|
Mba'éichapa.
¿Qué tipo de interés pueden tener los argentinos, brasileños,
uruguayos... en el guaraní?.
¿Qué desean los argentinos, brasileños, uruguayos ... para el
guaraní en Paraguái, en su país o en MERCOSUR?.
¿Qué pasará si un día el paisaje lingüístico paraguayo (afiches,
rótulos, carteles, luminosos) también se guaraniza igual como ahora
está castellanizado?.
¿Qué pasará si un día el guaraní es "de derecho" y/o
"de
hecho" exigible para trabajar en Paraguái?.
¿Qué pasará si un día los productos y servicios comercializados /
ofrecidos en Paraguái deben de usar obligatoriamente el guaraní?.
(Si quieren que el guaraní sea una lengua normal, totalmente normal como
el húngaro o el polaco o el danés... todo lo que describen las tres
últimas preguntas debe de pasar.)
Háganse estas preguntas. Y háganselas seriamente y con profundidad. Sin
miedo. Si se las hacen, encontrarán dudas, inquietudes, vacilaciones y...
respuestas que necesitan para pelear por el guaraní, por Paraguái, por ser
ustedes mismos. Pelear para encontrar su propio camino de desarrollo y de paz
y justicia social.
En España hay un tipo prototípico de ciudadano español habitante de las
comunidades autónomas donde únicamente se habla castellano que cuando se
encuentra con un catalán o con un vasco se deshace en halagos y en
comentarios positivos[1]: “ustedes sí que son trabajadores”, “ustedes
pelean por lo suyo”, “a mí me gustan los vascos, los catalanes...”,
etc. Ahora bien, lentamente, cuando la conversación deriva hacia temas
políticos y económicos (acá no nos interesan, o tal vez nos interesan pero
no los trataremos), culturales y lingüísticos, el tono empieza a cambiar.
Cuando el vasco, el gallego, o el catalán, antes "simpático", afirma que
quiere “vivir en vasco, en gallego o en catalán”, que espera que el Reino
de España funcione en su lengua o que todos los niños –sin importar su
origen– que viven en el País Vasco, Galicia o Cataluña deben aprender
vasco, gallego o catalán, el tono del “ciudadano español habitante de una
de las comunidades autónomas donde únicamente se habla castellano” se
vuelve agrio, hosco, hostil, desagradable, irritado, agresivo. A veces muy
agresivo. Incluso violento. Lo que aceptaría y acepta para un sueco o un
esloveno, que viva en sueco o en esloveno, es inaceptable para un gallego, un
vasco o un catalán.
Para la inmensa mayoría (¿la totalidad?) de ciudadanos españoles que
sólo hablan castellano, el vasco, el gallego o el catalán están para ser
usados en la vida privada, para las cosas sin importancia, para la nada. Para
nada más. Son un capricho. Una molestia. Algo que les coarta su movilidad.
Les irrita de una forma visceral e irracional que alguien ame esas lenguas y
quiera vivir en ellas. Es recurrente entre esta gente la idea enfermiza, pero
muy orientada ideológicamente que hablamos vasco o catalán “por capricho”,
“para molestarles a ellos”, “para ser diferentes”...
Bien, con el guaraní puede pasar algo parecido, en Paraguái y en el
MERCOSUR, a la que pasa en España con las lenguas diferentes del castellano.
Alguien preguntó si era posible hacer paralelismos entre la situación
lingüística española y la situación lingüística paraguaya. La respuesta
es sí. Rotundamente sí. Normalizar una lengua implica cambios en los
equilibrios sociales (económicos, profesionales, políticos, etc) y ese
"reajuste"
provoca tensiones. Los discriminados por razones lingüísticas quieren dejar
de ser discriminados y quieren su lugar, en pie de igualdad, en la sociedad.
Reclaman sus derechos y ser tratados como iguales. Esto, en todas partes del
mundo: Bélgica, Suiza, España, Canadá, Finlandia, Noruega (con los dos
estándares escritos del noruego)... ha generado tensiones. Es igual que se dé entre diferentes grupos humanos que se reconocen como pertenecientes a la
misma nación (paraguayos o noruegos), o entre grupos humanos que se reconocen
como pertenecientes a diferentes naciones (kurdos y turcos). Es bueno que lo
sepan. Que no se les oculte. No hay nada fácil. En nada. Ni en el amor.
Estamos hablando de derechos, de derechos humanos, de la dignidad de las
personas... y nunca ningún derecho se consiguió sin implicarse, a fondo, en
su consecución.
Si ustedes se atreven a dar el paso adelante de normalizar la lengua
guaraní y querer convertirla en una lengua de Estado, en una lengua nada
prescindible, nada anecdótica, nada decorativa, en una lengua de verdad
nacional y normal, moderna, presente en todas partes, etc, verán que muchas
personas que ahora muestran su "simpatía" por su lengua y su "causa"
–las cuales lo hacen porque perciben claramente que el guaraní no está
normalizado y es poco más que un elemento "decorativo y antropológico"–
variarán de actitud. De forma muy agria. También habrá gente que les
ayudará.
Los detractores serán paraguayos y extranjeros. Y su beligerancia será
insidiosa, constante. Visible o invisible pero constante. Agotadora. Infinita.
Se crecerán con su debilidad y su desanimo. Se envalentonarán con sus
disensiones y su desunión. Les asustarán con todo tipo de calamidades
políticas, económicas, sociales, etc. Saldrán todo tipo de argumentos
viejos y nuevos. Todo tipo de prejuicios. Todo.
Miren, para ser un país que pueda funcionar en guaraní y castellano
(donde todo el mundo pueda usar libremente la lengua que quiera, y habrá gente
que lo quiera hacer en guaraní) deben de hacer algo tan grande como animar,
inducir, forzar... a los 411.000 paraguayos (el 8 por ciento de la
población) que declara hablar únicamente castellano (a los que se debe
añadir los que sólo hablan alemán o portugués), a que aprendan la lengua
guaraní. Y estos 411.000 paraguayos
–que son los que detentan hoy el poder
político y económico– van a oponer resistencia:
- A) Su "posición" va ligada, en parte, a la lengua que usan. Al
"apartheid
lingüístico" existente en Paraguái. Son, por ejemplo, funcionarios en
castellano. Los niños que se forman en la escuela deberían poder ser
funcionarios (y profesionales) en castellano y en guaraní.
- B) Un cambio en el modelo lingüístico paraguayo implicaría "movilidad
social ascendente" porque implicaría nuevas oportunidades para más y
nuevas familias, y esto implicaría una repartición del "poder" entre más
gente.
- C) Algunos de esos 411.000 paraguayos pertenecen a familias que hablaron
guaraní, y que por motivos diversos lo abandonaron. Es muy duro, psicológica
e ideológicamente, "deshacer camino". Esto está estudiado en muchas
partes. (Nota. Conozco gente muy comprometida con el vasco que no habla vasco
en familia... y sus hijos tampoco lo hablan... es algo que merece ser estudiado).
Argentinos, uruguayos, brasileños... que asesinaron a sus gentes y a sus
lenguas, van a quedar perplejos si inician este cambio histórico en su país y
varían la hoja de ruta lingüística que les está asignada históricamente
desde 1492: acabar siendo un país de monolingües hablantes de castellano. Su
éxito será un reproche intelectual lleno de dignidad y humanidad, a lo
que ellos hicieron en sus países. Su éxito les permitirá crear un mercado
laboral paraguayo que puede penetrar en sus economías –ustedes hablarán
guaraní, castellano y una tercera lengua– pero que al mismo tiempo estará
mínimamente protegido de una penetración cultural, económica y humana
desbocada.
Ni argentinos, ni brasileños ni españoles, ni mucho menos estadounidenses
están preparados, ni quieren, un país americano que rompa el modelo
lingüístico colonial; quieren: lenguas europeas, pocas lenguas, sus lenguas.
Nada más.
Si quieren vivir en guaraní hagan acopio de valor, fortaleza mental
y argumentos. Sépanlo desde ahora. Prepárense anímicamente para reclamar
sus derechos, porque es en el corazón y en la mente donde se pierde o se gana
en éste y en cualquier tema. Si les desaniman y no remontan su ánimo,
pierden. Si les dejan sin argumentos, pierden. Si no son coherentes con lo que
piensan, pierden. Si dudan, pierden. Si se asustan, pierden. Si creen que por
exigir lo que es suyo se "están pasando", pierden. Si no buscan aliados
fuera, pierden. Si no trabajan coordinadamente, pierden. Si no resuelven sus
discrepancias internas, pierden. Si no son exquisitamente democráticos en su
forma de proceder, pierden.
Demuestren que saben hablar castellano y guaraní y otras lenguas.
Busquen para la imagen pública del guaraní gente comprometida con la lengua,
moderna, bella, políglota ... Que nadie pueda decir que la promoción del
guaraní les va a aislar. ¿Saben que Cataluña recibe unos 20 millones de
turistas al año? A nadie le importa que hablemos catalán si sabemos hablar
su lengua (alemán, francés, inglés, ruso) o nos comunicamos con él, el
turista, en castellano si lo habla.
Usen el guaraní en todas partes, en su
forma oral y escrita ... es esto lo que puede forzar, por la vía del uso, de
forma muy sutil e insidiosa, el aprendizaje del guaraní por parte de gente
que no lo sabe. Consuman en guaraní. Entre un producto y un servicio de igual
calidad, precio, etc únicamente en castellano o en castellano y guaraní
escojan el segundo.
Desde la sociedad civil o desde la administración
habiliten redes, centros, etc. para el aprendizaje de guaraní (y el
castellano) para adultos. El principio general debería ser que todo aquél
que quiera aprender lo pueda hacer, en cualquier parte, en cualquier franja
horaria y sin coste económico o un coste económico mínimo.
Cuando les digan que nadie invertirá en su país si promociona el
guaraní, díganles:
La promoción del guaraní no implica, en ningún caso renunciar al
castellano.
Personas bilingües tienen más facilidad para aprender más
lenguas.
Y recuerden que se invierte en un país, sin importar nada las lenguas que
en él se hablen, si:
Hay mano de obra barata
Hay mano de obra bien formada
Hay recursos naturales
Hay seguridad jurídica o... se puede corromper a los gobernantes
Se está bien situado geográficamente
Etc.
Empiecen a construir sus argumentos.
Poañua.
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
[1] Dudo mucho que hoy esto continúe siendo cierto con una creciente
catalanofobia y vascofobia (odio a los catalanes y odio a los vascos)
instalada y propagada desde Madrid, desde ciertos medios de comunicación,
algunos de ellos en manos de la iglesia católica española como la COPE
(www.cope.es). Da miedo. Mucho miedo. Acuérdense de las recomendación del
Comité de Ministros del Consejo de Europa sobre la aplicación de la “Carta
europea de las lenguas regionales o minoritarias” promovida por el Consejo
de Europa, en España (2005),
Capítulo 3. Conclusiones
El Comité de Expertos presenta a continuación sus conclusiones generales
sobre la aplicación de la Carta en España.
(...)
T. Por último, el Comité de Expertos considera que sigue siendo necesario
crear conciencia en España acerca de las lenguas regionales o minoritarias.
En particular, los medios de comunicación españoles apenas prestan atención
a la diversidad lingüística del país, y la mayoría de la población
castellanoparlante y, en especial, las Comunidades Autónomas no afectadas no
son conscientes de que España es un país plurilingüe. Por consiguiente, es
preciso redoblar los esfuerzos para educar a la población mayoritaria
castellanoparlante y a los medios de comunicación nacionales, con miras a
fomentar una mayor aceptación y respeto por las especificidades de las
identidades regionales como parte integrante del patrimonio español. También
es necesario mejorar la comprensión mutua para promover las virtudes del
plurilingüismo y de la diversidad lingüística y, en los grupos
lingüísticos tanto mayoritarios como minoritarios, la idea fundamental de
una coexistencia pacífica y armoniosa.
|