Ya en el año 1995, en la Segunda Reunión de Ministros de Cultura del Mercosur,
los representantes paraguayos solicitaron la oficialización del idioma guaraní en el
organismo regional. Hacía poco tiempo que habían sido declaradas lenguas oficiales
del Mercosur el castellano y el portugués. No se pudo lograr aquel propósito por
oposición especialmente de la Argentina. No obstante, en aquella ocasión, el guaraní
fue declarado “una de las lenguas históricas de la región”.
Nunca pudimos saber lo que significa esta expresión. Lo que sí
sabemos bien es que en ese momento hacía tres años que la más alta autoridad política
paraguaya, la Convención Nacional Constituyente de 1992, había resuelto elevar el
guaraní a la categoría de lengua oficial de la República del Paraguay junto con el
castellano.
Siempre nos pareció una inexplicable contradicción lo resuelto
por nuestra Convención Nacional Constituyente de 1992 y la declaración del Mercosur,
tres años después, aceptada por nuestros representantes en el organismo regional.
Pero así están las cosas.
El guaraní, en el Mercosur fue "puesto a un costado":
oñemboyke olímpicamente. Parece que en el Paraguay no alcanzamos a entender
que los pueblos tienen una soberanía cultural, a partir del pleno reconocimiento de
que en el Mercosur existe una diversidad cultural.
Para nosotros, los paraguayos, excepto algunos pocos detractores
de nuestra cultura popular, el idioma guaraní forma parte de nuestra soberanía cultural.
Por eso hemos insistido, a través de diversos medios (diarios y emisoras locales,
especialmente por conducto de la Coordinadora de Instituciones Culturales que funcionó
mucho tiempo como organismo de apoyo a la Emisora Oficial del Estado Paraguayo) sobre
la necesidad de que se tenga en cuenta el guaraní en el Mercosur.
Hemos dicho en más de una ocasión que si no se acepta la
oficialización del guaraní junto con el portugués y el castellano, por lo menos el
Paraguay tendría que implementar la utilización de nuestra lengua nativa en las
etiquetas de los productos nacionales paraguayos que son exportados en el marco
del Mercosur y que las publicaciones oficiales del Mercosur, por lo menos las
informativas, salgan también en guaraní; pero hasta ahora, todo ha resultado como
prédica en el desierto.
Considero oportuno volver sobre este tema a propósito de lo
que ocurrió recientemente en la Unión Europea (UE). En efecto, el día 13 de junio
pasado, para ser exacto, la UE incorporó como nueva lengua oficial y de trabajo el
gaélico, sumando a las 20 ya existentes. El gaélico es hablado por menos del millón
de personas en Irlanda y es lengua oficial con el inglés en Irlanda.
En realidad, creo que no son mucho más de 250.000 personas
las que usan el gaélico en su vida de relación. Sin embargo, los irlandeses lucharon,
planteando como una cuestión de soberanía, el respeto hacia su lengua de origen y
lograron ahora el reconocimiento por la Unión Europea.
Por su parte, los españoles han emprendido también una lucha
basada en la soberanía cultural, para lograr el reconocimiento de la UE de las tres
lenguas cooficiales con el castellano en España: el euskera, el catalán y el gallego.
Estas lenguas españolas, cooficiales con el castellano que es la lengua oficial en
toda España, pertenecen a las comunidades autónomas del País Vasco, de Cataluña y de
Galicia, respectivamente.
Lo plausible y digno de imitar es que el mismo Gobierno español
es el que impulsa este reconocimiento y han avanzado bastante los españoles en esta
cuestión lingüística, porque han logrado que el mismo día 13 de junio pasado, los
Ministros de Asuntos Exteriores de la UE acordaran un mínimo de reconocimiento al
disponer estas tres cuestiones:
a) Se podrá usar oralmente en las instituciones de la UE, solicitándolo con antelación,
cualquiera de estas tres lenguas españolas: catalán, gallega y euskera.
b) Los ciudadanos podrán usar estas tres lenguas para dirigirse por escrito a las
instituciones europeas y podrán recibir respuestas en su lengua de origen.
c) Se traducirán al euskera, al catalán y al gallego leyes y otros textos legales,
aunque prevalecerá la versión castellana.
Se las llaman instituciones europeas a las ocho entidades u
órganos de la Unión Europea (Eurocámara, Consejo, Comisión, Defensor del Pueblo,
Tribunal de Cuentas, Comité de las Regiones, Consejo Económico y Social, y Tribunal
de Justicia).
Pero vale la pena volver al caso del idioma gaélico que ahora
entra como lengua oficial y de trabajo en la UE, por insistencia de los irlandeses
que invocan soberanía cultural. El guaraní tiene mejores condiciones
aún para insistir por su reconocimiento en el Mercosur.
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