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Maitei.
No me gustaría ofender a nadie con mi "crítico espíritu
europeo". No es mi intención. Por favor, disculpen mi ignorancia.
El contexto
No dije nada, de forma directa y pública, de mi visita a Paraguái,
para "ir ligero de equipaje".
Llegué al Paraguái con una lista de personas del
ámbito de la cultura con las que quería entrevistarme. (Al final,
mi lista se cuadriplicó o quintuplicó... para mi gran satisfacción).
No hice nada de turismo. No era ni mi intención ni mi prioridad.
Mi prioridad era ver in situ el país y su situación lingüística.
El viaje estaba planificado para un mes, pero por motivos de
trabajo lo alargué quince días más.
Me alojé en un domicilio particular, y creo que fue uno de los
grandes aciertos del viaje (un guiño para Su y Marta).
Aunque di muchas charlas, intenté que mi estancia no costase ni
un guaraní a nadie. (Para mi enorme vergüenza, no llegué a
tiempo de pagar una noche en un hotel de Encarnación. Se me
adelantaron y no lo pude subsanar. Pido disculpas).
Las percepciones
Me llevo una excelente impresión de la gente que conocí en Paraguái.
Me sentí muy bien tratado. Aguyje.
Encontré mucha gente muy interesante, muy amable, muy abierta,
muy receptiva. A todos ellos agradezco la amabilidad de dedicarme su
tiempo, abrirme sus casas, sus oficinas y sus corazones.
Lo poco que vi de paisaje me encantó: de Asunción a
Encarnación y de Asunción a Kapi'ivary como ejes principales.
Les cambiaría el país.
Demasiado calor. Demasiado frío.
El país, visto por un extranjero ignorante como yo, golpea
duramente en el alma por tres motivos:
- la enorme y extrema polarización social;
- la falta de un proyecto de País Nuevo que
incluya a todo el mundo y aporte desarrollo, democracia, justicia,
seguridad;
- un desánimo larvado sobre el rumbo incierto del país.
El guaraní
Paraguái debe de empezar a analizar su situación lingüística
con la vista puesta en el modelo europeo (estatal y supraestatal) de
gestión de lenguas. En este modelo encontrará muchas repuestas. Es
suicida mirar solo a América, donde sólo el francés, el inglés, el
portugués y el castellano cuentan.
Para un extranjero, es obvio que hay una clara situación de apartheid
lingüístico, que si quieren puede explicarse de
forma gráfica con el no cumplimiento del artículo 140 de la
Constitución Nacional de 1992.
Es evidente que el guaraní debe de normativizarse –debe de
haber una normativa cerrada que todo el mundo acepte– de forma
inmediata, y superarse "malentendidos" y
"desencuentros" entre diferentes opciones.
Es asimismo evidente que debe empezarse con la fase de
normalización / estatalización del guaraní de forma inmediata.
La sociedad paraguaya no ha hecho una catarsis colectiva sobre
lo que ha significado la prohibición del guaraní, ni lo que significa
la discriminación, implícita o explícita, de sus hablantes. No ha
habido un proceso de "duelo nacional" donde se reconozca el
error del "genocidio" cultural contra el guaraní. Si tal
proceso se hubiese producido, hoy el guaraní sería, a todos los
efectos, cooficial de pleno derecho; y de facto sería lengua fuerte en
Tetã Paraguái. Me acostumbré a decir que los alemanes debieron
aceptar el Holocausto para construir un estado mejor. Los paraguayos
no han mirado de frente a su pasado lingüístico reciente, y por eso
no lo han enmendado.
Hay una enorme preocupación sobre la influencia brasileña...
y por increíble que parezca a alguien, el guaraní puede funcionar
como elemento cohesionador de Paraguái y como un "tapón"
contra el expansionismo de los países vecinos. (Hoy los brasileños
no aprenden guaraní, como es fácil constar, son los paraguayos que
se aculturan y adoptan el portugués).
El guaraní tiene y tendrá valor económico si se quiere que lo
tenga. Su futuro está en exigir ser lengua oficial del MERCOSUR y del
ALCA, pero antes lo debe ser, de forma real, en Paraguái.
Expliqué todos los motivos por los cuales el guaraní falla en
la escuela. El problema no está en el guaraní, el problema está en
la sociedad... Una sociedad que no publica sus leyes en guaraní a
pesar que el 37 por ciento de la población no entiende otra lengua;
una sociedad que sin medios de comunicación en guaraní, no puede
"nacionalizar" a su propia población, la cual que no tiene
acceso a TV y buenas radios en guaraní; una sociedad en la cual
existen ciudadanos de primera –que pueden ser funcionarios en castellano– y de segunda
–que no pueden ser funcionarios en guaraní–,
simplemente en función de la lengua que se hereda en la cuna.
El guaraní falla en la escuela por:
En 1992 los mismos constitucionalistas ya dudaron sobre la
oficialidad del guaraní. Elocuente, revelador.
En 1994 la introducción del guaraní en el sistema educativo –fue
una decisión de última hora y que estuvo a punto de no
prosperar; de nuevo elocuente– se hizo sin capacitar adecuadamente a
los docentes. (¿Se habría aceptado esto para el castellano o las
matemáticas?).
La capacitación ulterior en guaraní fue y es poca, menos que
la capacitación en castellano.
La cantidad de libros en guaraní es menor que en castellano.
(Ayer Abc explicaba, para que vean los datos: «Se prevé
reimprimir 134 mil ejemplares en guaraní y 269 mil en
castellano»).
La calidad de los materiales en guaraní (su presentación
física, o sus contenidos –muy rurales para niños urbanos, por ejemplo–)
es inferior a los materiales en castellano.
No se ha trabajado adecuadamente la motivación
de los profesores, para que fueran un factor de cambio en positivo para
el guaraní; y éstos no observaron que nada, sobre el guaraní, hubiese
cambiado en su entorno, en la sociedad.
La carga lectiva –las horas de cada materia que no es lengua o
literatura– es claramente inferior en guaraní.
No se dio, ni se da, ningún tipo de apoyo al guaraní fuera de
la escuela. No hay televisión, radio, tebeos / cómics, prensa,
folletines, afiches, impresos, carteles en los supermercados,
etiquetas comerciales, revistas de belleza y moda... en guaraní. Lo
que se enseñaba y se enseña en guaraní, nace y muere en la escuela.
Ninguna lengua puede soportar esto. Ninguna. Ni el castellano podría.
Pero se ha hecho contra el guaraní.
Derivado del punto anterior, se dijo que el problema, de la no
aceptación del guaraní, de su no "expansión" social,
estaba en el modelo de lengua enseñada; y en 1997 se cambió el modelo
de lengua. Para que lo entiendan es como si hoy aceptásemos
"hombre" y "hambre", y mañana "ombre" y
"ambre". Algo tan bárbaro... sólo puede hacerse desde la
más profunda... y sin respeto ni estima hacia la lengua. Nadie
aceptaría algo así para el castellano o el inglés.
¿Cómo aprendieron ustedes la palabra "computadora", o
"microondas"?. Fácil: en la escuela, en la televisión, en
la radio, en los periódicos, en los supermercados, en las tiendas...
la vieron y la oyeron, y con ustedes, sus padres, sus hermanos, sus
abuelos, sus amigos. El equivalente en guaraní –que no encuentro en
mi diccionario– no tiena nada de todo esto. Es una palabra muda e
invisible.
Finalmente, el guaraní, no tiene, para quien ha superado –ha
tenido moral para superar– todo el periplo lleno de obstáculos de su
aprendizaje, valor económico en Tetã Paraguái. ¿Dónde está la
línea de funcionarios paraguayos que pueden trabajar con guaraní
oral y escrito, como sí existe la línea, la totalidad, que lo puede
hacer con castellano oral y escrito?.
El cúmulo de tantas ¿"maldades", improvisaciones,
impericias? ha sido devastador. El guaraní ha perdido buena parte o
la totalidad de su exiguo prestigio / valor en las aulas... y nadie
ha hecho nada para remediarlo. Para mí fue muy educativo ver la
reacción de alumnos de instituto, docentes, estudiantes
universitarios, campesinos, militares... cuando se les explicaba por qué
fracasaba el guaraní en la escuela... y fracasaba porque nada real
ha cambiado en la sociedad hacia el guaraní. Sus rostros,
desencajados, eran un poema. ¿Por qué no se han identificado los
problemas, se han planteado públicamente, y se han resuelto?.
La única conclusión posible es que las autoridades paraguayas no
han variado, de forma sensible, su actitud hacia el guaraní. ¿Por
qué no hay en los medios de comunicación campañas masivas de
promoción de actitudes favorables y positivas hacia el guaraní?.
¿Por qué el Paraguái Rekuái no exige que los nuevos funcionarios
dominen ambos idiomas en las cuatro habilidades: entender, hablar,
leer, escribir?.
Para un extranjero es sorprendente, y para un paraguayo debería
ser doloroso y vergonzoso –una vergüenza sobre la mala salud de su Nación–, que haya habido más de 300 escuelas de la modalidad de
enseñanza en guaraní que hayan pedido abandonar esa modalidad. ¿Se
imaginan a 300.000 padres alemanes nacidos en Alemania, hablantes
monolingües de alemán, con apellidos alemanes (Weiss, Schüster,
Wagner, Bauer, Schleifer, etc.) pidiendo que sus hijos no aprendan en
alemán o incluso el alemán?. Les resulta inconcebible de pensar,
¿verdad?... pues esto mismo, inducido por las autoridades paraguayas,
es lo que pasa en Paraguái, sin que los paraguayos ni que los
medios de comunicación paraguayos se rasguen las vestiduras. ¿Hay o
no hay apartheid lingüístico en Tetã Paraguái?.
Todavía espero el momento que los mennonitas o los brasileños paraguayos
renuncien al aprendizaje de y en alemán y portugués. No lo harán.
Nunca.
Hasta aquí mis breves, personales, discutibles impresiones. Perdónenme
si les ofenden.
Llegué con la manos vacías a Paraguái y salí con los brazos
llenos de amigos. Tomé el compromiso de ayudar, en mi campo, en la
lengua, en lo que pueda. El tiempo dirá de mis idas y venidas –si ha
de ser así– a Tetã Paraguái. Objetivamente es más segura y más
confortable Europa, pero América tiene un corazón más grande y más
abierto.
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
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