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Mba'éichapa,
Un excelente artículo, de 2004, de Pa'i Melià sobre medios de
comunicación y guaraní en la escuela. Sólo podemos añadir preguntas sobre
medios de comunicación y guaraní en la administración de Paraguái y
en el Mercosur.
¿No les parece curioso / extraño / sospechoso / opinable que determinados
medios de comunicación paraguayos no se hayan hecho todavía eco del reclamo
de la plena oficialidad lingüística del guaraní en el Mercosur, un tema
claramente de interés nacional? (De interés social, de interés económico y
de interés político - estratégico).
¿Alguna vez han analizado a fondo cuáles son las lealtades lingüísticas
y los intereses lingüísticos de los medios de comunicación paraguayos?.
Sin medios de comunicación en guaraní –prensa, radio,
televisión–:
¿Cómo: "nacionalizaremos" a la población con un
discurso propio, incluyente, paraguayo y para todos? (O lo hacen los
paraguayos en guaraní, o lo harán los brasileños en portugués como ya
hacen en la frontera).
¿Cómo culturalizaremos a la población y permitiremos con ello su
progreso social y económico y su mayor participación en la sociedad?.
¿Cómo daremos valor económico y social a la lengua guaraní?.
¿Cómo extenderemos entre toda la población un modelo
apropiado estándar de lengua guaraní escrita y oral igual como se
hace con el modelo del castellano?.
¿Cómo se construirá un país para todos, donde todos SEPAN
guaraní y castellano?.
Poañua.
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
PS. Escribe un/a paragauayo/a:
«Cuando estaba en [...] coincidí con una charla sobre "El
bilingüismo en el Paraguay". Lo que más me llamó la atención no fue
el resultado del Censo del '92, sino que las autoridades "se
sorprendieron" al verificar que el porcentaje de 80 y algo por cien de
guaranihablantes no había bajado a pesar de que en la capital ni en
el gobierno se lo utilizaba (a causa de su prohibición).»
Empiecen a preguntarse sobre dónde están las lealtades lingüísticas de
sus elites económicas, políticas, de los medios de comunicación, y qué
quieren realmente para el guaraní. El/la comunicante no dice “se alegraron,
se entusiasmaron, se felicitaron” por los datos. No. Dice: “se
sorprendieron”, y pueden pensar que se sorprendieron desagradablemente.
IDIOMA GUARANÍ, IDENTIDAD PARAGUAYA, RESISTENCIA POPULAR
29/07/2004. El antropólogo Bartomeu Meliá, en polémica con editorial de
diario paraguayo, defiende el idioma guaraní. Se trata de un tema clave ya
que no es la primera (no será la última) que las oligarquías criollas nos
anuncien que para alcanzar el "progreso" hay que destruir nuestras
culturas e imponer la del imperio dominante.
Inútil monte, inútil pájaro campana.
A propósito de la lengua guaraní y su enseñanza
Escribe Bartomeu Melià, publicado en Revista Acción Nº 245 -
Julio
2004, pp. 8 a 10, Asunción-Paraguay.
Reproducido del sitio www.cabichui.org.
Creo no interpretar mal el desordenado y sinuoso editorial del diario ABC
de 5 de mayo de 2004, titulado: ”La enseñanza del guaraní no beneficia
el desarrollo del país”, si digo que la proposición principal del
escrito es la siguiente: ”el resultado de encuestas testimonian que hasta
los alumnos de menor edad así como sus padres advierten la inutilidad del
guaraní y sí la utilidad del inglés”. La conclusión no es simple,
pero sí simplista. Es una versión nueva de la largamente repetida política
de sustituciones que nos ha regalado la colonia y la mentalidad colonial tan
actual todavía. La historia del Paraguay es una constante sucesión de
intentos de sustitución, algunos conseguidos, otros frustrados. Para el país
fueron más ventajosos los planes frustrados que los exitosos. Un plan
frustrado de sustitución fue el de sustituir el guaraní por el castellano;
no se consiguió. Ahora se acomete lo mismo desde otro ángulo: el inglés
substitutivo. Y para ello hay que insistir en que el guaraní es inútil. El
argumento es antiguo, con nuevo disfraz.
La sustitución
Con la llegada de los "otros" la sociedad primera fue invitada –perdonen
el eufemismo– a sustituir su sistema de parentesco, su economía y su
lengua. En fin, su cultura. Así el Paraguay entraría en la modernidad: la
modernidad de la conquista y de la depredación que dominó el período.
Ahora, al cabo de años y siglos, no estamos seguros si hemos avanzado en
algo. Esto es lo que supone el editorial al que nos referimos. Aquí no hay,
dice, competitividad, ni capacitación ni tecnología. Y ¿cuál es la causa
de tanta pobreza e indigencia? Antes se decía que porque no sabíamos
castellano. Ahora porque no sabemos inglés. Y porque seguimos hablando
guaraní, una lengua inútil. La solución lógica, si aceptamos los
presupuestos del editorialista, está pues en aprender inglés. Es aquí donde
uno se pregunta qué lengua hablan los pobres y miserables de Estados Unidos
de América, sino el inglés; qué grado de desarrollo hay en países
africanos de lengua inglesa como Nigeria. Y por otro lado, por qué hay
desarrollo en Alemania, en Francia, en España, en el Japón o en la China,
donde se sigue hablando alemán, francés, español, japonés o chino. Alguien
dirá que el argumento no vale, porque hay que suponer que esas lenguas no son
inútiles. En cambio el guaraní, sí.
Y ahí es donde entramos en la cuestión. Se quiere hacer pasar como dogma,
lo que ni siquiera es probable: que el guaraní es una lengua inútil. La
inutilidad del guaraní, y sí la utilidad del inglés.
Dentro de la lógica del editorial que comentamos, tendrían que abandonar
como inútil su lengua los franceses, los alemanes, los japoneses, los chinos,
los indonesios, los rusos. Alguien dirá que esto no lo dice el editorial.
Pero sí lo dice, al insistir en un diseño de "monolingüismo
estúpido", expresión que no me invento, pues ya viene de San Beda
el Venerable (+735) en el siglo VIII. Los hablantes de inglés, los
inteligentes, que los hay ciertamente y muchos, aprenden hoy otras lenguas. ¡Y
cómo desearían saber el árabe, útil a su pesar!.
Que algunos de los países citados por el editorialista como Malasia,
Tailandia, ciudades como Hong Kong o Singapur hayan desarrollado el
aprendizaje del inglés, sólo muestra que se abren a otras posibilidades de
comunicación, pero no que hayan sustituido su lengua por el inglés.
Tres mejor que dos
No se puede desconocer que el siglo XXI será el siglo de las culturas. La
globalización en la uniformidad choca contra la mundialización de la
diversidad. El proceso de reivindicación y fortalecimiento de culturas y
lenguas propias y diversas no es del todo nuevo, pero en los últimos años se
ha vuelto más actual. Acabo de asistir en el marco del Fórum Universal de
las Culturas - Barcelona 2004, al X Congreso Linguapax: Diversidad
lingüística, sostenibilidad y paz, del 20 al 23 de mayo. “La
necesidad de preservar las lenguas del mundo y de frenar los procesos de
sustitución lingüística que se están produciendo en todo el mundo, se ha
convertido en una preocupación compartida por investigadores, expertos y
líderes de muchas comunidades lingüísticas”.
El congreso se desarrolló en gran parte en inglés y en catalán, poco en
castellano, algo en francés. ¿Es esto una pauta universal? No. Si el
congreso hubiese sido en la China, en la India o en Indonesia se hubieran
usado otras lenguas. Pero el hecho del catalán –o el hebreo, el finlandés,
el vasco, el sueco o el checo y tantas otras– muestra que aún lenguas
minoritarias acceden a mantener diálogos fecundos con lenguas más generales
y se hacen respetar. Lejos están de pensar que su lengua es inútil. Mucho
menos aceptan que se lo digan, aunque muestran más educación al escucharlo
que el insensato al vociferarlo. No piensan de ningún modo en sustituir la
lengua propia, que ahora desarrollan con terminologías modernas y estrategias
adecuadas. Y gastan en mantener y hacer conocer la lengua mucho dinero,
tiempo, talento y sabiduría.
Aún los monolingües de lenguas generales se sienten cada vez incómodos
en su única lengua; y la palabra de orden en el mundo moderno es el
plurilingüísmo; tres, mejor que dos, y cuatro mejor que tres, y veinte mejor
que diez, aunque un grado tan alto de plurilingüismo no lo alcancemos todos.
¿Desarrollo por sustitución?
En realidad el pensamiento del cuerpo editorial de ABC no es promover el
estudio del inglés, sino declarar la inutilidad del guaraní. Su modelo de
sociedad es la competitividad, la capacitación y la tecnología. Pero si
todos habláramos inglés, ¿nos entenderíamos mejor?, se preguntaba en el
congreso citado Miguel Siguán, renombrado sociolingüista, que no ignora el
inglés, ni el francés, ni el castellano ni el catalán. El diálogo no se
establece al hablar todos una sola lengua y hacer callar las demás, sino en
la capacidad de saber escuchar muchas.
¿Será que la intención del editorial de marras, a pesar de mal
expresada y razonada, es la de decir que la enseñanza escolar del guaraní en
determinados colegios y escuelas es actualmente perjudicial? Estamos en
otro campo, entonces. Hay una enseñanza del guaraní que sigue siendo un
relativo éxito; es la enseñanza que imparte la comunidad de hablantes que
sigue hablando y consigue, sin escuelas y a pesar de las escuelas en algunos
casos, que el guaraní se mantenga. Hoy hay probablemente más de cuatro
millones de hablantes guaraní, que para la mitad de siglo XXI serán
probablemente más de seis millones.
Si la Reforma Educativa del Paraguay se lleva un poco mejor y tiene algún
éxito, habrá en el futuro más bilingües, pero no necesariamente más
hablantes monolingües. Y los bilingües castellano-inglés habrá aumentado
ligeramente su tanto por ciento.
El último canto
De momento, sin embargo, nos debatimos con otro problema. La ideología –la
manía– del monocultivo cultural, promovido por un tipo de intelectual, a mi
modo de ver, "varado en el tiempo y en el subdesarrollo",
así como está contra la economía y el desarrollo del monocultivo agrícola
y ganadero, verdadera causa del empobrecimiento del Paraguay, que pone en
serio peligro la identidad y la soberanía.
Otra cuestión, es el modo de enseñanza escolar de la lengua, de cualquier
lengua. Un periodista del mismo diario ABC, Jesús Ruiz Nestosa, apuntaba en
su columna del 6 de mayo, “¿Sólo el guaraní?”, lo que representa
de pérdida de tiempo para muchos niños y niñas su permanencia en la
escuela. No sólo el guaraní está en la picota, sino las matemáticas, la
historia, la economía, y cualquier materia.
El desempeño de los escolares en ambientes rurales donde se enseña
guaraní es bastante satisfactorio. Es cuestión de didáctica y de
mentalidad. Que no se sigan los mismos resultados en castellano, entre otras
causas, se debe a que no es la lengua de la comunicación ambiental y a que
los docentes lo aprendieron mal y no lo saben suficientemente.
Pero no nos preocupemos; día llegará cuando en la escuela debajo del
mango, teniendo a la vista algún lapacho en flor sobreviviente de la
deforestación general, los soldados, vueltos del Irak y “desocupados”,
nos enseñen inglés. A lo lejos se escuchará el repiqueteo del último
pájaro campana, de momento libre, pero que ya fue vendido y está destinado
al Jardín Zoológico de Berlín.
Inprecor América
Latina.
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