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La gestión de las lenguas ha sido siempre un componente de las políticas
gubernamentales, sin embargo, el carácter estratégico que ella reviste en
los procesos de integración en curso interpela de un modo particular sobre
los nuevos desafíos implícitos en las políticas lingüísticas. La
inclusión de éstas dentro de una prospectiva general de desarrollo se ve
así ampliamente justificada.
Nuestro continente, América, continúa siendo un exuberante mosaico
lingüístico. ¿Cómo administrar hoy este multilingüismo? ¿Qué criterios
deberán ser tenidos en cuenta para garantizar la preservación de la
ecología de las lenguas americanas dentro de un espacio de integración? La
pluralidad lingüística, ¿debe ser considerada como un factor de atraso o
desarrollo de las sociedades? En consecuencia, ¿a qué tipo de integración
nos sentimos adheridos, a una integración excluyente o incluyente?
Intentaremos abordar estas cuestiones al hablar de la ¿Vida o muerte
para las lenguas en la integración americana?
La gestión de las lenguas, una vieja práctica
"La lengua acompaña al Imperio", decía la dedicatoria de
Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática de la lengua castellana, a
los Reyes Católicos en 1492. Para una gran parte de América, que empezaba la
historia de su integración en el mundo occidental, esta sentencia significó
el primer gran sismo en su hogar lingüístico tradicional. El inglés,
francés y portugués, lenguas que también acompañaron a sus respectivos
imperios, produjeron otros tantos en las áreas de su implantación. Hoy día,
estas cuatro lenguas, clasificadas entre las más habladas en el mundo,
pertenecen a entidades políticas fuertemente estructuradas y forman parte de
las lenguas oficiales en las instancias internacionales. A priori, no
existiría ninguna razón para cuestionar un proyecto cuatrilingüe de
integración continental. No obstante, ¿estas lenguas reflejan por sí solas
el perfil cultural y lingüístico de América?
El substrato amerindio
Tenemos apenas un conocimiento aproximativo del número de lenguas que aún
se hablan en el continente. Los datos actuales estiman que unas 1500 a 2000
lenguas clasificadas en 20 familias lingüísticas, que presentan una rica
diversidad genética y tipológica, son usadas en las áreas siguientes:
- Área norteamericana (de Alaska a México central).
- Área mezoamericana (entre México central y Nicaragua).
- Área caribe y sudamericana.
La situación lingüística de las lenguas dispersas en las tres áreas
geográficas citadas presenta características netamente diferenciadas que
incluyen tanto casos de peligros de una inminente desaparición como de auges
inesperados. Podemos señalar, empero, que la mayoría de las lenguas
amerindias, fuertemente marcadas por el estigma de una larga colonización, se
han visto reducidas a la categoría de lenguas minorizadas, condenadas a la
periferia social de sus hablantes discriminados o, en el mejor de los casos,
convertidas en piezas exóticas, ecos lejanos de un pasado conquistado y
vencido.
El barboteo de nuevas lenguas en el continente
América no es solamente un hábitat en donde coexisten las lenguas
amerindias ancestrales con las cuatro grandes lenguas inmigrantes. Es también
un fértil terreno del barboteo de las lenguas pertenecientes a diversas
comunidades y del brote de otras. En el segundo caso nos estamos refiriendo a
las lenguas criollas. Estas lenguas, además del interés que representan para
los estudiosos, reflejan la emergencia de nuevos sistemas de comunicación
lingüística, de los perfiles identitarios de sus locutores, quienes nos
revelan así los complejos contornos de las sociedades humanas como lugares de
creación y estructuración de las lenguas.
Una integración sin exclusiones
Aunque al hablar de la integración no podemos sustraernos a los conceptos,
ya muy conocidos de mundialización, globalización, aldea global, etc., no
nos parece oportuno insistir aquí en el análisis de la cara perversa de
estas realidades. Nuestro propósito consiste más bien en aprehenderlas como
un espacio aún provisto de enormes vacíos, que requiere ser reorganizado. En
efecto, la primacía de los criterios económico-financieros en las políticas
de integración llevadas a la práctica hasta ahora demuestra ser incapaz de
dar respuestas al conjunto de los problemas planteados en los nuevos mercados
regionales. Son numerosos los gobiernos, pueblos y comunidades que reivindican
el derecho a sus peculiaridades, en primer lugar a sus particularidades
identitarias. En lo que se refiere a las lenguas, podemos afirmar, utilizando
la terminología de Louis-Jean Calvet, que estamos asistiendo a una verdadera
"Guerra de las lenguas".
Mucho más que en el pasado, las lenguas se debaten hoy entre la vida y la
muerte. Mucho más que en el pasado también los gobiernos son conscientes que
ellas representan un valor, intangible ciertamente, pero implícito en toda
actividad humana. No debe asombrarnos desde luego que las guerras actuales
recurran cada vez más al viejo arsenal del avasallamiento lingüístico para
imponer sus modelos económicos, políticos e ideológicos. Por otro lado, el
rol que juegan las lenguas como instrumento indispensable de la sociedad
informacional hace que ellas se conviertan en verdaderas piezas estratégicas
de las políticas actuales. Dentro de la barbarie cultural mercantil que
estamos conociendo, las lenguas pueden ser cotizadas, según los casos, como
un objeto de alto valor o como un producto desechable.
Esta disyuntiva se juega con mayor agudeza en nuestro continente
plurilingüe. Como hemos visto, la fuerte presencia de las antiguas lenguas
amerindias, lenguas vivas, nacionales de numerosos pueblos no han impedido el
advenimiento de otras lenguas y menos aún el auge de las cuatro lenguas
erigidas en lenguas oficiales de los Estados del continente. A primera vista
esta coexistencia, más o menos pacífica, no debería inquietarnos. Sin
embargo, el solo hecho de imaginar una integración en cuatro lenguas implica
que estamos ignorando una realidad, e incluso que estamos dispuestos a violar
los derechos lingüísticos de numerosas comunidades. Es olvidar al mismo
tiempo que estas cuatro lenguas no poseen el mismo estatuto. La hegemonía del
inglés americano amenaza igualmente a las tres restantes. Estas se encuentran
también entre las lenguas en peligro, aunque en menor grado que las otras, y,
en consecuencia, podrán hallar una mayor comunidad de intereses al lado de
las lenguas que ya poseen una larga tradición de resistencia y se han
convertido en estandartes de la pluralidad identitaria. Para ilustrar este
hecho podemos citar los ejemplos de la reanimación de la lengua mohawk aquí
en Québec, la inclusión de las lenguas indígenas en los programas de
educación intercultural bilingüe en la mayoría de los países de América
latina y la oficialización de la lengua guaraní, lengua amerindia promovida
como lengua oficial de Estado en la República del Paraguay.
Decididamente la integración americana no podrá ser concebida fuera de un
ámbito de identidades compartidas, fuera del cruce de diversos ethos
socio-culturales, que promueva el enriquecimiento recíproco y rompa los muros
de la uniformidad esclerosante. Se trata de que todos podamos tomar la palabra
para asumir nuestra historia en términos de la revitalización de nuestros
saberes y valores para que podamos encaminarnos hacia una integración abierta
y sin exclusiones. Sólo una integración de ese tipo podrá evitar tanto la
supremacía de una sola lengua como el repliegue social de otras en un ghetto
cultural. Defender lo identitario, suyo y ajeno, no sólo significa oponerse a
la muerte de las lenguas sino evitar nuevos fundamentalismos de consecuencias
desastrosas para el desarrollo que ambicionamos.
La gestión lingüística paraguaya, un proyecto de sociedad
La situación lingüística del Paraguay está caracterizada por la
vigencia generalizada de dos lenguas nacionales: la guaraní y la española.
Las otras lenguas pertenecientes a las etnias minoritarias o a las comunidades
de inmigrantes no son utilizadas en forma generalizada por la población
paraguaya. Antes del año 1992 solo la segunda poseía el estatuto de lengua
oficial. Pero a partir de la Convención Nacional Constituyente del mismo año
el guaraní adquirió el mismo rango que el español convirtiéndose así en
la única lengua amerindia oficial en el marco de un Estado nacional. Esta
medida, que coincide con los grandes cambios estructurales que tuvieron lugar
en el país en ese entonces, imprimió un nuevo destino a esta lengua que ya
se había convertido en la lengua nacional de una población no indígena.
Cabe preguntarse, sin embargo, si esta promoción no fue simplemente el
efecto de un acto voluntarista e incluso un contrasentido en un momento en que
todo parece conducirnos inexorablemente hacia la uniformidad. ¿Cómo se
podía pretender que una lengua indígena, minorizada durante siglos, pueda
esquivar los obstáculos del poderoso mercado unipolar y conquistar nuevos
espacios comunicativos? Al parecer se trataba de un reto demasiado ambicioso.
El balance que podemos hacer hoy, al cabo de un escaso decenio, nos permite
llegar a las siguientes conclusiones:
La oficialización de la lengua guaraní revolucionó la estructura del
sistema educativo paraguayo. La Reforma Educativa (1994) instituyó la
educación bilingüe obligatoria en los tres ciclos de la Educación
escolar básica (9 años) en todo el territorio nacional.
El análisis de los primeros resultados escolares demostró que la
enseñanza bilingüe favorece el rendimiento general de los niños
independientemente de las modalidades de educación bilingüe diseñadas
para la Educación escolar básica (modalidad guaranihablante y
castellanohablante).
El sistema de educación bilingüe creó un marco propicio para las
investigaciones y especializaciones de carácter lingüístico y
pedagógico. Las universidades paraguayas abrieron sus puertas, por
primera vez, a carreras como Educación bilingüe y Lingüística
aplicada.
La introducción de la lengua guaraní en el sistema escolar impulsó
numerosos trabajos de campo, con la participación de especialistas
nacionales y extranjeros, que contribuyeron al esclarecimiento del
verdadero perfil lingüístico paraguayo y permitieron diseñar modelos
educativos acordes con las necesidades y espectativas de la mayor parte de
la población.
La revalorización social de la lengua abrió nuevos espacios
comunicativos para sus hablantes. Su uso en los medios masivos de
comunicación, en los avisos publicitarios, aunque insuficiente, ha
aumentado. La producción literaria se ha enriquecido considerablemente.
La educación bilingüe creó nuevos nexos entre la comunidad
lingüística guaranófona y las instituciones paraguayas e hizo que
creciera la autoestima de los locutores. Las investigaciones llevadas a
cabo recientemente revelan que los paraguayos sienten una gran lealtad
lingüística hacia el guaraní; 88% opina que los paraguayos deben hablar
guaraní. En cuanto a la utilidad de su uso, 63,3% piensa que el guaraní
facilita la comunicación. Es además altamente valorizado por los
pequeños comerciantes.
La dignificación de la lengua guaraní contribuyó a forjar una actitud
lingüística abierta hacia las otras lenguas en la población paraguaya.
El conocimiento del español es altamente valorizado (91% de la población
se considera bilingüe) y el conocimiento del portugués es considerado
muy necesario. Teniendo en cuenta estas realidades, el sistema escolar
paraguayo optó por un currículum multilingüe optativo para el nivel de
la enseñanza media (inglés, portugués, francés, italiano, alemán).
La consideración del aspecto lingüístico en el sistema educativo
paraguayo está demostrando que el conocimiento de las lenguas son
palancas poderosas para la formación de recursos humanos calificados,
capaces de desemvolverse en los espacios de las economías regionales. El
guaraní ya ha sido declarado patrimonio histórico del MERCOSUR (1995).
Conclusión
La integración multilingüe del continente americano debe ser considerada
como una oportunidad histórica que permitirá el rescate social de las
lenguas discriminadas y la creación de un espacio lingüístico plural, de
intercambios múltiples y sin exclusiones.
Con ese objetivo proponemos que de este encuentro surja una instancia
(¿comisión, consejo, red?) que recoja las proposiciones de este seminario y
se encargue de coordinar todas las iniciativas tendientes a preservar el
patrimonio lingüístico del continente. La misma deberá apoyarse en las
instituciones existentes: Estados, instituciones regionales, organismos
internacionales, ONGs, asociaciones, para lograr que las políticas
lingüísticas sean un componente de las políticas de integración regionales
Esta instancia deberá diseñar un documento que prevea una estrategia de
conjunto, con el fin de integrar el uso de las lenguas en las políticas de
desarrollo. Las experiencias exitosas (que han tenido lugar dentro del nuestro
continente y fuera de él) deberán ser estudiadas y tenidas en cuenta en los
proyectos de trabajo.
Referencias:
- Louis-Jean Calvet: Pour une écologie des langues du monde, Plon,
Paris, 1999.
- Claude Hagège: Halte à la mort des langues, Editions Odile
Jacob, Paris, 2000.
- El guaraní mirado por sus hablantes: Ministerio de Educación y
Cultura. Reforma Educativa. Programa de Fortalecimiento de la Educación
Bilingüe, Asunción, 2001.
- Descubrir lo intangible. Jornada del Mercosur sobre Patrimonio
intangible: UNESCO, Asunción, 2001.
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