CARTA ABIERTA
Copia a: info@clubolimpia.com.py,
cerro@personaldata.net.py,
secretaria@clublibertad.com.py.
Mba'éichapa pende pyhareve.
F. C. Barcelona - http://www.fcbarcelona.com
(web en catalán, castellano, inglés, japonés y chino), versus Club Olimpia -
http://www.clubolimpia.com.py
y Club Cerro Porteño - http://www.clubcerro.com
y Club Libertad - http://www.clublibertad.com.py
(webs únicamente en castellano).
Un país y una lengua se salvan cuando sus ciudadanos, todos, sienten orgullo
del país y usan, todos, con orgullo, como su personal seña de identidad en el mundo,
su lengua.
Estoy seguro que los catalanes sienten orgullo de su país y de su lengua. No estoy
seguro, no se ofendan, que los paraguayos sienta el mismo orgullo de su país y del
paraguaiñe'ẽ. Las palabras sin hechos se las lleva el viento. Los catalanes
pueden exhibir hechos. Hechos que no veo en Paraguái.
Durante los últimos cien años (de hecho desde hace cuatrocientos años), pero con
especial virulencia durante las dictaduras de Primo de Rivera (1923-1931) y Franco
(1936-1975), en España se ha intentado exterminar el catalán (y el gallego y el vasco)
usando todo tipo de métodos. Uno de ellos fue el de considerar al catalán de
"dialecto" del castellano (ambas son lenguas románicas), para negarle cualquier
prestigio y "absorbelo" dentro del castellano.
Algo muy profundo debe de unir a los catalanes a su lengua, porque a pesar del
"genocido" cultural y de la decapitación (el exilio) de las clases dirigentes
catalanas por parte del franquismo, la lengua no murió, sus hablantes no la abandonaron,
y no se convirtió en un dialecto del castellano.
A mí no me gusta el fútbol, pido disculpas por un "crimen tan atroz" en una
lista tan sensible a este tema. Pero ayer me sentí a punto de reventar de orgullo por
el hecho de ser catalán y que Cataluña tenga el F. C. Barcelona.
Vi por la televisión la celebración del título de la liga (la 17) que ha ganado
el Barça (lo retransmitían, en catalán, como no podía ser de otra manera, dos canales:
Televisó de Catalunya y Televisión Española en Cataluña). [No hice como mi hermana
y mi cuñado que hicieron 300 kilómetros para vivirlo en directo ;)]. Fue una fiesta
cívica, multicultural, planetaria y catalana, donde el catalán, la lengua
catalana, fue dirigiéndonos a todo el mundo que nos veía por televisión, nuestra
carta de presentación.
Frank Rijkaard, el entrenador holandés del Barça –que abrió la fiesta en el
Camp Nou [Campo Nuevo]–, se ganó el corazón de todo el mundo haciendo todo
su parlamento en catalán. No lo leyó. Lo hizo improvisando. Le salió del corazón.
Es esto lo que quiere la sociedad catalana de sus miembros y de los extranjeros.
Nada importa donde hayas nacido, el color de tu piel, tu confesión religiosa, si eres
alto o bajo... quien habla catalán es catalán, y tiene asegurado un lugar en el
corazón de los catalanes.
La casi totalidad de jugadores hablaron, sin importar su procedencia, poco o mucho
en catalán. El "Visca el Barça" y "Visca Catalunya". Fueron dos
constantes. El publico enloqueció. Un lema de la noche fue “Que n’aprenguin!”
[¡Que aprendan (los del Madrid a hacer las cosas bien)!]. La locura.
Soy incapaz de imaginarme algo así, usando con un orgullo visceral y telúrico el
paraguaiñe'ẽ, en el fútbol paraguayo: clubes y selección nacional. Si
un día el Paraguái se queda sin su paraguaiñe'ẽ –y hay indicios
de ello–, no culpen a los demás. Miren para adentro. Miren sus propios usos lingüísticos.
En su vergüenza por vindicar lo propio. En su vergüenza por vindicar lo que son.
¡Por favor, sacúdanse los complejos de encima y muestren al mundo el orgullo de ser
la única nación americana que vive y late, toda, en una lengua bellísima,
autóctona, única!.

La portada de hoy de El 9 Nou (periódico deportivo escrito íntegramente en
catalán). |
Pero hay más sobre la fiesta / celebración de ayer. Hubo un jugador que gritó
“Viva México”, y otro que grito “Viva Brasil”, y otro que gritó “Viva Galicia”, y
hubo pluralidad de acentos, en castellano sudamericano, y un jugador salió a la cancha
con la bandera de México, y otro, Eto'o, con la bandera del Camerún. El público les
recibió, como a todos, con una ovación atronadora. "Nos amas, te amamos",
"reivindicas lo tuyo, reivindicas lo nuestro, te amamos" era el sentimiento
del estadio.
(...) Y cuando Eto'o gritó seis veces: “Madrid cabró, saluda al campió” –el mundo,
el estadio, el Camp Nou– se hundieron de emoción contenida. No apruebo los
insultos. No. Pero el público del Camp Nou se derritió de emoción por la identificación
que alguien de Camerún puede hacer con Cataluña. La lengua de los catalanes era su
lengua, y los rivales deportivos de Cataluña eran sus rivales. Una catarsis total y
absoluta. Eto'o ya forma parte para los barcelonistas de los "catalanes
inmortales". Y todo esto gracias a los goles, a la actitud y a la lengua. Nada más.
Al final del mensaje hay unos pocos recortes de El Periódico de Catalunya
de hoy (destaco que tiene dos ediciones: en catalán y en castellano, y ambas, por
separado, están disponibles en la red) pero quiero destacar éste:
«El camerunés [Eto'o] acabó con los clásicos "Visca el Barça i Visca Catalunya"
que lanzaron todos los integrantes de la plantilla en una noche en la que Rijkaard,
Ronaldinho, Motta y Márquez, como casi todos los integrantes de la plantilla,
sorprendieron al hablar en catalán. Un gesto que fue tan aplaudido como el guante
gigante que lució Ronaldinho (...)».
Tal vez el catalán continúe siendo para mucha gente –por razones ideológicas– un
"dialecto" del castellano, pero me gustaría, y daría algo porque fuese así,
que los paraguayos hiciesen tanto por el paraguaiñe'ẽ como hacen los
catalanes por su "dialecto". (Ah, todos los catalanes saben el castellano,
y no renuncian a saberlo... e intentan aprender el inglés, el francés...).
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
Nota. Los rótulos, los luminosos, los carteles, los avisos, la megafonía, los
folletos de la celebración de ayer eran, como mínimo, en catalán.
Lunes, 16 de mayo de 2005
LA 17ª LIGA AZULGRANA // UNA JORNADA HISTÓRICA
La fiesta del siglo
Cerca de un millón de personas acompañan al Barça en su paseo triunfal por la ciudad.
David Torras
Barcelona.
Barcelona le hizo ayer un larguísimo pasillo al Barça y vivió una fiesta de campeonato.
Cerca de un millón de personas se lanzó a la calle para acompañar al equipo en su largo
paseo por la gloria hasta llegar a casa, al Camp Nou y celebrar con locura la fiesta del
siglo. Al Barça le ha llegado la hora de disfrutar, de enterrar los malos tiempos y mirar
el futuro con más ilusión que nunca.
Barcelona llevaba seis años dormida, cinco largas temporadas sin un título que celebrar,
condenada a envidiar las fiestas ajenas y a recurrir al recuerdo cada vez más lejano de
la época en que iba de juerga en juerga, a lomos del dream team. Así que la ciudad
recogió encantada la invitación que le hizo este nuevo Barça para pasarlo en grande y
entre los dos montaron una rúa interminable, un carnaval azulgrana. Ahora, es fácil
imaginar la envidia ajena, el suplicio de quienes no tienen nada que celebrar y que a
algunos les llevaba ayer a seguir echando leña al fuego. Allá ellos.
A ellos y a otros incrédulos, los culés les dedicaron uno de los cánticos
de moda: "Que n'aprenguin!" [¡Que aprendan!]. Fue una de las muchas consignas que
se escucharon en un apasionado Camp Nou. Nadie añoró anoche la plaza de Sant Jaume,
otro signo de los nuevos tiempos, de que éste es un Barça de otro siglo. En el palco
del Camp Nou no faltaron los políticos --Joan Clos, Josep Bargalló y Artur Mas--, que
recibirán al Barça en un acto privado. El president de la Generalitat, Pasqual Maragall,
celebró el éxito desde Figueres: "Es el triunfo de la pluralidad, que tiene una
significación muy importante para mucha gente que quiere que España no sea solo un
punto y un acento, sino varios".
Apoteosis en el Camp Nou
Casi sin tiempo para dormir, el campeón volvió a subirse al autocar que le recibió
de madrugada en El Prat, tras el punto de gloria conquistado en Valencia, y recorrió
las calles de la ciudad entre una multitud, que la Guardia Urbana cifró en 900.000
personas. Detrás llevaba a otro grupo de campeones. Al equipo de balonmano, con Iker
Romero erigido en el otro Ronaldinho, paseando la séptima Copa de Europa. Casi nada.
Faltaba la guinda. El Camp Nou. No cabía un alma. Así que puestos a hacer cuentas,
tan generosas como las que hacía el Madrid cuando daba por hecho que iba a ser líder
y campeón y puntos, fue la fiesta del millón. La fiesta que tanto se había hecho esperar
y que la gente disfrutó con un entusiasmo indescriptible.
De principio a fin, desde que llegaron hasta que se apagaron las luces y un foco
iluminó un figura muy especial, alguien que el día antes había estado en Valencia:
Joan Manuel Serrat. Seis años después de que cantara el himno en la fiesta del
centenario, seis años después de la última alegría, volvió a hacerlo en medio de una
gran emoción.
Pero la apoteosis llegó con la salida del equipo. Uno a uno, los jugadores fueron
apareciendo y la gente les recibió como héroes. Desde Puyol hasta Maxi Rodríguez, el
último en llegar, el último caído, y que salió con muletas y acabó dando brincos. Puyol
se declaró el hombre "más feliz del mundo", Etoo salió corriendo como un loco hacia
la portería para marcar un gol y, después, uno detrás de otro fueron expresando su
entusiasmo, cada uno a su manera. Rijkaard, por ejemplo, lanzó una dedicatoria muy
especial: "Visca el Barça, visca Catalunya i visca el president" [Viva el Barça,
viva Cataluña y viva el presidente].
El grito de Etoo
Pero en medio de esa creciente excitación, Samuel Etoo tuvo un arrebato incontenible:
"Madrid cabrón, saluda al campeón", gritó una y otra vez, coreado por miles de personas.
Un gesto que ayer ya dio que hablar en Madrid, mucho más que hablar, por supuesto, que
el título. Y sólo es el principio. Madrid ya tiene una excusa perfecta para dejar atrás
la Liga de un día para otro.
Pero ni siquiera ese grito puede empañar una jornada ejemplar, que mostró la cara más
cívica de Barcelona y que dejó un recuerdo imborrable. Y abrió nuevas esperanzas.
"El Barça va por buen camino, puede ser el principio de un ciclo", proclamó Laporta.
De momento, ya tiene la primera Liga del siglo.
LA 17ª LIGA AZULGRANA // LA MOVILIZACIÓN POPULAR
Barcelona se echa a la calle y vive una fiesta sin precedentes
Unas 900.000 personas siguieron la rúa con una plantilla entregada.
Sergi López-Egea
Barcelona
Gente subida sobre los quioscos de prensa de la plaza de Catalunya. Chavales y no
tan niños colgados de las farolas del paseo de Gràcia. Ríos de personas, la mayoría
ataviadas con camisetas azulgranas. Seres felices y pacíficos que protagonizaron,
junto con una plantilla entregada, los campeones, una fiesta sin precedentes por
las principales avenidas de Barcelona. La capital catalana se echó ayer literalmente
a la calle para celebrar el título de Liga, en una fiesta magnífica de la que también
participaron el equipo de balonmano, que conquistó la séptima Champions hace una semana,
y el de hockey sobre patines, que ayer ganó en Reus la 16ª Copa de Europa y tuvo tiempo
de celebrarla, con vuelta de honor incluida, en el Camp Nou.
La Guàrdia Urbana de Barcelona cifró en 900.000 personas las que ocuparon las calles
para seguir una rúa que comenzó y acabó en el Camp Nou. Lleno histórico. Mágico. No cabía
un alma en el estadio, como en buena parte de la ciudad.
Carreras en la Travessera
Sirva de ejemplo la escena que se vivió en la Travessera de Les Corts a las
18:05 horas. Los seguidores que habían recibido a los campeones en la calle de la
Riera Alta corrían para buscar un atajo y volver a aplaudir el paso de los ídolos por
la avenida de Madrid.
Con esta entrega era imposible aislarse. Nadie lo hizo en el autocar descubierto de
los campeones y decorado con la imagen de Valdés en la parte trasera y con retratos de
Ronaldinho en un lateral y Etoo en el otro. Precisamente, el portero azulgrana, que
exhibió durante todo el recorrido una bandera estelada, fue de los más participativos
en la farra, como Etoo, con su inseparable enseña de Camerún, o Deco, en bermudas, y
hasta Albertini, quien se permitió encender una bengala cuando la comitiva llegó a la
plaza de Catalunya. Nada menos que 12 minutos tardaron en abandonar el lugar, con el
mayor gentío a sus pies.
Todas las calles de Barcelona por donde pasó la rúa se convirtieron en una plaza de
Sant Jaume en grande. No se había visto cosa igual ni en 1992 cuando el Barça ganó la
Copa de Europa. Tan intenso y apasionante fue el desfile que Edmilson lo comparó con
el festejo celebrado en Brasil tras ganar el campeonato de Corea y Japón. "No había
visto nada igual desde el recibimiento en Brasil cuando gané el Mundial 2002".
Ronaldinho tampoco quiso pasar inadvertido. Otra escena para la crónica sentimental.
En el paseo de Gràcia, poco antes de llegar al cruce con Mallorca, una seguidora le
lanzó un beso. Ronnie observó el gesto, juntó sus manos a la altura de los labios y
se le devolvió con afecto. Era la prueba palpable de su felicidad. "Esto es impresionante.
Mejor imposible. Siempre soñé un momento así", dijo tras descender del autocar, a las
puertas del Camp Nou, poco antes de que Belletti, Xavi, Motta, Larsson, Gio, Jorquera,
Oleguer y Albertini rompieran el protocolo y se lanzaran al césped para obsequiar a su
afición con una improvisada vuelta por el estadio.
El toro del Motorista
Todos lo pasaron en grande. Bueno. Todos, no. Todos menos Francisco Marín, el
motorista que llevaba a Xavier Valls, el periodista de TV-3 que seguía la comitiva.
Paco es un experto piloto con un montón de Vueltas Ciclistas a España sobre sus espaldas.
Pero es de Salamanca, por lo que para él resulta normal llevar una imagen con el toro
de Osborne y una bandera española en el casco. Fueron tantos los abucheos que Paco
recibió que al final tuvo que cambiar de protección antes de acabar la rúa.
LA 17ª LIGA AZULGRANA // LOS JUGADORES EN EL CAMP NOU
Etoo ilumina el Camp Nou
El delantero camerunés lideró la fiesta en el estadio con la simulación de un gol y un
cántico crítico contra el Real Madrid.
Mario Ruiz
Barcelona.
Enloquecía el Camp Nou, se apagaban las luces y él, en silencio, rezaba a la Virgen
de Montserrat, la Moreneta, en la capilla situada en el túnel de vestuarios. Así daba
las gracias a la patrona de Catalunya por el año tan extraordinario que ha vivido en
Barcelona. Luego, llegó la locura, el desenfreno, el descontrol. Samuel Etoo, envuelto
en una bandera de Camerún, fue quien pronunció, pese a que su amigo Gerard intentó
evitarlo, la gran frase de la noche.
El "Madrid, cabrón, saluda al campeón", que repitió hasta cinco veces y con el que
saldó una vieja cuenta pendiente con el presidente Florentino Pérez, resonó en todo el
Camp Nou y se ganó, como hizo Figo en 1999 con el "blancos, llorones, saludad a los
campeones", el derecho de abrir hoy todos los telediarios en España. Su frase, que dejó
helado al palco por las consecuencias que conllevará en las relaciones con el club
blanco, superó, incluso, la genial idea que tuvo de salir al césped, cuando el speaker
presentaba uno a uno a los jugadores, con un balón y dirigirse a la portería de la
Diagonal para marcar un gol.
Mensajes en catalán
Etoo rompió el protocolo de una fiesta mágica que tuvo en los jugadores a los
grandes protagonistas. El camerunés acabó con los clásicos "Visca el Barça i Visca
Catalunya" que lanzaron todos los integrantes de la plantilla en una noche en la que
Rijkaard, Ronaldinho, Motta y Márquez, como casi todos los integrantes de la plantilla,
sorprendieron al hablar en catalán. Un gesto que fue tan aplaudido como el guante gigante
que lució Ronaldinho en su mano derecha para dibujar el gesto surfero de belesa que él
ha hecho tan famoso. Es que es más fácil lanzar un penalti que aparcar los nervios
cuando hay que hablar ante 90.000 espectadores. Por eso sólo hubo un par de frases
originales. El "sou collonuts" fue una de las más repetidas en una noche en la que el
segundo lugar del ránking lo ocupó Gerard, el gran animador de la fiesta en el corro
que formaron los jugadores en el centro del campo, con su "que n'aprenguin". La frase que
pronuncia Laporta en el famoso reportaje Barcelona confidencial tuvo su momento estelar.
Pero si algo se vio ayer, sobre el césped, es el buen rollo que respira esta plantilla.
La unidad ha sido fundamental para lograr el título. Fue emocionante ver cómo Gerard,
Xavi y Gabri, tres hombres de la casa, seguían, abrazados en el banquillo la actuación
de Joan Manel Serrat.
A ellos, como al resto del Camp Nou, también se les puso la piel de gallina cuando el
cantautor interpretó, como hiciera el 28 de noviembre de 1998 en los actos que abrieron
el Centenari del club, el himno del Barça. "Ha sido muy guapo y fácil porque es la gente
la que te lleva al cantar contigo. Poder cantar el himno del Barça es un regalo
collonut que me ha hecho la vida", decía, emocionado, Serrat.
Buenas vibraciones
Serrat recogió las buenas vibraciones de un estadio que se volcó con Etoo, Ronaldinho,
los lesionados y con la gente de la casa. Sobre todo con aquellos que no se separaron,
como hicieron Gerard, Valdés y Oleguer, de la estelada. Y es que el defensa central fue
uno de los más aplaudidos. El "uh, uh, Oleguer" fue otro de los gritos de guerra de la
noche antes de que el de Sabadell, afónico como todos, prometiera más títulos y pusiera
la frase lírica de la fiesta: "Continuamos el camino hacia Itaca". También fue muy
ovacionado Xavi, que no pudo controlar las lágrimas.
Un camino en el que nadie puede pasar por alto la reverencia de agradecimiento al
trabajo realizado que Rijkaard, que también habló en catalán, dedicó a sus jugadores.
Fue un bonito gesto que demuestra su talante. Fue más espectacular el homenaje que le
brindaron los jugadores a Maxi. Todos hicieron la gallina en honor al jugador de River
Plate. Así cerraron la fiesta más emocionante que recuerda el Camp Nou.
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