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El guaraní y la clase política paraguaya

Por: Miguel Ángel Verón, 2008
Director de la Fundación Yvy Marãe'ỹ y del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, Regional II San Lorenzo
Artículo publicado en el periódico Nueva Era de San Lorenzo, el 8 de febrero de 2008

 

Culminó el año 2007 e iniciamos el 2008. En momentos como este es importante realizar una retrospección de lo que fue el año que expiró y sobre ella proyectarse en el nuevo. En estas líneas quisiera hacer referencia a la lengua guaraní y la clase política paraguaya, de manera a aportar temas para los debates y discusiones de los candidatos a distintos cargos que se elegirán en el mes de abril.

En un artículo que escribí el año pasado para este periódico había dicho que en el 2007 recordábamos los 400 años de la publicación de la primera obra escrita en la lengua guaraní, el Catecismo Guarani de Fray Luis Bolaños, editada en Nápoles en octubre de 1607; que se cumplían 40 años de la sanción de una Nueva Constitución Nacional, el 25 de agosto de 1967, en la cual se reconoció al guaraní como lengua nacional; y que se cumplen 15 años, el 20 de junio de 1992, de la sanción de la Constitución Nacional actual, a través de la cual el guaraní pasó a ser lengua oficial junto al castellano en nuestra República.

Además de estos hechos históricos, el guaraní tuvo en 2007 un protagonismo muy importante a nivel mundial. En enero el MERCOSUR lo asumió como la tercera lengua, junto al castellano y portugués, y si no fuera por la mala fe y desidia de las autoridades paraguayas, iba a ser declarado lengua oficial de este bloque económico; el discurso del Director General de la UNESCO, el Sr. Koichiro Matsuura, con el cual dio la apertura al Año Internacional de las Lenguas, el 2008, fue traducido en nueve lenguas, y entre ellas el guaraní; dicho documento se publicó en las seis lenguas oficiales de las Naciones Unidas: castellano, inglés, francés, ruso, chino y árabe y en tres lenguas invitadas: danés, irlandés y guaraní. El 25 de diciembre, el Papa utilizó el guaraní para pronunciar parte de su discurso desde Roma. Estos dos últimos hechos fueron de suma importancia, ya que por primera vez la ONU utilizó una lengua originaria de América, y justamente el guaraní, para emitir textos oficiales y por primera vez también un Pontífice hizo uso de una lengua americana, y justamente el guaraní, desde la sede de la Iglesia Católica para emitir un mensaje al mundo. En el 2007 el guaraní ha ingresado vertiginosamente al mundo virtual; desde diciembre la enciclopedia Wikipedia tiene en sus páginas vastas informaciones en guaraní sobre diferentes temas; además hay que señalar que a la fecha miles de sitios difunden nuestra lengua.

Ahora bien, ¿cómo está el guaraní a nivel nacional? Sin lugar a dudas que esta lengua está mucho mejor que décadas y años anteriores en Paraguay. Los discentes ya no se arrodillan encima de la sal gruesa o grano de maíz en las escuelas como castigo por hablar guaraní, los educandos campesinos ya no pierden el receso por hablar en clase la única lengua que conocen, etc. Empero hay demasiadas discriminaciones aún para la lengua guaraní y sus hablantes. Nuestra lengua originaria, a pesar de que hace 15 años es lengua oficial para la República del Paraguay y hablada por 90% de la población, sigue siendo hoy una lengua relegada por el Estado Paraguayo. Hasta ahora no se ha publicado una sola ley, un solo decreto, un solo dictamen judicial en guaraní, cuando que desde 1992 todos los documentos que emite el Estado deberían ser publicados en castellano y guaraní, de manera a hacer efectiva la prescripción constitucional, democratizar las informaciones y hacer asequibles los documentos públicos a todos los ciudadanos y ciudadanas de esta patria.

La marginación de la lengua guaraní y la exclusión de sus hablantes devienen de la supina irresponsabilidad de la clase política paraguaya. El Presidente de la República defendió la igualdad de las culturas en la 34º reunión de la Conferencia General de la UNESCO realizada el año pasado; en la ocasión el mandatario pronunció parte de su alocución en guaraní y subrayó que no hay culturas superiores sino diferentes. Todas estas bonitas declaraciones del Presidente son puros aforismos, ya que en la práctica él mismo no ha hecho absolutamente nada como sus antecesores inquilinos del Palacio de los López para reivindicar y normalizar el uso del guaraní en el Estado; el Presidente defiende la igualdad de las culturas pero relega el guaraní; afirma que no existen culturas superiores, pero en la práctica sí existen para él, puesto que privilegia la lengua de Cervantes, como “la lengua de los karai” para comunicarse en forma oficial con el pueblo y relega el guaraní, lengua de mayor uso del Paraguay y única del 27% de la población paraguaya. La actitud de los demás políticos, tanto del partido del gobierno como los de la oposición, es la misma que la del Presidente de la República. La clase política paraguaya padece de miopía estratégica, que le impide divisar e interpretar el gravitante papel histórico de la lengua guaraní para la nación.

Ahora estamos en el año 2008, año internacional de las lenguas para las Naciones Unidas y año electoral en el Paraguay. Es más que necesario que la clase política paraguaya y los partidos y movimientos políticos incluyan en sus discusiones y en sus propuestas el tema cultural y la lengua guaraní, y la sociedad civil debe velar para ello. La cultura no reviste de importancia para los políticos y las políticas de nuestro país, el presupuesto asignado para el 2008 a la Secretaría de Cultura es elocuente, del exiguo monto asignado, el 98% es destinado a sueldos y solo 2% para promoción cultural. Esto es una burla para nuestra identidad y cultura paraguaya y una traición a los intereses nacionales, ya que se sabe que la promoción cultual es de suma importancia en este mundo globalizado, dado que la cultura es la quintaesencia de la identidad de la nación. La clase política paraguay tiene una histórica deuda con la lengua guaraní, es la responsable de la larga discriminación de esta lengua, piedra angular de nuestro “teko” como paraguayos y de sus hablantes. Ni el Parlamento ni el Ejecutivo paraguayos fueron quienes pidieron por primera que el guaraní fuera lengua oficial del MERCOSUR, sino sus pares de Uruguay; es más, los del Paraguay fueron –según informaciones extraoficiales que hemos denunciado públicamente en su momento– quienes pidieron que este bloque de naciones no adoptara nuestra lengua mayoritaria del Paraguay como lengua oficial.

Ha'evéma ñe'ẽrei ha vyrorei. Tekotevẽ político ha sociedad civil jajetyvyro ha ñañepyrũ ñamba'apo ñane retã, ñene retãyguakuéra ha ñande reko tee rehe añetehápe. Heta oĩ tembiaporã: hetahetave tetãygua osẽ tupãmba'ejáramo ojeporeka ambue tetãme hembiaporãre hetã'ỹramo guáicha, chokokue ha ypykuérape oñemosẽmba ijyvýgui, ha soja jarakuéra (pytaguameme nunga) omongy'apa yvy, ysyry ha ñande rekoha. Ko'ã mba'e, ñande reko ha guarani ñe'ẽ ári oguatava'erãkuri político-kuéra rembiapo; áĝakatu ndaupéicha oiko, ha iporãne aipóramo 2008-pe oñepyrã hikuái.

La clase política paraguaya está en una disyuntiva: terminar con la segregación lingüística y social de que es objeto el pueblo desde hace casi 200 años o seguir con el vyrorei como ya nos tiene acostumbrados, postergando la discusión y solución de los problemas esenciales y encharcándose siempre en los temas pueriles y sin trascendencia para el nación. Si el primero va ser el camino a abrazar, la clase política en el 2008 –el Año Internacional de las Lenguas– debe empezar a normalizando el uso del guaraní: que se apruebe la Ley de Lenguas, cuyo anteproyecto fue elaborado por la sociedad civil; que se bilingüice en guaraní y castellano el Estado; que todas las gobernaciones y municipalidades utilicen las dos lenguas oficiales en forma oral y escrita como establece el artículo 140 de la Constitución Nacional; que las nuevas Cédulas de Identidad y Pasaporte (que saldrán en abril de este año) utilicen ambas lenguas oficiales; que las empresas privadas incorporen el uso de estas lenguas; que todos los paraguayos y las paraguayas conozcamos el guaraní, el castellano y si es posible otras lenguas. Si la clase política paraguaya no se preocupa y ocupa de estos temas capitales para la vida nacional, habrá traicionado los anhelos de toda la población y repetido las mismas mentiras de siempre.

www.guaranirenda.com - 2008

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