A. La utilización funcional del guaraní en los procesos de aprendizaje
En toda instancia educativa se asumen decisiones con relación a
las lenguas y a las variedades de las mismas que serán utilizadas en
los procesos de enseñanza. La opción por la lengua y por la variedad
correspondiente se realiza, generalmente, desde la perspectiva de la
funcionalidad de dicha lengua para transmitir contenidos culturales,
valores, hábitos, desarrollo de capacidades, etc. que corresponden al
currículum.
El actual sistema educativo ha optado por la
utilización del castellano y del guaraní atendiendo a la realidad
sociolingüística paraguaya. Con relación a la variedad de
castellano y a la variedad de guaraní seleccionados, éstas se
refieren a aquellas que son comprensibles para todos los hablantes de
estas lenguas, con miras a la funcionalidad para los fines
pedagógicos.
En ese sentido, con relación al guaraní, se ha
de optar por la variedad que favorezca el aprendizaje y responda con
la mayor eficacia posible al conjunto de las necesidades comunicativas
en la vida escolar y sociocultural de los educandos. Esa variedad es
conocida como guaraní paraguayo, entendida como la lengua utilizada
mayoritariamente por la población paraguaya en su comunicación
cotidiana y susceptible de adaptarse fácilmente a las necesidades
actuales del lenguaje oral y escrito porque no deshecha sus raíces ni
se cierra a la evolución y a los cambios. La opción por el guaraní
paraguayo se realiza, por sobre todo, para favorecer el aprendizaje
significativo y de calidad. Aunque se subentiende que para el sistema
educativo nacional no se podría, desde luego, haber seleccionado el
guaraní mbya o el guaraní boliviano, se hace esta mención especial
por cuanto que al interior de la lengua guaraní del Paraguay existen
variedades que los hablantes, desde su percepción, han caracterizado
con diferentes apelativos (Guttandín et al:2001)
Ha de considerarse también el tratamiento que
deben recibir el castellano y el guaraní para su uso en la
educación. En este aspecto, el castellano, de larga tradición
escrita y estatus socialmente definido, no presenta mayores
inconvenientes. No sucede así con el guaraní, de larga tradición
oral y poca experiencia de uso en el ámbito educativo formal. Es una
lengua que aunque mayoritaria, ha sido por largo tiempo minorizada, y
por lo mismo, requiere un tratamiento especial para su utilización
con fines pedagógicos.
A partir de esa realidad, surgen reflexiones
acerca del concepto de lengua. Si se considera a la lengua como un
sistema provisto de signos y reglas que estructuran el dinamismo de su
funcionamiento, y como tal puede ser utilizada por el ser humano como
instrumento de comunicación, se están aceptando implícitamente dos
cosas: Que la lengua es dinámica por su propia naturaleza y que es un
hecho social, y lo social significa cambio. Es decir, la posibilidad
del cambio está inscripta en el propio sistema de la lengua.
Se puede afirmar entonces que el guaraní, como
toda lengua, está sujeta, en mayor o menor medida, a la acción del
hablante que la utiliza en un tiempo o en un área geográfica
determinados. Estas acciones se refieren a la permanente adaptación
de la lengua a las necesidades sociales de los hablantes,
produciéndose de esa manera un dinamismo constante en su corpus
lingüístico: pérdidas, adaptaciones, adquisición de nuevos rasgos,
etc. Por ejemplo, en el enriquecimiento de vocabulario, el cambio
lexicológico afecta no solo lo conceptual sino a todo el andamiaje
estructural de la lengua (fonológico, morfosintáctico, semántico,
pragmático). En resumen: todas las lenguas cambian a través de los
siglos para adaptarse a las nuevas demandas de los usuarios y en este
sentido, el guaraní no es una excepción y no debe serlo; los cambios
que sufren las lenguas a través de los siglos afectan su estructura,
pero eso normalmente sucede a instancias de sus hablantes.
B. Características del guaraní utilizado en los textos del MEC
La educación Bilingüe implementada en el Paraguay resalta la
utilización del guaraní como lengua de enseñanza por constituir una
innovación significativa del proceso de Reforma Educativa. Ello
implica, así mismo, grandes desafíos para la lengua.
El guaraní es una lengua que no tuvo la
oportunidad de ser utilizada oficialmente en los procesos de
enseñanza de las áreas del conocimiento científico. Por esta razón
no surgió la necesidad de crear terminologías especializadas, en
esta lengua, para cada ciencia. Posee, sí, un vasto campo
lexicológico que permite decir todo en la lengua.
Entendemos aquí que léxico se refiere a la
palabra que utilizamos en nuestro lenguaje corriente y que no precisa
de un estudio especializado para su comprensión; término, por su
parte, se refiere a la palabra especializada de cada área del
conocimiento, son las denominaciones de los conceptos desarrollados en
las asignaturas académicas. Algunos ejemplos de términos son:
paralelos, ángulos, raíz cuadrada, potenciación, etc.(área de
Matemáticas), fotosíntesis, ecosistema, seres bióticos, etc. (área
de Ciencias de la Naturaleza), paralelos, meridiano, península (área
de Geografía), etc.
La lengua guaraní posee recursos lexicológicos
que permiten la construcción de conceptos con mucha precisión, pero
no ha desarrollado la palabra para denominar dichos conceptos
construidos. Es decir, carece de recursos terminológicos
estandarizados para su aplicación en la enseñanza de las diversas
áreas del conocimiento.
Es en aspecto concreto que el guaraní necesita
contar con términos para enfrentar el desafío de su inclusión como
lengua de enseñanza. Para ello, se plantean básicamente dos
alternativas de solución:
Crear términos a partir de sus propios morfemas (Esta es una
técnica natural de enriquecimiento léxico de cualquier legua, y
naturalmente, del guaraní).
Adoptar los términos ya estandarizados para cada área del
conocimiento. (El préstamo es otra técnica a la que comúnmente
recurren todas las lenguas para expresar contenidos culturales que
no son propios de la cultura transmitida por la lengua receptora).
Ambas alternativas tienen ventajas y desventajas.
Las ventajas de la fabricación de términos se refieren al
enriquecimiento del vocabulario de la lengua y demuestran, por
consiguiente, todas las posibilidades del guaraní para la creación
de nuevas palabras.
Las desventajas se refieren a las implicancias de la escasa
difusión y, en consecuencia, la poca aceptación de estos vocablos.
Además, en Paraguay aún no se cuenta con una instancia que
planifique la normalización y la normativización terminológica. Las
creaciones fueron realizadas por las personas encargadas de la
elaboración de textos y otros materiales educativos, quienes
sintieron la necesidad de utilizar vocablos que sean de la lengua
misma, con la idea de independizar al guaraní del castellano. Sin
embargo, este afán lleva, frecuentemente, a una dependencia mucho
mayor, al crear términos cuya comprensión se logra únicamente
recurriendo a su equivalente en castellano. Esto repercute en la poca
funcionalidad del guaraní como lengua transmisora de conocimientos,
lo que constituye, en esencia, la razón que justifica la inclusión
de esta lengua en el sistema educativo.
Así también, con la excesiva utilización del calco lexical, se
pierde la particularidad de la estructura discursiva del guaraní.
Además, ha de considerarse que para la validez de un término
creado utilizando la técnica de la fabricación autóctona (afijando
morfemas de la lengua), éste ha de reunir condiciones de:
Precisión, es decir, el término ha de reflejar exactamente el
concepto al que denomina. En lo posible debe evitar ambigüedades.
Independencia, lo que implica que al leer el término se ha de
comprender exactamente su significado sin necesidad de asociarlo a su
equivalente en otra lengua para lograr su interpretación.
Valor semántico, es decir, al leer el término se lo ha de
asociar directamente con su referente conceptual.
Normalización previa, es decir, el término creado no puede ser
utilizado directamente en los libros sin haber sido publicado y
consensuado por la mayor cantidad posible de especialistas del área
temática en cuestión.
Sin estas condiciones, los términos creados no tienen suficiente
validez técnica.
Debemos mencionar, sin embargo, que estamos en una fase de
construcción del andamiaje que sostendrá la terminología del
guaraní para su uso funcional en todos los ámbitos. Es muy normal y
frecuente encontrar, cada día más, nuevos materiales, publicaciones,
fascículos, etc. que plantean creaciones para el vocabulario ‘no
tradicional’ del guaraní. Lo que para algunos representa un caos y
una confusión, parece constituir, simplemente, una fase que
inevitablemente hemos de atravesar hasta llegar a la consolidación de
la variedad que consideramos funcional y equipada para dar respuesta a
las necesidades comunicativas nuestras como hablantes. Y en este
marco, no solo la proliferación de propuestas de neologismos, sino
también variaciones en la escritura. El guaraní tiene diferentes
representaciones ortográficas, lo que no significa, de ninguna manera
que esto sea totalmente malo. Todas las lenguas naturales han pasado
su fase de oscilación en la ortografía; para ello, baste recordar el
título de una de las obras más conocidas del Padre Montoya: “Arte
y Bocabulario de la lengua guaraní del Paraguay”, que refleja la
oscilación ortográfica del castellano de la época.
Entre las ventajas de la adopción de términos podrían
mencionarse las siguientes:
Son más fácilmente entendidas.
No requieren capacitaciones especializadas para su uso.
Se formaliza una tendencia natural de
los hablantes del guaraní paraguayo que consiste en incorporar
préstamos lingüísticos para referirse a cuestiones culturales no
tradicionales para esta lengua. Es de destacar que esta tendencia
ocurre en todas las lenguas. Ninguna lengua es pura. Basta como
ejemplo el castellano que para nominar aspectos que constituyen
avances tecnológicos, recurre al inglés; éste a su vez recurre a
otras lenguas para nominar otros aspectos culturales que no le son
propios.
Entre las desventajas de esta técnica podrían mencionarse las
siguientes:
La excesiva utilización de esta técnica puede ir en contra de
las posibilidades naturales del guaraní para crear vocablos a partir
de sus propios morfemas.
Así mismo, se puede crear una situación en la que el guaraní
dependa en demasía del castellano para la creación de términos.
En
este punto conviene volver a destacar que el guaraní posee ricas
posibilidades lexicológicas. Lo que no dispone es de términos para
nominar conceptos propios de las ciencias. ¿Qué posturas se han
asumido al respecto?. A continuación se detalla el proceso seguido.
En el primer y segundo ciclos de la EEB, para la modalidad
guaranihablante, y en el segundo ciclo para la modalidad
hispanohablante, se ha optado por la creación terminológica. Ello
implicó grandes desafíos para los y las autoras de los textos
quienes tuvieron que crear términos desde su propia perspectiva y
entendimiento de la significación del concepto calcado al guaraní.
Se recurrió en casi la totalidad de los casos a la creación de
términos de forma, es decir, se recurrió a la utilización de los
morfemas de la lengua para expresar el significado del término
expresado en castellano (En los textos para la modalidad
guaranihablantes llamados Mba'aporã para el 5° y 6° grados, sin
embargo, se nota una tendencia hacia la adopción de préstamos ya, de
hecho, integrados al guaraní).
Esta postura ha sido revisada y modificada en el tercer ciclo, a
partir de los siguientes planteamientos surgidos de investigaciones
encargadas por el MEC, al Centro Paraguayo de Estudios Sociológicos
(CPES: 1998) y a la Unidad de Investigación y Experimentación Educacional del
Instituto Superior de Educación:
Los vocablos creados son utilizados exclusivamente en el ámbito
escolar y no cuentan con otras instancias de socialización.
Como consecuencia de esta situación, el uso de dichos vocablos
es resistido por los docentes y padres de familia.
Se generó una división en el uso de la lengua, hablándose de
un guaraní de la escuela (difícil y poco comprensible) y un guaraní
de la casa (lengua real, de uso cotidiano). El guaraní de la escuela
influye poco en el guaraní de la casa.
Otra situación que provocó
un cambio de postura del MEC con respecto a las creaciones
terminológicas en guaraní fue la siguiente:
- No existe una instancia que normalice y normativice la creación
terminológica en guaraní y esta tarea no puede dejarse
exclusivamente a cargo de los/as autores/as de textos.
Por tanto, la postura asumida con respecto al tratamiento de
términos en guaraní, en el tercer ciclo de la EEB se resume en lo
siguiente:
Tomar como referencia la lengua real, la lengua de comunicación
funcional de los/las hablantes del guaraní.
Para denominar nuevos referentes culturales en guaraní, se ha de
recurrir a la fabricación autóctona (léxico o término) utilizando,
en la medida de lo posible, las raíces de la propia lengua sin caer
en excesos que impidan la comunicación. Estas creaciones han de
reunir condiciones de precisión semántica, pertinencia,
funcionalidad e independencia lingüística. Cuando estas condiciones
no están dadas, se recurrirá a la neología por préstamos.
Cuando se recurre a los préstamos:
Respetar aquellos que ya están integrados a la estructura
sonora o morfosintáctica de la lengua y que ya forman parte del uso.
Lejos de perjudicarla, esto le facilitará el enriquecimiento de su
léxico. Estos préstamos han de cumplir con la normativa ortográfica
de la lengua receptora.
En caso de apelar al uso de un complejo terminológico
proveniente de otra lengua, introducirlo sin modificaciones
ortográficas. Con un destaque en la tipografía ha de indicarse que
el uso del mismo difiere de los anteriores por no integrar aún la
estructura de la lengua.
Estos criterios que tienen la intención de facilitar el desarrollo
de aquellos objetivos de las diferentes áreas en la lengua guaraní,
son desglosados en las orientaciones para la elaboración de los
materiales educativos en guaraní.
Esta postura asumida por el MEC
data del año 1997, fue publicada en los programas de estudio de 3º
ciclo en el año 1 998 y aplicada en los materiales educativos
publicados a partir de 1999.
C. Orientaciones prácticas para la escritura en lengua guaraní.
Para establecer cualquier normativa en cuanto a la escritura en
lengua guaraní, es siempre conveniente considerar la tipología
textual en la cual se utilizará esta lengua. Esto implica tomar en cuenta los requerimiento de las variedades
específicas de lengua según el tipo de texto y el contenido del
mismo que ha de ser transmitido en la lengua guaraní.
1. Por lo tanto, atendiendo a los criterios de la Tipología
textual, se consideran aceptables los siguientes indicadores:
- Los textos cuyos contenidos hacen referencia a elementos
culturales paraguayos, si estos utilizan una variedad de guaraní con
ausencia o mínima presencia de préstamos y fabricación autóctona
de palabras para el tratamiento de dichos contenidos.
- Los textos cuyos contenidos superan los límites de la cultura
autóctona, que utilizan el guaraní como lengua de especialidad,
admiten préstamos o fabricaciones autóctonas de palabras.
2. Características del DISCURSO GUARANÍ en los textos escritos:
Se considera que los textos utilizan un guaraní que despliega sus
características particulares y propias, cuando:
- La manera de enunciación del texto evidencia la
intencionalidad del autor o la autora.
- Se construye atendiendo el predominio de los enunciados
verbales sobre los enunciados de tipo nominal.
- Permite visualizar la presencia constante de marcas que indican
la forma en que se realiza el proceso enunciado en las palabras
verbales o nominales (marcas aspectuales).
- Refleja la presencia constante de marcas que indican la visión
del enunciador con relación al proceso enunciado, en las palabras
verbales, nominales o deícticas (marcas modales).
- Demuestra las particularidades del uso de las marcas que
indican el tiempo en que se enuncian las palabras verbales o nominales
(marcas temporales).
- Cumple con la normativa de ubicación sintáctica, adecuada de
los especificativos nominales.
- Utiliza palabras que indican adecuadamente el tema tratado y ya
conocido por el lector o la lectora (deixis locutiva o cognitiva).
- Demuestra una progresión adecuada del tema tratado según la
naturaleza del contenido textual.
- Evita la utilización de enunciados que reflejan las
características de la construcción sintáctica propias del
castellano (calco morfosintáctico).
- Se redacta siguiendo las normas de organización textual
propias de la tipología utilizada.
3. En cuanto a la forma de tratamiento de la CREACIÓN AUTÓCTONA
de palabras:
El vocablo creado:
- refleja exactamente el concepto al que
denomina. Evita las ambigüedades. (precisión semántica).
- es comprendido sin necesidad de asociarlo a su equivalente en otra lengua
(independencia semántica).
- se asocia directamente a su significado real (valor semántico).
- se escribe respetando la normativa ortográfica del guaraní.
4. En cuanto a la forma de tratamiento de los PRÉSTAMOS
LEXICOLÓGICOS INTEGRADOS:
- Las palabras integradas del castellano o de otra lengua al
guaraní respetan la normativa ortográfica de la lengua receptora.
Ej.: sáko.
- Las palabras integradas del castellano o de otra lengua al
guaraní son escritas con los grafemas de la lengua receptora que
representen los sonidos más próximos a los de la lengua prestataria.
Ej.: ovecha.
- Las palabras del español escritas con X, CC, XC al ser
incorporadas al guaraní, reemplazan los grafemas señalados por KS.
Ej.: eksponénte.
- Las palabras del español terminadas en consonante nasal, al
ser incorporadas al guaraní mantienen su consonante final. Las
primeras incorporaciones del castellano al guaraní se realizaban
suprimiendo la consonante nasal final y reemplazándola por la vocal
próxima nasalizada. Ese fenómeno ya no es actual, por lo que se
procede de otra manera. Ej.: korasõ (antiguo) – akordeon.
- Las palabras del castellano o de otra lengua con sonidos que el
guaraní no posee ni puede representar de forma aproximada, se
escriben incorporando dichos sonidos con sus respectivos grafemas,
siempre que sean de uso extendido entre los hablantes. Ej.: odeve.
- Las palabras con sílabas inversas, mixtas o compuestas
integradas del castellano o de otra lengua al guaraní respetan la
normativa ortográfica de la lengua receptora. Ej.: demokrásia.
- Los elementos integrantes de un complejo terminológico
(estructuras terminológicas que contienen más de un vocablo), en
situación de uso independiente e integrados a la estructura
fonomorfosintáctica de la lengua, respetan la normativa ortográfica
del guaraní. Ej.: Universidad Católica (integra un complejo
terminológico); pero: umi ikatólikava... (integrada a la estructura
fonológica y morfosintáctica del guaraní).
5. En cuanto al tratamiento de los PRÉSTAMOS LEXICOLÓGICOS NO INTEGRADOS:
- Las estructuras terminológicas que contengan más de un
vocablo (complejo terminológico) se escriben con la grafía de origen
y en tipografía cursiva. Ej.: Banco Interamericano de Desarrollo;
Universidad Católica de Asunción...
- Los nombres propios de cualquier índole se escriben con los
grafemas de la lengua de origen. Ej.: Walter, Carolina, Sheyla... Sin
embargo, no se considera error en caso de que algún escrito los
incorpore adaptándolos a la grafía de la lengua receptora.
- Las palabras provenientes del inglés y aún no integradas, en
el uso, a la estructura fonomorfosintáctica del guaraní, se escriben
con los grafemas de la lengua de origen.
- Las palabras de origen latino y aún no integradas, en el uso,
a la estructura fonomorfosintáctica del guaraní, se escriben con los
grafemas de la lengua de origen.
6. En cuanto al tratamiento de la NORMATIVA ORTOGRÁFICA
Utiliza el sistema alfabético que contiene los siguientes
grafemas:
a – ã – ch – e – ẽ – g – g̃ – h – i – ĩ – j
– k – l – m – mb – n – nd – ng – nt – ñ – o – õ – p –
r – rr – s – t – u – ũ – v – y – ỹ – '
Este sistema admite la incorporación de los
siguientes grafemas para la escritura de préstamos lexicológicos
integrados: d – f – ll, de esta manera:
| a – ã – ch – d – e – ẽ –
f – g – g̃ – h – i – ĩ – j – k – l – ll – m – mb – n – nd –
ng – nt – ñ – o – õ – p – r – rr – s – t – u –
ũ – v – y – ỹ – ' |
| Es posible, por lo tanto,
considerar la posibilidad de que en la realidad, y luego de
siglos de contacto, algunos sonidos del castellano hayan
enriquecido efectivamente el sistema sonoro del guaraní. Se
hace necesario y urgente aceptar la presencia de estos sonidos
en el guaraní del Paraguay, representado a través de los
grafemas d, ll y f en el sistema alfabético guaraní, para
modernizar y actualizar nuestro alfabeto, y de esta manera
responder a los desafíos de su utilización en los campos del
saber científico.
Al apropiarse el guaraní de un préstamo
de origen foráneo, con un sonido que no tiene
originalmente, sucede uno de estos fenómenos:
- Se adapta el préstamo adecuando dicho
sonido al más próximo que posee la lengua
- Se incorpora dicho sonido al sistema
sonoro de la lengua.
Con este último recurso muchas lenguas,
a través de los tiempos, han ampliado su repertorio sonoro.
El guaraní no es una excepción. Al plantear el uso funcional
del guaraní y evitar los conflictos de escritura con los
préstamos adaptándolos a la grafía del guaraní, se
normaliza una tendencia presente en esta lengua a través de
su evolución a lo largo de los siglos. |
- Todos los grafemas de la lengua, según las
necesidades de uso, pueden tener posición inicial, intermedia o
final, incluido el puso. Ej.: 'áva – hi'áva.
- Se grafica la presencia del puso en posición inicial con vocablos
que inician con vocal tónica, que al ser modificados por índices de
posesión en la tercera persona, manifiestan la presencia del puso en
el marco del fenómeno denominado armonización glotal. Ej.: 'ára –
hi'ára.
- La tilde se utiliza cuando la vocal sobre la que recae la
acentuación de la palabra no se encuentra en posición final. Ej.: opáma.
- La marca nasal se utiliza según los requerimientos de la tonalidad
nasal siempre que la vocal nasal forme sílaba con la consonante oral.
Ej.: akã.
- Los siguientes morfemas se afijan a las palabras nominales:
- Prefijos: índices de posesión, nominalizador de
palabras de tendencia verbal. Ej.: ijao
- Sufijos: pluralizantes, temporales, modales, aspectuales,
diminutivos. Ej.: ijaokue
- Los siguientes morfemas se afijan a las palabras verbales:
- Prefijos: número y persona, voz, forma negativa.
- Sufijos: forma negativa, forma interrogativa (pa),
temporales, modales, aspectuales.
- El morfema de interrogación piko se escribe en forma
separada del lexema nominal o verbal al que acompaña.
- El morfema ramo se escribe siempre unido al lexema
nominal o verbal al que acompaña. Las diferencias en la
significación se dan a través de la tonalidad. Ej.: oúramo
(condicional), ouramo (temporal).
- Los lexemas verbales y sus modificadores se escriben unidos cuando
sus límites están marcados por la negación discontinua. Ej.: ndouporãi –
ndojapohetái.
- Las siguientes palabras coordinantes van unidas a las palabras que
las rigen: pe (me), gua, gui, re, 'ỹ, guy.
- Las siguientes palabras coordinantes van separadas de las palabras que las
rigen: 'ári, rupi, rehe, gotyo, ndive, rovái, jepe, guive, haĝua,
ĝuarâ, rire, aja, peve (meve), jave.
Estas consideraciones acerca de la normativa ortográfica del
guaraní no contemplan, probablemente, toda la problemática que
pudiera surgir a la hora de su escritura. Simplemente tienen el
propósito de ofrecer directivas útiles para orientar la producción
escrita de materiales en esta lengua, y de su uso en el aula.
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