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Mba'éichapa.
He recibido bastantes respuestas contrarias al ALCA. Omito cualquier
comentario.
En ninguna de ellas encontré la defensa y promoción del guaraní a
ultranza en el MERCOSUR ni en el ALCA. Ni siquiera el uso de la lengua.
Visto desde Europa, "asusta" que no se vea en Paraguái el
valor del guaraní y del castellano. Con el guaraní y el castellano:
a) Con el guaraní tienen su mercado interior protegido (para trabajar,
comerciar con ustedes, con Paraguái, debería usarse el guaraní lo
que generaría industrias culturales vinculadas al guaraní).
b) Con el guaraní son visibles en el mundo como país, y pueden exportar
a medio plazo "conocimiento lingüístico" (la forma como
gestionarán el tema lingüístico será exportable si lo hacen bien) a
Ecuador, Perú, Bolivia, Guatemala, etc.
c) Con el castellano pueden competir en los mercados de lengua castellana
de todo el mundo.
d) Con otras lenguas pueden competir en otros mercados.
Adjunto un artículo del periodista Ausberto Rodríguez Jara sobre Paraguái,
MERCOSUR y Estados Unidos.
Ya vimos que en el marco MERCOSUR se menospreció al guaraní (no se
negoció bien), que hoy no es lengua oficial de pleno derecho del MERCOSUR.
¿En una alianza estratégica con los Estados Unidos podríamos promocionar
el guaraní –debería hacerse–? Cuando se empiece a potenciar el guaraní
en un ámbito eso crecerá como una bola de nieve para otros ámbitos. Pero
alguien, en algún lugar, deber romper el hielo ¿Cuándo se hará?.
¿Se imaginan en contexto ALCA o MERCOSUR o incluso alianza estratégica
con los Estados Unidos, cuántas universidades americanas enseñarían
guaraní si éste se usase como lengua oficial? Y eso sólo sería la punta
del iceberg ("montaña de hielo").
Poañua.
Joan Moles
paraguai-paraguay@telefonica.net
MERCOSUR versus Estados Unidos: ¿Un dilema insalvable?
Ausberto Rodríguez Jara
Publicado en el periódico El Pueblo
Único vocero de los Progresistas Paraguayos
La cuestión no es tan sencilla como parece. No se trata tan sólo de unos
cuantos efectivos estadounidenses en el Chaco, de la sugestiva visita reciente
del Secretario de Estado norteamericano, Donald Rumsfeld, de la apertura de
una oficina del FBI en Paraguay, de eventuales alianzas estratégicas con los
EEUU. Tampoco se trata simplemente del aislado reclamo presidencial al Brasil
para una revisión necesaria de los Tratados de Itaipú y Yacyretä,(*) ni de
unas cuantas máquinas desmontadoras brasileñas confiscadas en el Alto
Paraguay, ni del pedido formulado por el Presidente Duarte Frutos a los demás
vecinos del sur americano para seguir el ejemplo de Chile, que acaba de
cedernos un espacio de puerto franco en su costa marítima.
Circunscribir la discusión a estos temas sería, cuanto menos, ingenuo.
Estas informaciones son, en todo caso, "expresiones de superficie"
de cuestiones mucho más profundas que se están discutiendo tras bambalinas.
Las reacciones casi primarias que despiertan algunas de estas manifestaciones,
como es lógico, no se han hecho esperar. En estas mismas circunstancias se
estuvo desarrollando, en el Cabildo nacional, un Seminario Internacional sobre
la presencia norteamericana en nuestro país y su impacto a nivel popular. Sin
embargo, poco o nada hemos escuchado a propósito de las inquietudes
existentes en torno de las incoherencias que venimos sufriendo en el
comportamiento de nuestros socios mayores del MERCOSUR, es decir: Brasil y
Argentina.
Creo que no es necesario enumerar aquí las enormes dificultades que nos
presentan nuestros vecinos a la hora de comerciar con ellos o, simplemente,
del paso de nuestros productos y de nuestros compatriotas a través de sus
respectivos territorios. Tampoco es necesario recordar las terribles
inequidades y daños a nuestra economía que nos causa la famosa y ampliamente
denunciada "expansión agrícola" brasileña a costa de nuestra
geografía física, ecológica y humana. Y, finalmente, ¿es necesario, acaso,
reiterar en nuestro reclamo de décadas, de una impostergable revisión de los
Tratados de Itaipú y Yacyretä, plagados de injustas y denigrantes cláusulas
para el Paraguay?
No: se trata, ahora, de procurar acercarnos, lo más posible, a la actual
coyuntura internacional que vivimos. Por un lado, un bloque regional
mayoritariamente contestatario a los designios norteamericanos, y, por el
otro, el más poderoso imperio del planeta, sacudido por el terrorismo
internacional, por inocultables reveses en sus aventuras bélicas y, por si
fuera poco, por terribles desastres naturales, que, todos juntos, ponen al
desnudo su increíble incapacidad, con todos sus incalculables recursos, para
hacer frente a sus desafíos. Se trata, en este último caso, de una bestia
acorralada por sus propias contradicciones, que intenta recuperar posiciones
perdidas y, al mismo tiempo, ganar espacios futuros de dominación sobre los
vastos recursos naturales que abrigan nuestra geografía y nuestro subsuelo;
entiéndanse: nuestros sobrevivientes bosques, el gas y el petróleo de
nuestro Chaco, y nada menos que la zona de recarga del codiciado Acuífero
Guaraní.
Estamos de nuevo, virtualmente, bajo la presión de codicias foráneas
encontradas, muy similar, salvando distancias de épocas y protagonistas, a la
sufrida en los albores de nuestra independencia. En aquellos tiempos, el
dilema de nuestros próceres era: o seguir atados, de alguna forma, al yugo
colonial español, o pasar a formar parte del emergente Virreinato del Río de
La Plata. En otras palabras: "españolismo" versus
"porteñismo". Mientras que hoy la disyuntiva sería: o seguir
sufriendo las impertinencias de la hegemonía brasileño-argentina en nuestra
región, o buscar una "alianza estratégica" con los Estados Unidos
para romper la odiosa asimetría imperante en nuestra mal llamada
"integración regional". Es decir: "MERCOSUR versus EEUU".
Hay quienes rechazan de plano esta eventual (o real - ¡vaya uno a saber!),
"alianza estratégica" con el poderoso imperio del norte, y
persisten en la idea de que es posible mejorar las cosas dentro del MERCOSUR,
en presencia de Lula, Kirchner, Vázquez y Chávez. Otros, en cambio, no
descartan las ventajas que pudiera sacar el Paraguay de aquella "alianza
estratégica", para poner coto al avasallamiento actual de nuestros
vecinos más grandes. Para unos y otros, no habría alternativas. ni
"terceras vías de salida".
Sin duda, y más allá de las informaciones aisladas y "de
superficie" que recibimos acerca de nuestra coyuntura actual, la
situación es grave, puede empeorar en el futuro cercano, y requiere de todos
nosotros una agudización de nuestro análisis, un estudio más profundo de
nuestras circunstancias presentes, para lograr una aproximación más directa
al dilema actual de nuestra política internacional. Y, a modo de toma de
posición primaria, quisiera recurrir a un elemento histórico de singular
importancia para estos tiempos: la figura y el pensamiento del Dr. José
Gaspar Rodríguez de Francia. Frente al dilema que le tocó vivir y definir,
de "porteñismo versus españolismo", él eligió el camino de la
Independencia Absoluta, y desde esa postura logró consolidar una república
soberana, y construir la nacionalidad paraguaya.
Algunos podrían decirme: no, porque después vendrán los López, la
Guerra Grande, el exterminio patrio, etc., nadie quisiera volver a sufrir un
final similar. No, el contexto internacional extrarregional es distinto al de
aquella época, y puede darnos la oportunidad de una salida digna sin
semejantes riesgos. Pero, y si así lo fuera, me pregunto, ¿hay algún
paraguayo que prefiera seguir con una patria semiocupada, y una soberanía
nacional mediatizada como las que tenemos actualmente?
------ o ------
(*) Itaipú y Yacyretá son las dos mayores hidroeléctricas del mundo, son
binacionales, construidas Paraguay-Brasil y Paraguay-Argentina,
respectivamente.
El autor es periodista paraguayo y profesor de comunicación.
Enviado por
Revista Koeyú Latinoamericano
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Caracas, Venezuela.
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