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Mba'éichapa.
Todo los países tienen derecho a tener sus intereses y a defenderlos.
Ocultarlo con retórica sobre la "hermandad" y la
"fraternidad" de los pueblos americanos no tiene ningún sentido.
Las cosas son como son.
Bolivia –noticia estos días constante en todos los medios de
comunicación de España– ha nacionalizado los hidrocarburos y se reúne
en Foz de Iguaçu (¡qué mal que no se haya difundido una forma en
guaraní del nombre!), con Brasil, Venezuela y Argentina, no con Paraguái,
no con Uruguái.
Finalmente, incluso la televisión en España se ha hecho eco de la
enorme tensión entre Uruguái y Argentina por la instalación de
unas papeleras en el primer país. Los ciudadanos españoles vieron, con
sorpresa, las manifestaciones argentinas. Lean debajo el artículo de
Andrés Capelán (uruguayo): “Uruguay y Argentina. ¿Que "los
hermanos sean unidos" dijo?”.
Son constantes las quejas de sectores sociales, sectores
empresariales y actores políticos de Paraguái y Uruguái
por el mal trato que reciben de Brasil y Argentina en el MERCOSUR.
Y habría muchos otros ejemplos.
Paraguái debe jugar todas sus cartas para defender sus propios
intereses y al mismo tiempo, como todo el mundo, intentar desarrollar los
intereses comunes regionales y planetarios.
La lengua guaraní, de nuevo, es una herramienta que Paraguái
no ha utilizado suficientemente para buscar su propia vía para posicionarse
en América y el mundo.
Debajo, la presentación del libro "Gama étnica y lingüística de la
población boliviana". Fíjense en estos datos:
«El resultado del censo fue que un 62 por ciento de la población
[boliviana] declaró su identidad en una de las 33 etnias existentes, que un
47 por ciento hablaba alguna lengua nativa y un 36** por ciento lo hacía
desde niños.»
[** Lo que significa, si lo interpretamos bien, es que un 11 por ciento
de la población boliviana aprendió –en un marco terrible de desprestigio
total y absoluto de las lenguas americanas– una lengua americana fuera del
hogar, el lugar más normal en todo el mundo para aprender una lengua. ¡No
son, de ser ciertos, unos malos datos, en absoluto!]
Nadie sabe, ni puede saber, qué hará Bolivia –más allá de sus
declaraciones bienintencionadas– con sus lenguas, y especialmente con sus
tres grandes lenguas: quechua, aymará, guaraní. Es, objetivamente, un
enorme desafío, como destaca la noticia, que un 53 por ciento de la
población boliviana –entre ella toda la de clase alta– hoy ya
sólo hable castellano, o si lo prefieren, que no hable ninguna lengua
autóctona de América. Y hay otros muchos e importantes desafíos para
promover estas lenguas: recursos materiales, codificación de las lenguas,
medios de comunicación, informática, etc.
Nadie sabe, tampoco, cuántas legislaturas durará el gobierno del MAS ni cómo
evolucionará en su gestión. Y ambas son dos variables muy importantes para
hacer y mantener una política lingüística coherente y con visos de tener
éxito.
Pero si el Gobierno Boliviano quiere impulsar las lenguas americanas
de Bolivia necesitará modelos, y en esto Paraguái puede
jugar un papel crucial.
Es impredecible e imposible saber –si Bolivia impulsa el quechua, el
aymará, el guaraní, etc., y sin renunciar al castellano, al inglés, etc.–
dónde buscará el Gobierno Boliviano asesoramiento lingüístico. Pero los
"indicios / intuiciones" parecen indicar que los buscará, como una
opción importante, en América –y ahí emerge con luz propia el caso
paraguayo–, y en cualquier otra punto del mundo (acuérdense de su visita a
Sudáfrica con 11 lenguas oficiales), la India (con 24 lenguas con usos
oficiales), Europa, etc.
Si Paraguái impulsa, normaliza y estataliza el guaraní –sin
renunciar al castellano– no sólo ayudará a hacer un estado más justo (el
motivo primero y principal para promover el guaraní), no sólo
encontrará una manera de frenar la penetración brasileña (y argentina), no
sólo encontrará una manera de visualizarse en el mundo, no sólo encontrará
una manera de dar valor económico a la lengua si ésta es lengua Mercosur y
lengua interamericana, además, tendrá una experiencia y una tecnología
lingüística que podrá "exportar / mostrar" a países como
Bolivia, Ecuador o Guatemala, sin estar teñidas de "colonialismo" o
"neocolonialismo" o cualquier otra cosa "indeseable".
Es obvio que alguien, un país, "debe jugar" en América el papel
de dinamizador lingüístico continental. Sin que nadie lo supiese, sin que
nadie lo esperase, éste es el papel que la historia ha reservado –en éste,
nuestro presente– al Paraguái y el guaraní. ¿Tomará Paraguái
el reto y sabrá ver las oportunidades?.
Poañuã.
Joan Moles
Grupo de Google Paraguái ñe'ẽ
paraguainee-owner@googlegroups.com
Nota. Tal vez alguien se sienta cómodo con ello, pero debería
evitarse terminología como: “usa un idioma indio” que aparece en la
noticia.
Nota. En la lista hay gente que vive en Francia y Québec. La
descripción sobre los intereses del francés y la francofonía en América
–intereses que perjudican al guaraní– provocó "inquietud" e
interés. Francia es muy sensible a los intereses del francés.
Extraordinariamente sensible. Es una causa nacional. Sépanlo aprovechar en
beneficio del guaraní.
Gama étnica y lingüística de Bolivia en un revolucionario estudio
La diversidad étnica y lingüística de Bolivia, un país en el que el
62 por ciento de la población se define como indígena, ha sido sistematizada
en un novedoso estudio por sus alcances y detalles acerca del tema.
Terra Actualidad - EFE - 29 de abril de 2006
El documento titulado 'Gama étnica y lingüística de la población
boliviana' fue financiado por el Sistema de Naciones Unidas de Bolivia, y
elaborado por los antropólogos Ramiro Molina y Xavier Albó, un jesuita
español [catalán].
El diagnóstico fue presentado la noche del jueves por el vicepresidente
del país, Alvaro García Linera, y el representante del organismo
internacional, Antonio Molpeceres.
La investigación de Molina y Albó usó datos del censo del 2001, sobre
una población de 8,3 millones de habitantes (actualmente son 9,4 millones),
que incluyó tres preguntas sobre la 'autopertenencia' étnica, la lengua
nativa hablada y la que se aprendió en la niñez.
El resultado del censo fue que un 62 por ciento de la población declaró
su identidad en una de las 33 etnias existentes, que un 47 por ciento hablaba
alguna lengua nativa y un 36 por ciento lo hacía desde niños.
También se detectó que un 11,6 por ciento usa un idioma indio para
comunicarse, 33,2 por ciento es bilingüe nativo-castellano y el 49,8 por
ciento sólo habla el castellano.
Sobre esos datos, el nuevo estudio de Albó y Molina creó innovaciones
como la variable 'Condición Etnico Lingüística' para desentrañar 'la
potencia' de la identidad india, y el 'Sistema de Información Geográfica'
para generar mapas sobre la realidad intercultural del país.
Para ilustrar el grado de precisión del trabajo, Albó citó el ejemplo de
la localidad de Calavillca, vecina de Orinoca, del municipio Santiago de
Andamarca, en el departamento de Oruro, donde nació el presidente de la
República, Evo Morales, hace 46 años.
'Sobre una población total de poco más de 120, se logra tener cuántos
saben aimara, castellano y quechua y se ve un buen porcentaje de trilingües
allá', apuntó Albó durante la presentación del texto.
Otros datos descubiertos son, por ejemplo, que en la ciudad de La Paz,
quienes no se sienten indios, ni hablan una lengua nativa, ni la aprendieron
de niños son el 20 por ciento; mientras que en la oriental Santa Cruz están
cerca del 60 por ciento.
Además en La Paz, la población mayor de 15 años identificada como aimara
es un 49 por ciento, en la aledaña El Alto, 74 por ciento; en tanto que en la
capital cruceña un 14,9 por ciento declaró ser quechua; 5,5 por ciento
chiquitano, y 3,4 por ciento guaraní.
Los que no sienten pertenencia con ningún pueblo nativo en La Paz
representan un 38,9 por ciento y en Santa Cruz el 67,9 por ciento.
'Lo que está en juego hoy es si los indígenas, con su fuerza política,
su fuerza numérica y fuerza estadística (...) son capaces de darnos el
núcleo de una nueva identidad nacional', dijo García Linera, al subrayar la
importancia de que un 62 por ciento de la población se considere indígena,
aunque sólo un 47 por ciento hable alguna lengua nativa.
En el prólogo del libro, Molpeceres destacó este aporte para conocer la
identidad de los habitantes de Bolivia en la actualidad, tras recordar que un
censo de 1900 pronosticaba, en términos estadísticos, la desaparición de
los indios.
En 1950, otro análisis demográfico señalaba que los indios eran el 63
por ciento. Dos años después, con el triunfo de la Revolución nacionalista,
todos fueron considerados campesinos.
En los censos de 1976 y 1992, agregó Molpeceres, 'lo indígena
desapareció del lenguaje oficial' y se llamó a todos 'mestizos', hasta que
en 2001 la identidad étnica se hizo otra vez visible.
From: "ukhamawa" ukhamawa@yahoo.com Date: Sat Apr 29, 2006 5:09pm
Libro: “Gama étnica y lingüística de la población boliviana”
Ramiro Molina B. Xavier Albò C. Coordinadores
Uruguay y Argentina. ¿Que "los hermanos sean unidos" dijo?
Andrés Capelán
Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea.
Porque sin entre ellos se pelean
Los devoran los de ajuera.
(José Hernández - "Martin Fierro")
MONTEVIDEO/URUGUAY/22.04.06/COMCOSUR AL DÍA - Analizado en forma aislada,
el conflicto que desde hace meses mantienen el gobierno oriental y el
argentino por la instalación de dos fábricas de pasta de celulosa en el
fronterizo río Uruguay, puede parecer incomprensible. Un día sí y otro
también, en medio de marchas y contramarchas, de acuerdos anunciados y luego
fracasados, de negociaciones secretas e intermediaciones pedidas y prohibidas;
los gobernantes de uno y otro país no olvidan mentar la proverbial amistad y
la ancestral "hermandad" que une a ambas naciones y a ambos pueblos.
Si yo fuera finlandés y conociera algo de Historia Americana, me estaría
matando de la risa... Pero bueno, soy uruguayo y el asunto me duele mucho. Es
que –como decía Goebbels– "una mentira repetida cien veces se convierte
en verdad", y esto de la "hermandad" y la
"fraternidad" de los pueblos americanos es nada más que eso: una
mentira repetida cientos de miles de veces. En el mejor de los casos, se
podría decir que es una aspiración, un deseo, un paradigma; pero nunca que
es una realidad.
Cuando a inicios del siglo XIX los americanos se sublevaron contra la
corona española, el acuerdo fue mantener las unidades administrativas
virreinales, y sobre esa base comenzaron su gesta Bolívar, Artigas y San
Martín. Sin embargo, muy poco tiempo después de lograda la independencia, el
imperialismo británico y sus aliados locales fueron logrando el desgajamiento
y la división de los virreinatos en distintas naciones. Los grandes
libertadores fueron traicionados y sustituidos por pequeños caudillos
mandatados por las oligarquías locales, y el sueño de una gran nación
sudamericana fue sustituido por esta pesadilla hipócrita.
Hace casi dos siglos que –mientras nos autodenominados hermanos– los
americanos hemos estado guerreando entre nosotros. Bolivia perdió su salida
al mar a manos de Chile, Paraguay fue destruido a manos de Argentina,
Brasil y Uruguay, Panamá fue separado de Colombia, Argentina y Chile
estuvieron al borde de la guerra por el dominio del Canal del Beagle, Ecuador
y Perú llegaron a ella no hace mucho también por cuestiones fronterizas,
etcétera, etcétera, etcétera.
La historia de las relaciones entre Uruguay y Argentina no es una
excepción a esta regla fratricida. Los enemigos de José Artigas y su Liga
Federal vivían en Buenos Aires, allí se asiló Manuel Oribe cuando lo
derrocó Fructuoso Rivera, y los enemigos de Juan Perón se exiliaban en
Montevideo (por no abundar). La frontera fluvial entre ambos países es motivo
de controversia hasta el día de hoy, y los hechos han demostrado que el
rimbombante MERCOSUR no es más que una fantochada, al igual que lo fueron o
lo son la OEA, la ALALC, la ALADI, el URUPABOL... La "hermandad"
latinoamericana no es otra cosa que un "cada uno para sí y todos contra
todos", a pesar de los discursos bolivarianos de Hugo Chávez.
Es que en ninguno de estos países (salvo Venezuela, al parecer) gobiernan
los herederos ideológicos de los libertadores, por más socialistas o
progresistas que se autodenominen. A pesar de que todos proclamen lo
contrario, los intereses que predominan en estos sufridos países, no son los
de los pueblos sino los del gran capital, y aunque sea de Perogrullo hay que
recordar que el gran capital se rige por la norma del "Divide y
Vencerás/Reinarás".
Atrás de los intereses ecológicos del gobierno argentino y de los
intereses desarrollistas del gobierno uruguayo no hay otra cosa que ese
interés, que esa competencia. En lo que atañe específicamente al Cono Sur,
es triste pero es preciso anotar, que tal vez la única oportunidad en la que
estos países vivieron armónicamente fue en las épocas del Plan Cóndor. En
esos años, las clases dominantes de Chile, Bolivia, Paraguay, Argentina,
Brasil y Uruguay, cerraron filas para enfrentar a sus más peligrosos
enemigos: sus pueblos.
En estos tiempos de pragmatismo rampante es difícil soñar. Pero más
difícil aún resulta dejar de hacerlo. Renunciar a creer que otra América,
que otro mundo es posible, sería como renunciar a vivir, y ya nada valdría
la pena luego de esa renuncia. Por eso, a pesar de los pesares, mantengo la
esperanza de que algún día, los pueblos americanos despierten y se unan para
enfrentar a sus verdaderos enemigos. Hay que trabajar para que no nos devoren
los de afuera, juntando palitos como las hormigas, que de una en una nada
valen, pero que juntas son un montón.
COMCOSUR AL DÍA - AÑO 8 - Nº 1199
Sábado 22 de Abril de 2006
Producción: Andrés Capelán
Coordinación: Carlos Casares y Yessie Macchi
COMCOSUR / COMUNICACIÓN PARTICIPATIVA DESDE EL CONO SUR
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