Mba'éichapa:
“La aparente falta de interés oficial por normalizar la lengua
guaraní, seguramente hay que analizarla desde una óptica de poder. Con la
oficialización del guaraní, los que detentan el poder cuentan con haber
contentado a las masas guaraní-hablantes, y al mismo tiempo se quedan con
todo el control y con las riendas del poder tanto político como económico
y social.” Johannes Nymark
Agradezco efusivamente al Sr. Johannes Nymark (Johannes.Nymark@nhh.no) del Norges
Handelshøyskole - Norwegian School of Economics and Business Administrationm
en Bergen, Noruega, su permiso para difundir su texto:
Diglosia y Políticas Lingüísticas. Análisis comparativo de tres
experiencias distintas: Cataluña, Noruega, Paraguay. (Se publicó en
catalán)
Sólo algunas remarcas, personales, que el Sr. Nymark ya conoce :-):
(espero que nadie se ofenda).
El caso de noruego (con dos estándares) no debe ser en ningún caso el
modelo del guaraní. No. En ningún caso. Si se “trocea” el
guaraní en un estándar para cada país donde se habla –algo que no ha
hecho el alemán, por ejemplo– tienen muchas menos posibilidades de
sobrevivir y de normalizar la lengua. Y esto de nuevo conduce a la
pregunta recurrente: ¿Cuándo tendremos un ente normativo de la lengua
guaraní, para toda la lengua guaraní? En la lista hay gente de Bolivia, Paraguái
y Argentina que trabaja con y para el guaraní: ¡Háblense, por favor!.
No tengamos un guaraní correntino, débil, un guaraní de Misiones,
débil, un guaraní de Formosa, débil, un guaraní de Bolivia, débil, un
guaraní de Paraguái, débil... por amputado.
[Nota. Los hablantes de nynorsk tienen todo el derecho a defender sus
posiciones, esto nadie lo discute, pero también es legítimo decir que
sería bueno que el noruego hubiese confluido en un “samnorsk” =
noruego común].
Sí estudien, con interés, la apuesta / el modelo noruego de
estatalización del noruego frente al danés. Podían haberse quedado con
el danés. Hoy Noruega, gracias al petróleo y otras cosas, es uno de los
países más ricos del mundo pero no siempre fue así. No era así en 1814
(separación de Dinamarca) ni en 1905 (separación de Suecia).
Un día discutíamos sobre qué era más importante, si tener lectorados
de guaraní en el extranjero (que probablemente deberían pagar o becar
ustedes) o promover y estatalizar la lengua. Es obvio que todo es importante,
pero si estatalizan el guaraní harán algo tan importante y novedoso, tan
insólito, tan inesperado, tan revolucionario, que les “lloverán” los
estudiosos de todo el mundo y les situarán con luz propia en el contexto
sociolingüístico mundial. Si lo hacen bien están llamados, incluso, a
atraer sobre su situación el interés que hoy suscita el catalán/valenciano.
El catalán, el Sr. Nymark me disculpará, es la lengua que lidera la
batalla por la diversidad lingüística europea –como mínimo de las
lenguas que no son estatales y no tienen un Estado detrás que las proteja “a
capa y espada”–. El guaraní, si saben hacerlo, está destinado a jugar esta
posición en el contexto americano, y a ser el modelo para otras lenguas.
Busquen aliados para el guaraní, sin renunciar al castellano ni a otras
lenguas, en todas partes de mundo. “Es mucho mejor diversificar el riesgo”.
Los círculos académicos y universitarios de países y/o regiones
monolingües de lengua castellana (o inglesa o francesa o alemana o...) o de
lenguas gigantes no apostarán –salvo rarísimas y muy estimables
excepciones– por el guaraní.
Yo no buscaría, como primera opción,
aliados para salvar el guaraní (en la forma que pensamos y deseamos) en
Madrid, en Valladolid, en Badajoz, en Salamanca, en La Habana, en Caracas, en
Buenos Aires... No han entendido, ni vivido en carne propia, la lógica de
querer vivir en una lengua “pequeña” que no sea el castellano (el
inglés, el francés, el alemán o...) y saber además otras lenguas. Esto
sí lo viven de una forma u otra (con la presencia del inglés y otras lenguas
escandinavas), los escandinavos con el islandés, el sueco, el finés, el
noruego, el inuit (Groenlandia), etc.
Documenten dos cosas básicas:
- Toda la persecución, discriminación y negación del guaraní, en todos los territorios donde se habla,
para que nunca, nadie, en ninguna parte, pueda mentir sobre esto;
- Toda la historia lingüística de la lengua, para sentirse
orgullosos de lo mucho, mucho más de lo que piensan, tienen y han
hecho.
Ahí está una parte de su orgullo.
Escribo esto mientras leo –por curiosidad– un testamento de 1844 de una
antepasada mía, dado en Vic y redactado íntegramente en catalán, como fue lo
normal hasta aproximadamente 1870 cuando se impuso la obligación a los
notarios de hacer los documentos en castellano.
Hoy se pueden hacer, de nuevo,
en catalán. Es esta historia que tenemos, saber de dónde venimos y saber lo
que hemos sido, lo que, entre otras cosas, ha salvado el catalán... y no tengo
ninguna duda ¡Salvará al guaraní!.
Poañuã.
Joan Moles
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