. |
De hecho, el nivel sociocultural es la única variable
de las consideradas que tiene una influencia decisiva en el uso lingüístico.
La diferencia en el uso del guaraní entre la clase baja y clase alta es de
casi un 30 %. Por otra parte, hay que destacar que la pérdida en esta
categoría se produce mayormente a favor del uso bilingüe, y no del uso del
castellano exclusivamente. El uso bilingüe crece en un 20 % de la clase baja
a la alta, mientras que la subida en la categoría castellano es de un solo 3
%. La asociación del guaraní con la clase baja, sin educación, es un hecho
que no ha cambiado mucho, como también lo confirman las respuestas sobre el
uso lingüístico en diferentes contextos tratados en el apartado anterior.
En este sentido es demasiado pronto para buscar los
frutos de las reformas, sobre todo si a nivel político, de administración,
de medios de comunicación de masas, el guaraní aún no ha encontrado el
lugar que merece.
Actitudes hacia la educación bilingüe
La encuesta contenía también varias preguntas sobre las opiniones acerca
de la enseñanza del guaraní cuyos resultados se podrían resumir como
sumamente positivos. A la pregunta “¿Piensa que la enseñanza del guaraní
estorba al castellano?”, un 87,5 % respondió que no. La aceptación de la
enseñanza del guaraní en las escuelas fue absoluta: el 100 % la consideró
como algo bueno, sin ninguna opinión en contra. En cuanto a la actitud hacia
el guaraní literario, la buena acogida fue otra vez mayoritaria. Aunque
algunos lo consideraron en mayor o menor medida difícil y diferente del
guaraní hablado, este hecho en ninguna manera era motivo para querer un
cambio hacia, por ejemplo, la enseñanza de un guaraní coloquial. Al
contrario, varios informantes expresaron la opinión de que había que ir
mejorándose, o bien porque el nivel de los maestros dejaba mucho que desear,
puesto que su guaraní seguía muy mezclado, o bien porque el guaraní de los
manuales presentaba poca estabilidad. Un informante dio aquí una respuesta
muy interesante: reprochaba que el guaraní en los manuales se centraba
demasiado en Asunción y que no se consideraba el enriquecimiento del
vocabulario de otras regiones.[11]
Usos lingüísticos entre los jóvenes
Una mejor información sobre las posibles tendencias lingüísticas nos la
puede proporcionar la comparación de estos resultados con los de otra
muestra, de jóvenes de nivel sociocultural alto.[12]
Los informantes de esta encuesta –755 personas en total– fueron
estudiantes de diferentes Institutos de Formación Docente de Encarnación,[13]
Coronel Bogado y Capitán Miranda. Su edad variaba entre 16 y 42 años, con un
85 % de los informantes de edad entre 18 y 24 años y una edad media de 21,3
años. Procedían de regiones urbanas y rurales, prevaleciendo los de
procedencia urbana. Tratándose de los futuros maestros de las escuelas
primarias y secundarias, que serán los que llevarán a cabo la educación
bilingüe, sus actitudes lingüísticas las consideramos sumamente
importantes. A estos informantes les pasamos una encuesta por escrito.
Por lo que se refiere a la lengua materna de los
informantes, un 31 % declara que aprendió el castellano simultáneamente con
el guaraní, un 23 % reconoce como su primera lengua el guaraní y un 46 % el
castellano. El porcentaje de hablantes de lengua materna diferente del
castellano o guaraní no alcanzaba el uno por ciento, por eso no lo
mencionamos aquí. En esta característica vemos la primera gran diferencia de
la primera muestra, representante de la población general, en la que el
número de los hablantes de lengua materna guaraní era tres veces mayor que
el de lengua materna castellano (guaraní 37,5 %, castellano 12,5 %), mientras
que aquí el grupo con el castellano como lengua materna es el doble que el
del guaraní. La primera muestra también presenta un porcentaje mucho mayor
del aprendizaje simultáneo de las dos lenguas (45,8 %). Vemos que la lengua
materna es un hecho que en bastante medida condiciona el acceso a una
educación secundaria y superior. La generación de estos estudiantes aún
recibió la mayoría de sus clases en castellano (salvo las clases de guaraní
en el nivel secundario).
En cuanto a su aceptación de la enseñanza en guaraní,
a la pregunta de si en lugar de guaraní preferirían estudiar otra lengua, un
alto 71 % respondió negativamente, un 26 % sí preferiría estudiar otra
lengua, un 3 % no contestó. Las respuestas que se han obtenido a la pregunta
de qué tipo de escuela preferirían en el futuro para sus hijos revelan que
un altísimo 94 % optaría por una escuela bilingüe, de los que un alto 37 %
prefiere la modalidad guaraní, frente a un 54 % de los encuestados que
prefieren la modalidad hispanohablante. Un 3 % considera importante el factor
de que sea bilingüe, mientras que solamente un 4 % preferiría la escuela
monolingüe en castellano. Un hecho muy interesante es que el 2 % quisiera una
escuela monolingüe en guaraní. Como se puede ver, la aceptación de la
educación bilingüe es absolutamente positiva. También hay un cambio
positivo en la actitud hacia la modalidad guaraníhablante, que supera por
mucho aquel número pequeño de las escuelas de esta modalidad existentes
actualmente.
Usos lingüísticos entre jóvenes en el ámbito familiar
Las diferencias funcionales de las dos lenguas, es decir, de un modo
resumido, el empleo del guaraní preferiblemente en el ámbito familiar,
amistoso, íntimo, “dentro de casa”, mientras que el castellano se emplea
“fuera de casa”, en el contacto con personas desconocidas, en relaciones
más formales, es un hecho generalmente aceptado y la primera muestra también
lo confirmó. Los resultados sobre el uso de la lengua en el ámbito familiar
en la segunda muestra revelan que en el ámbito familiar de estos jóvenes el
uso del guaraní empieza a ser una cuestión generacional.
| |
Guaraní |
Castellano |
Guar.+Cast. |
Cast.+Otra |
Otra |
No contesta |
| Abuelos |
64 % |
19 % |
10 % |
2 % |
1 % |
6 % |
| Padres |
44 % |
31 % |
21 % |
2 % |
0 % |
2 % |
| Hermanos |
29 % |
42 % |
24 % |
1 % |
1 % |
3 % |
| Compañeros |
8 % |
58 % |
33 % |
0 % |
0 % |
1 % |
| Tabla 7. Comparación del uso lingüístico según
el interlocutor en el ámbito familiar. |
Mientras que con los abuelos usa el guaraní un 62 % de
los informantes, con los padres ya es solo un 44 % y con los hermanos
solamente un 29 %. Saliendo del ámbito familiar, pero siguiendo en el de las
relaciones informales con los compañeros de la escuela o del trabajo (en la
terminología clásica, dentro de las relaciones sin poder y con solidaridad),
el uso del guaraní se reduce drásticamente a un 8 %.
Hay que advertir que el número de hablantes de guaraní
en estos contextos disminuye no solo en favor del uso bilingüe (con los
abuelos un 19 %, con los padres un 21 %, con los hermanos un 24 %), sino que
es mucho más patente la reducción del uso del guaraní en favor del
castellano (entre la generación de los abuelos y los padres supone una subida
del 12 %: con los abuelos usa el castellano un 19 %, con los padres un 31 %),
y entre la generación de los padres y los hermanos como interlocutores ya la
pérdida del guaraní es casi exclusivamente en favor del castellano (usado
con los hermanos en un 42 % de los hablantes).
En la comunicación con los compañeros conseguimos un
porcentaje bastante más alto del uso bilingüe: un 33 %. La causa no es
solamente la diversa procedencia territorial y sociocultural de los hablantes,
sino también el frecuente cambio de código.
Sin embargo, la pérdida del guaraní en este nivel de
comunicación es tan elevada que la mayoría absoluta elige el castellano: un
58 %. Para nosotros es un dato alarmante que señala que, a pesar de que se
trate de un grupo de hablantes en el que por lo menos un 78 % se puede
considerar bilingüe (resumiendo la información que nos proporcionaron los
informantes en todas las preguntas), o bien bilingües coordinados, o bien
subordinados, pero con capacidad comunicativa suficiente en las dos lenguas,
un hablante bilingüe para comunicarse con otro hablante bilingüe prefiere el
castellano. Cabe preguntarnos: si el comportamiento en este grupo de jóvenes
bilingües es éste, ¿cómo se va a comportar la sociedad paraguaya cuando se
consiga el objetivo de la reforma educativa, es decir, cuando todos los
paraguayos sean bilingües coordinados?.
Uso lingüístico entre jóvenes en situaciones íntimas
Siempre se ha hablado del guaraní como de una lengua de intimidad. En este
sentido son de nuevo sorprendentes las respuestas que dieron los encuestados
acerca del uso de la lengua cuando se quiere decir una cosa muy íntima: un 71
% elige el castellano y solo un 13 % el guaraní, el 11 % usa indistintamente
los dos. La otra pregunta trataba de la lengua usada haciendo el amor:
castellano un 68 %, guaraní un mero 4 %, los dos 9 % (un 17 % no contestó).
| |
Guaraní |
Castellano |
Guar.+Cast. |
Cast.+Otra |
Otra |
No contesta |
| Cosa íntima |
13 % |
71 % |
11 % |
1 % |
1 % |
3 % |
| Amor |
4 % |
68 % |
9 % |
1 % |
1 % |
17 % |
| Tabla 8. Comparación del porcentaje de los
hablantes según la lengua usada en situaciones íntimas. |
¿Cómo interpretar estos datos? Probablemente se deben
a varias causas: la primera sería la perpetuación del estatus prestigioso
del castellano. A pesar de tratarse de una situación íntima, el guaraní se
considera como algo que podría bajar a uno ante los ojos de la pareja.
Además, tratándose de una generación joven, me atrevo a afirmar, aunque
pueda parecer trivial, que una influencia decisiva la tiene también la
televisión, exclusivamente en castellano en cuanto a los programas que ven
los jóvenes.
Posibles causas
Características regionales
¿Cuáles son las causas del comportamiento lingüístico señalado por
estas estadísticas, sobre todo de la segunda muestra? Una de las
circunstancias importantes es el “ámbito lingüístico” de la región
investigada. A pesar de que los números obtenidos en el último censo oficial
para esta provincia no difieren mucho de los obtenidos para el Paraguay
entero, por tratarse de una zona con una comunidad importante de inmigrantes
europeos y por ser una zona limítrofe con Argentina, el uso del castellano
fuera de casa se ve favorecido. En nuestra opinión este comportamiento
simplemente afirma que el castellano sigue siendo la lengua de mayor prestigio
social.
Insuficiente “oficialización” del guaraní
A pesar de que el guaraní pasó a ser la segunda lengua oficial del
estado, su presencia “oficial” dentro de la sociedad paraguaya deja mucho
que desear. La vida política se da exclusivamente en castellano, si no
contamos algunos discursos populistas de los políticos antes de las
elecciones. Todas las leyes, todos los documentos, todos los letreros de los
ministerios y otras instituciones administrativas del Estado están
exclusivamente en castellano. La única ley traducida oficialmente al guaraní
es la Constitución Nacional.[14]
El guaraní no se promueve suficientemente en el ámbito
de los medios de comunicación. La presencia del guaraní en los diarios o
canales de televisión es escasa (y como portador de información nueva nula),
lo que es decisivo dado el alcance de la televisión en nuestra sociedad. Solo
en las emisoras de radio la situación es algo mejor, aunque lejos de ser
equilibrada.
Conclusiones
Sin mayor apoyo por parte del Estado a través de su política
lingüística el guaraní seguirá corriendo el peligro de un paulatino
proceso de desaparición, como insinúan las estadísticas sobre el uso
lingüístico en la generación joven. Se precisa un apoyo decidido que apele
al uso sistemático del guaraní como lengua oficial. Al proyecto de “bilingüismo
nacional” hay que añadir un proyecto para conseguir la igualdad de la
lengua guaraní en todos los ámbitos de la vida política, social y cultural.
La reforma educativa bilingüe ha logrado metas
importantes, sobre todo un cambio positivo de actitudes hacia el guaraní y la
enseñanza en guaraní. El guaraní se valora más que hace diez o más años.
También se puede notar un creciente bilingüismo, aunque aquí las causas se
deben especialmente, en nuestra opinión, a una mayor difusión de los medios
de comunicación hispanos y a contactos más frecuentes entre diferentes
partes de la sociedad paraguaya. Sin embargo, el castellano sigue teniendo
todos los rasgos de lengua de prestigio, es la lengua de ascensión social,
imprescindible para mejores salidas en el mercado laboral. Sigue siendo la
lengua asociada con el estrato social alto, y si no se toman medidas
políticas eficientes para promocionar el guaraní en todos los niveles, lo
será cada vez más, a medida que se vaya perdiendo, con la creciente
urbanización, la tradicional dicotomía entre el campo guaraníhablante y la
ciudad bilingüe o hispanohablante, y se vaya transformando en la oposición
entre clase social baja guaraníhablante y la clase social media y alta
hispanohablante o bilingüe con preferencia por el castellano.
Notas
[1] Los artículos de la nueva Constitución Nacional que se refieren
al guaraní son el § 140: “El Paraguay es un país pluricultural y
bilingüe. Son Idiomas Oficiales el Castellano y el Guaraní. La Ley
establecerá las modalidades de utilización de uno y otro. Las lenguas
Indígenas, así como las de otras minorías étnicas forman parte del
patrimonio cultural de la Nación;” y el § 72: “La enseñanza en los
comienzos del proceso escolar se realizará en la lengua oficial materna del
educando. Se instruirá asimismo en el conocimiento y en el empleo de ambos
idiomas oficiales de la República. En el caso de las minorías étnicas cuya
lengua materna no sea el guaraní, se podrá elegir uno de los dos idiomas
oficiales.” La Constitución de 1967, reemplazada por la antes citada,
indicaba respecto al guaraní lo siguiente: § 5: “Los idiomas nacionales de
la República son el Español y el Guaraní. Será de uso oficial el español;”
y § 92: “El Estado protegerá la Lengua Guaraní y promoverá su
enseñanza, evolución y perfeccionamiento.”.
[2] Decreto n.° 38.454 del Ministerio de Educación y Culto: “Valore
y se comunique con confianza en las lenguas nacionales y se desarrolle
destrezas básicas de escuchar, hablar, leer y escribir en lengua española;
escuchar y hablar en lengua guaraní”.
[3] Basada en la Ley 28/92, promulgada el 10 de septiembre de 1992:
“Declárase obligatoria la enseñanza de los Idiomas Español y Guaraní, en
el Currículum Educativo del nivel Primario, Secundario y Universitario.”
[4] Modalidad guaranihablante: La trayectoria de una innovación
educativa, Asunción: Ministerio de Educación y Cultura, 2001, p. 9.
[5] En el primer año de la reforma había 1 098 escuelas que querían
participar en el programa de la modalidad guaraníhablante, y de hecho les fue
permitido (Shaw N. Gynan, “Sociolinguistic Aspects of Guaraní-Spanish
Bilingualism and Paraguayan Language Policy in the Context of Inter-American
Human Rights”, ponencia presentada en la conferencia Spanish Contact/Spanish
in the United States, UNM, Albuquerque, New Mexico, 1988), pero por falta de
materiales y de maestros preparados, al final solo 118 escuelas fueron
oficialmente apoyadas por este programa.
[6] Censo de Población y Viviendas 1950: Cuadros generales:
Comentario analítico, Asunción: Ministerio de Hacienda, 1962, p. 6-7; Resultados
finales del Censo de Población y Viviendas: Año 1962: Por departamentos,
Asunción: Ministerio de Hacienda, 1965, p. 10; Censo Nacional de
Población y Viviendas del 11 de Julio de 1982, Asunción: Dirección
General de Estadísticas y Censos, [1985], p. 113-115, 117, 118; Censo
Nacional de Población y Viviendas 1992, Fernando de la Mora: DGEEC, 1994,
p. 145-147, 151, 156.
[7] Presidencia de la República, Secretaría Técnica de
Planificación, Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos,
Encuesta integrada de Hogares 2000/ 01: Principales resultados, Fernando de la
Mora, 2002, pág. 15. También en <http: //www.dgeec.gov.py>, [28 de
febrero de 2003].
[8] Nos damos cuenta de que la categoría “castellano y guaraní”
es ambivalente, pues puede significar o bien el uso distintivo de una de las
dos lenguas, cuando la selección se debe a otros factores que pueden, en
determinado contexto, favorecer la opción del hablante, o bien se puede
tratar del uso de los dos idiomas en la misma conversación, el “code-switching”
de los hablantes bilingües. Las respuestas sobre el uso de las dos lenguas
las hemos obtenido espontáneamente y no hemos preguntado más para descartar
la ambivalencia. Solo a veces el hablante dio la información adicional sobre
este uso “bilingüe”; de los diferentes tipos de aclaraciones que hemos
obtenido, probablemente la más frecuente era que “se comienza en castellano
y se sigue en guaraní si se ve que la persona lo habla”.
[9] Joan Rubin, National Bilingualism in Paraguay, Le Hague:
Mounton, 1968, p. 108.
[10] Para una futura investigación creemos pertinente considerar tres
categorías de esta variable: ciudad grande, ciudad pequeña/pueblo grande,
campo (como aparece contemplado, por ejemplo, en la reciente publicación de
Daniela Fasoli-Wörmann, Sprachkontakt und Sprachkonflikt in Paraguay,
Franfurt am Main: Peter Lang, 2002), pues los resultados preliminares parecen
vislumbrar tres ámbitos en cierta medida lingüísticamente diferentes. Con
eso se rompería la tradicional dicotomía, generalmente aceptada por los
estudios anteriores, entre el ámbito rural y urbano.
[11] Es una opinión muy interesante, pues muchos de los lingüistas
paraguayos afirman que no hay variación diatópica dentro del guaraní (p.
ej. Natalia Krivoshein de Canese, “Introducción: El guaraní paraguayo”,
en Natalia Krivoshein de Canese y Feliciano Acosta Alcaraz, Gramática de
la lengua guaraní, Asunción: Colección Ñemitỹ 1983, p. 16). Cuando se
publique entero el Atlas lingüístico guaraní-románico (ed. Harald Thun et
al., Kiel: Westensee Verlag, 2002), va a proporcionar mucha información
interesante sobre este tema.
[12] Los resultados de esta segunda encuesta fueron presentados por
primera vez en el XIII Congreso Internacional de la ALFAL (Lenka Zajícová,
“Comparación de las políticas lingüísticas en dos lugares de la zona
guaranítica: Itapúa [Paraguay] y Misiones [Argentina]”, en Actas del
XIII Congreso Internacional de la ALFAL, 18.–23. 2. 2002. San José:
Universidad de Costa Rica, [en prensa]).
[13] En Encarnación se trataba del Centro Regional de Educación “General
Patricio Escobar” y el Instituto de Formación Docente “Divina Esperanza”.
[14] Traducida en 1992 por Félix de Guarania y Lino Trinidad Sanabria.
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