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Mba'éichapa:
Nota. El origen de esta carta está en los dos adjuntos [1
y 2]. Insistimos en
algunas cosas por su enorme importancia. Es básico fortalecer los argumentos
favorables al guaraní.
El guaraní tiene que elaborar más discurso lingüístico para su
normalización y estatalización dirigido a:
Los paraguayos que únicamente hablan castellano y no hablan guaraní, y
que con la normalización del guaraní ven peligrar el modelo
institucionalizado de "apartheid lingüístico" en el que se ha
basado el funcionamiento del Estado Paraguayo, y con él sus privilegios (¿o
no es un privilegio, basado en la discriminación, poder participar en la vida
nacional y en el poder –desarrollado en castellano– aprovechando
que la mayoría de la población está excluida de ello por hablar guaraní o
no dominar suficientemente el castellano?).
Los paraguayos que hablan guaraní (hablen o no hablen castellano) y que
han interiorizado hondamente todos los prejuicios contra el guaraní hasta
llegar a generar "autoodio", hasta llegar a autoodiarse, sean o no
sean conscientes de ello.
Los latinoamericanos (y españoles) que únicamente hablan castellano y
no entienden que alguien, "pudiendo vivir en castellano", (y acá
vendrían todo de elogios y maravillas sobre la lengua castellana... cuando
en realidad todas las lenguas merecen un elogio y son, por el sólo hecho de
existir, una maravilla) quiera vivir en otra lengua. (Los
"revolucionarios" continentales americanos tampoco entienden la
diversidad lingüística. Desprecian / odian / negligen las
lenguas que no son el castellano, porque creen que éstas les impiden la
revolución continental).
Los extranjeros: brasileños, eslavos, árabe, japoneses, menonitas,
etc, que viven en Paraguái.
Otros países extranjeros que pueden ver / ven el en caso del guaraní
un modelo que podrían seguir otras comunidades lingüísticas. Y hay muchas
comunidades lingüísticas en el mundo que necesitan un modelo.
No haber dispuesto / no disponer de este discurso, no haber trabajado de
forma sistemática para tenerlo, ha perjudicado a todas las lenguas
americanas.
Las ha perjudicado tanto como no disponer de entes normativos de las
lenguas y haber zanjado de una vez por todas la disputas sobre el modelo de
lengua. ¡Que se peleen los lingüistas, que se saquen los ojos si es
necesario, pero todo de forma "rápida", discreta y dentro de un
ente normativo donde estén todas las tendencias, donde todos acepten las
resoluciones y en el cual haya mecanismos que impidan bloquear la
institución!
¿Dónde se aprende, copia, importa, adapta, estudia "discurso
lingüístico"? En todo el mundo. En todos los lugares del mundo donde se
dan realidades como la del guaraní. Y hay muchos lugares.
El hostigamiento, avasallamiento, persecución, difamación de las lenguas
grandes contra las lenguas pequeñas o simplemente minorizadas no tiene
fronteras es implacable, incesante, con una gran abundancia de medios
(económicos, técnicos, medios de comunicación), sutil, directa, agresiva,
con todo tipo de estrategias. Es un pulso, constante, para vivir.
En el caso de España (donde hay paraguayos de la lista que conocen de
primera mano por haber estado en España o por vivir hoy el país, y que por
esto pueden explicar su visión de los hechos) se da lo siguiente:
El castellano ha bilingüizado a todos los hablantes de gallego, vasco y
catalán/valenciano que conocen su lengua y además el castellano. El
castellano no quiere asumir ni recordar y mucho menos que se le recuerde cómo
se ha hecho esto. Según el castellano pasó: “porque queríamos
aprender castellano”, “no fue tan grave y salimos ganando”, “no hubo prohibiciones”, “no vamos a estar hablando siempre del
pasado: dejen de incordiar con el pasado”, etc.
El Gobierno Español propició / impulsó / permitió / alentó /
consintió la emigración masiva de ciudadanos –estamos hablando de varios
millones de personas– de los territorios monolingües de lengua castellano a
los territorios de lengua vasca (País Vasco y Navarra) y de lengua
catalana/valenciana (Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares)
(Galicia fue territorio de emigración). Esto pasó / se alentó en un momento
que el vasco o el catalán/valenciano eran prohibidos, no estaban en la
escuela, en la administración, en los medios de comunicación, etc., y desde
el Gobierno Español se alentaba el castellanismo representado en el “hábleme en cristiano”; era la época del nacionalcatolicismo
castellanista –que hoy resucita en España– de la dictadura de Franco (murió
en 1975).
- Una vez recuperada la democracia en España (Constitución Española de
1978 pactada con "ruido de sables", el ejército dejado por Franco,
encima de las cabezas) el Gobierno Español no emprendió dos cosas
necesarias:
- a) adoptar un modelo lingüístico auténticamente federal o
federalizante a la suiza, a la canadiense o a la belga,
- b) educar a la
población española –especialmente a la de las tierras de lengua castellana–,
sobre la diversidad lingüística española y el derecho que tienen los
hablantes de catalán/valenciano, gallego o vasco a vivir en su lengua y no
temer que su lengua, la propia y autóctona del territorio, desaparecerá por
presión demográfica, etc.
d) El régimen de cooficialidad lingüística se hizo de forma
unidireccional... y probablemente sólo podía ser así, pero esto tiene /
tuvo implicaciones perversas. Un ciudadano de Zaragoza (Aragón) establecido
en Barcelona puede presentar sus documentos en castellano en cualquier parte y
se le aceptarán, y sus hijos aprenderán catalán y castellano en la escuela.
Un ciudadano de Barcelona en Madrid –se calcula que viven en la capital de
España más de cien mil hablantes de catalán/valenciano– no tendrá ninguna
escuela pública donde sus hijos aprendan castellano y catalán, ni podrá
hacer ningún trámite administrativo en catalán. Su catalán no tendrá
ningún derecho lingüístico.
e) Desde sectores ultranacionalistas castellanistas (representados por el
Partido Popular [José María Aznar, Mariano Rajoy, Ángel Acebes, Jaime Mayor
Oreja, Alejo Vidal-Quadras, etc], medios de comunicación [COPE, El Mundo,
ABC, La Razón, etc]) y otros se ha intentado –no podrían imaginarse ni en
cien años de vida– la insistencia, la demagogia, la violencia, la
constancia, la tergiversación, la cantidad de medios, la maldad dedicada
y que se dedica a esta causa:
- presentar a los inmigrantes de lengua castellana o a sus hijos o nietos
como una minoría discriminada (y esto es lo que más duele, pues se hace
este discurso entre la población española que no tiene / no consulta medios
de comunicación alternativos para contratar la información que recibe); entre
los extranjeros en España; y en el extranjero, América incluida;
- en el
caso catalán, boicotear el modelo de inmersión lingüística (aprendizaje de
catalán y castellano para todo el mundo), para exigir la creación de dos
líneas escolares: en castellano y en catalán, y así dividir la sociedad
catalana y enfrentarla.
Interesa enfrentar a la sociedad catalana:
1) sería una forma de terminar con el catalán;
2) distrae la atención sobre la distribución del poder político y las inversiones
económicas millonarias que se hacen en Madrid –visiten la ciudad y verán como
crece– en perjuicio de Cataluña –contribuyente neta en el pago de impuestos
al Estado–).
Con este expolio, de forma honesta, es una ciudad más rica y potente Madrid que
Barcelona.
La "batalla ideológica" no pude ser más desigual:
Cataluña tiene 7 millones de habitantes (1 millón de los cuales son, en
2006, ciudadanos nacidos fuera de España y de Cataluña), de los cuales
hablan catalán unos 6 millones y cotidianamente tal vez 4 millones. España
tiene en su conjunto 44 millones de habitantes.
El discurso castellanista –compartido por el Partido Popular y sectores
del PSOE– tiene a sus servicio todos los mecanismos del Estado. Y esto incluye
a amplios sectores muy conservadores de la iglesia católica española.
El discurso castellanista tiene una cantidad de medios de comunicación
inmensa, y éstos tienen una repercusión en España y en el mundo (América
incluida; Radio Ñanduti, por ejemplo, lee y comenta El Mundo, un periódico
nada, absolutamente nada sensible ni favorable en España a la
diversidad lingüística) que los medios de comunicación de Cataluña no pueden
"compensar" ni por casualidad.
Se ha hecho tristemente famosa la "costumbre" que los
corresponsales extranjeros instalado en Madrid pierden en dos días toda su
presunta objetividad y hagan suyo, en sus crónicas a sus países, el discurso
castellanista elaborado en Madrid, discurso que maman y con el que son
bombardeados a diario.
En este contexto "resistir" es un proeza que necesita mucha
paciencia y tener las ideas claras.
El guaraní o el quechua o el aymará o... deben prepararse para el mismo
asedio si quieren –y pueden hacerlo– empezar un camino de normalización y
estatalización. Y todo esto, desde la premisa de "querer vivir en
guaraní, quechua, vasco, etc., y saber castellano y otras lenguas". Deben
de empezar a conocer cómo se da la batalla ideológica.
Una cosa colateral. ¿Cómo van a comportarse, lingüísticamente hablando,
los paraguayos, los bolivianos, los ecuatorianos, los peruanos, etc., pero
también, por ejempolo, los hablantes de amazigh de Marruecos, etc., que viven
en el País Vasco, Cataluña, la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares,
etc?
- ¿Van a aprender y usar vasco, catalán/valenciaon, gallego?
- ¿Van a
alinearse en el bando del discurso lingüístico castellanista?
- ¿Van a
"exportar" a sus países y sus lenguas, lo que ven en Europa, y en
España?
Acá a todo el mundo se le pide coherencia. Un paraguayo, por ejemplo, que
no aprende vasco, gallego o catalán, o sueco en Finlandia, o galés en Gales,
está menos autorizado que uno que sí lo aprende, a quejarse de la situación
del guaraní en su país, quejarse de paraguayos que sólo hablan castellano, o
de los brasileños que no aprenden guaraní. Coherencia para todo el mundo.
Comentarios sobre los anexos
Anexo1: 25 años no es
nada. Periódico El Mundo, 4 de julio de 2006
(Es la presentación de un libro que intenta explicar cómo se ha intentado
construir un movimiento hostil al catalán entre los catalanes de origen
cercano o lejano en las tierras españolas de lengua castellana).
Fíjense en la apropiación del lenguaje. Los nacionalistas, malos muy
malos –es ironía–, son los que defienden el catalán, y los no nacionalistas,
buenos muy buenos –es ironía–, son los que defienden el castellano. En
realidad los defensores del castellano, muy cerca de un Spanish
only, se han apropiado a pesar de ser ultranacionalistas castellanistas,
de la etiqueta "no nacionalista" –lo pueden hacer gracias a la gran
cantidad de medios de comunicación que tienen–, y han presentado a los demás
como "malos muy malos".
Durante más de 25 años, ya en época democrática, se ha intentado
crear un partido político o un movimiento social en Cataluña –fíjense que
han tenido dinero y el apoyo ideológico de los medios de comunicación de
Madrid y de las comunidades autónomas de lengua castellana– que articularse a
la población de lengua castellana para combatir el catalán. José María
Aznar, pensaba / piensa en una estrategia parecida de expansión del
castellano en Estados Unidos y soñaba que él y España podrían liderar el
proceso. Es lo mismo que puede hacer Brasil con los "brasiguayos" si
no se aseguran que aprenden –modelo de inmersión lingüística, guaraní
y castellano–.
Es cierto que el grupo Terra Lliure –hoy disuelto– disparó un tiro a la
pierna de Federico Jiménez Losantos (trabaja en la COPE y es responsable del
discurso más violentametne y visceralmente anticatalán y antivasco de los
últimos años) por combatir el catalán. ¿Para qué ocultar las cosas?.
Fíjense en el detalle “un padre ha hecho huelga de hambre para que
escolaricen a su hija en castellano”. Es la magnificación en los medios
de comunicación castellanistas de un radical castellanista que quiere que
haya dos líneas escolares, en vez de asegurar que todo el mundo sepa catalán
y castellano. Nunca El Mundo explicaría –ni como una cosa poco grave ni muy
grave– que un ciudadano de Valencia no ha podido escolarizar sus hijos en
valenciano/catalán –ahí hay un mal modelo de elección de modelo– o que
millones de hablantes de guaraní, quechua o aymará son discriminados en su
propio país por el castellano. Forma parte de la batalla ideológica: mentir
y sólo explicar lo que interesa. Sí, mentir y tergiversar.
Desarrollen al máximo –también para el caso catalán– su espirito
crítico.
Las cartas al director –muchas veces inventados los nombres de quienes
las firman, sé de qué hablo, y usados por todos los bandos– son una
"especialidad" en lo batalla ideológica contra el catalán. Se
pueden crear a voluntad, cuando se quiera y cuantas veces se quiera, y si alguien
quiere replicar es el peridódico el que tiene la última palabra.
Fíjense en el detalle. La "presunta" autora es de Barcelona.
El mensaje subliminal es "soy una catalana de lengua castellana,
discriminada, que estoy harta del catalán".
- Fíjense qué curioso, se critica que la inmersión lingüística “se
antepone la política a la pedagogía” en catalán, pretextando índices
de fracaso escolar y no se dice nada de:
- la inmersión lingüística en castellano es la única que se
practica en las comunidades autónomas de lengua castellano, es igual que
hables catalán, árabe, tamil, urdu, chino o ruso, se hace todo, todo, en
castellano y un niño catalán jamás aprenderá el catalán en una escuela de
Valladolid;
- el mismo argumento no se usa, ni se menciona, para exigir enseñanza en
árabe o amazigh en Ceuta y Melilla;
- el mismo argumento no se usa para el quechua, el guaraní, el aymará,
etc.;
- durante décadas, a los catalanes se les hizo inmersión en castellano
con la perversa intención de extinguir el catalán; no dice nada de eso, ni
dice que el objetivo final de la inmersión en catalán de hoy es que todo el
mundo domine el catalán y el castellano.
Los datos que aporta la autora sobre fracaso escolar no están ni
contrastados. No se cita ni la fuente. No se trata de informar. Se trata de
crear tensión y agresividad entre los castellanistas de fuera de Cataluña
para que piensen "qué mal lo deben pasar ahí en Cataluña".
Esto, este tipo de cartas –ya pueden imaginarse cómo son las noticias y los
reportajes– es el "pan nuestro de cada día" de los medios de
comunicación castellanistas: COPE, ABC, El Mundo, La Razón, etc. Mil veces
al día, todos los días de la vida, toda la vida.
Atención especial merece el tema de la educación en "lengua
materna". La idea de la educación en "lengua materna" nació
en un contexto de protección de lenguas minoritarias.
La perversión que introduce en este tema el discurso castellanista es
considerarse una lengua minoritaria en cualquier lugar donde se instala: sea
Cataluña, sea Paraguái o sea Estados Unidos, y a partir de ahí combatir la
lengua del territorio (catalán, guaraní o inglés) para ganar espacio. Es lo
mismo que hace el francés en Bélgica, en Flandes, lo que irrita en gran
medida a los hablantes de neerlandés o el ruso en la extinta URSS y las hoy
repúblicas independientes.
Además, muy importante, el castellano no usa el discurso de la lengua
materna para las lenguas extranjeras en Madrid, Zaragoza, Sevilla o Canarias,
ni siquiera en Barcelona, éstas no tienen ningún derecho, el castellano sí.
Todo hace prever que el discurso sobre la lengua materna variará en
todo el mundo para impedir que grupos de inmigrantes hagan cambiar el perfil
lingüístico de un país o un territorio.
La mayoría de países practican programas de inmersión lingüística en
la lengua o lenguas oficiales. Y nadie dice nada. Simplemente, es fácil y
cómodo disparar contra el débil.
Francia "ha matado" todas las lenguas francesas diferentes del
francés, y hace inmersión únicamente en francés, pues bien, frecuentemente,
por el peligro de mal ejemplo que representa el catalán para sus lenguas
autóctonas (además el catalán, el vasco y el occitano también se hablan en
Francia) dispara "con bala de matar" desde su prensa contra el
modelo de inmersión en catalán y lo critica ferozmente.
El guaraní recibirá ¿desde España, Argentina, Brasil, Uruguay...?
críticas igual o más feroces si intenta normalizarse y estatalizarse.
Poañuã.
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
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