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Distinguido/a señor/a,
Mba'éichapa nde pyhareve.
Lamento vivamente que mi carta abierta la haya causado tristeza.
Si precisamente hay un grupo social en Paraguái y en toda América Latina en
el que todos depositamos grandes esperanzas, yo el primero, es en las clases medias. No entraré a debatir qué significa
"clases medias" ni qué nivel de renta económica incluye. Hablaremos des de una comprensión intuitiva del
concepto. (En Europa hay una tendencia muy fuerte de la población a autoubicarse, en las encuestas, en la clase media... que por eso incluye
desde la clase media-alta hasta la clase-media baja).
Una de las tendencias más acusadas y peores de América Latina (pero también
en otras partes del mundo) es la polarización social: los muy ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres.
Éste el caldo de cultivo ideal para la violencia, el fanatismo (religioso, político), la
radicalización. La gente debe de tener la posibilidad real y la esperanza de prosperar y progresar socialmente. Que los hijos puedan ser / tener más que
los padres.
En medio, de las diferencias sociales que se agrandan, las sufridas clases medias, el verdadero espinazo y columna vertebral de la naciones modernas y
prósperas. Admiro profundamente las democracias escandinavas, en parte porque
las clases medias son en estos países el corazón de la Nación.
Los muy ricos son casi "apátridas" en Paraguái y en toda América Latina.
Siempre tienen la puerta abierta para marcharse a Estados Unidos o a Europa; se reflejan y se identifican en los modelos foráneos; invierten / evaden sus
guaraníes (dólares) en el extranjero. En cambio las clases medias se sienten
apegadas al país e intentan desarrollarlo. Los muy ricos intentan que se aprueben leyes que les eximan de pagar impuestos, y se cargan éstos en forma
de impuestos directos o indirectos sobre las clases medias. Los pobres no existen y poco o nada pueden pagar si no es con tasas sobre el producto:
nafta, tabaco, alcohol, etc.
Ojalá el Gobierno Paraguayo sepa encontrar las formas justas y necesarias para desarrollar / potenciar un tupido tejido social de clases medias.
Pero estas clases medias que tan importantes son, y a las cuales todos pedimos cosas, también deben de ser el bastión de la identidad paraguaya
vehiculada a través del paraguaiñe'ẽ / avañe'ẽ (la lengua de
Paraguái). Deben de ser el ariete que derribe, con su ímpetu, las inercias y las
resistencias del Estado y conviertan el avañe'ẽ en una lengua de Estado. En
Québec (Canadá) o Finlandia fueron las clases medias urbanas, con el apoyo de las clases medias rurales, y las clases bajas urbanas y rurales, las que
catapultaron el francés y el finés, respectivamente, a su condición de lengua oficial del Estado. En ambos casos contaron con el apoyo de hablantes
de inglés o de sueco, que entendieron la justicia de sus demandas.
Tengo, tal vez de forma ilusa, depositadas enormes esperanzas en dos cosas:
- a) La generación de escolares que hoy aprende paraguaiñe'ẽ /
avañe'ẽ en la escuela. Si el Estado da un lugar en sus instituciones al
avañe'ẽ haciendo que los funcionarios y cargos electos (desde el ministro al inspector
sanitario) deban de saber ambas lenguas –ya hablaremos de calendarios y
exenciones– esto dará prestigio a la lengua, creará unas nuevas clases medias apegadas al
paraguaiñe'ẽ y convertirá el avañe'ẽ en un bien con valor
económico. Hoy sólo tienen un valor "emocional".
- b) Las clases medias de origen rural. Los hijos de "campesinos
consolidados" (ni los campesinos sumidos en la extrema pobreza ni los terratenientes) que
adquieran formación media o universitaria, en un entorno político y social favorable, y también favorable al
paraguaiñe'ẽ, podrán progresar socialmente y participar en la gestión del Estado. Si hacemos las cosas bien,
prestigiando la lengua, puede ser la primea generación de paraguayos que domine con comodidad el
paraguaiñe'ẽ y el castellano y que se sientan apegados a su tradición y al
avañe'ẽ, en gestionar el Estado. Un avance histórico. Crucial para
Paraguái. Su desarrollo.
Las clases medias, en las que incluyo funcionarios públicos, determinados grupos de empleados de empresas privadas y pequeños y medianos empresarios
pueden usar el paraguaiñe'ẽ / avañe'ẽ como una forma de singularización de
sus productos y de sus servicios. Si el Estado Paraguayo colabora en los próximos años en la promoción, en el
uso y a dar prestigio al avañe'ẽ, los empresarios podrán usar la lengua para singularizar sus productos y sus
servicios. Los muy ricos compran productos extranjeros: descartados. Los pequeños y medianos empresarios pueden producir para el aún hoy débil
mercado interior, y hacerlo usando el avañe'ẽ (oral y escrito) como un
distintivo de "patriotismo" y de "complicidad emocional" con su cliente.
Hay tantas cosas por hacer:
- Desarrollar teclados de computadora para escribir en paraguaiñe'ẽ,
¿si no lo hacen los paraguayos, quien lo hará?.
- Ahora que el paraguaiñe'ẽ se enseña en la escuela, desarrollar material
escolar de todo tipo y programas de informática en esta lengua (no es fantasía... los hay en cualquier lengua).
- Revistas, comics, cromos en avañe'ẽ.
- Rotular en los supermercados los productos en paraguaiñe'ẽ
y castellano.
- Usar el avañe'ẽ en la publicidad y el nombre del comercio.
- Anunciarse en avañe'ẽ. (Alguién deberá ser el primero en anunciar en
avañe'ẽ sujetadores con imágenes de top models exuberantes, ¿o acaso las
chicas que hablan avañe'ẽ no son guapas y no tienen derecho a identificar
belleza, modernidad y lengua?).
Estamos hablando de cosas que implican dinero y riesgo, en un contexto como
mínimo "sensible" en el tema de la lengua. Lo sé. Pero alguien, en algún
momento, deberá ser el primero. Hay un mercado para el avañe'ẽ que si se
hace bien, puede ocupar la pequeña empresa paraguaya y generar riqueza, aumentar el mercado, y incentivar el desarrollo. Interesa que se haga en
paraguaiñe'ẽ / avañe'ẽ porque esto dará oportunidades a las empresas
paraguayas, y a los trabajadores paraguayos que ya hablan avañe'ẽ.
Si no se
hace así, el débil tejido productivo paraguayo será destruido por Argentina y
Brasil, con un tejido productivo más moderno, más sólido, más grande, más
experimentado. Y más en el contexto de MERCOSUR. En este contexto, Paraguái
sólo puede esperar ser un país agrícola y "contrabandista" de bienes
producidos en otras partes. El desarrollo en avañe'ẽ obligaría que los
brasileños o los argentinos tuviesen que contratar personal bilingüe paraguayo para atender al público, que tuviesen que desarrollar cosas en
avañe'ẽ (lo que daría trabajo a traductores, imprentas,
comerciales...), etc.
En todo esto, el Estado Paraguayo tiene dos responsabilidades cruciales de las que no debe dimitir:
- Promocionar el uso y la extensión del paraguaiñe'ẽ / avañe'ẽ
dándole prestigio.
- Combatir la pobreza –con la necesaria reforma agraria y otros cambios– para incentivar / aumentar el número de consumidores, de personas
con una mínima capacidad para consumir.
Termino, lamento haberle aburrido con mis reflexiones.
Procedo a removerlo del fichero. Acepte mis más sinceras disculpas.
Aguyjevete / Muchas gracias.
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
----- Mensaje Original -----
Tristeza causa esta carta abierta, en la cual, detrás de aparentes buenas intenciones, se deja ver un manto de intolerancia, y hasta desconocimiento
sobre la clase media (pequeña, pero aún existente) en el Paraguay.
Agradeceré ser removido de esta lista de distribución.
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