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El guaraní, hoy

Por: David A. Galeano Olivera[*], 2003

 

Introducción

El guaraní, idioma enigmático, modelo intangible de la cultura guaraní y paraguaya, hablado en la actualidad por la mayoría de la población del Paraguay, detenta en su historia las mayores y más violentas persecuciones, como ninguna otra lengua sufrió en la historia de la humanidad.

    En los últimos cien años, sus hablantes padecieron todo tipo de atropellos verbales y físicos. Gente a quienes despectivamente se trataba de "guarango", "campesino", "indio" o "juruky'a". Otros, fueron castigados físicamente en las instituciones educativas, por ejemplo, quedando en la escuela después de la hora de salida; o en la esquina de la clase de plantón; o bien, recibiendo bofetadas; o recorriendo el largo y ancho del patio escolar repitiendo “no voy a hablar más guaraní”, o arrodillándose sobre sal gruesa o avati tupi ku'i; o colgándose de una alambrada de púas, en la posición ñakyrã y gritando a todo pulmón “estoy aquí por hablar guaraní”, o siendo sometidos a la degradante experiencia de bajar de grado o curso por el sólo hecho de hablar guaraní. Los ataques fueron abiertos y encubiertos, siendo el último de ellos, el que perpetraron algunos, hace apenas dos años, al plantear la sustitución del guaraní por el jopara (mezcla de guaraní y castellano), en la Reforma Educativa.

    A eso debe sumarse, que el guaraní jamás se enseñó en institución educativa alguna hasta 1944, año en que el Dr. Reinaldo Decoud Larrosa, un atrevido visionario, pero gran intelectual, desafiando a los castellanistas de su época; inició una larga y difícil ruta, enseñando primeramente en el área de letras de la actual Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción. Luego, en 1956, de la mano de aquel hombre ilustre, el Guaraní llega a la secundaria en el Colegio Nacional de la Capital. En 1975, el Ministerio de Educación incluye al guaraní tímidamente en la formación de Profesores de Idiomática. En 1987, se hace obligatoria la enseñanza del guaraní en el Ciclo Básico (primero, segundo y tercer cursos) del Nivel Medio. Finalmente, en 1994, el guaraní por fin ingresa al Primer Grado de la Educación Escolar Básica o nivel primario. Como puede apreciarse, hasta en su incorporación al sistema educativo, el guaraní pasó por un proceso insólito, pues en 1944 se inició su enseñanza en la Universidad y en 1994 llegó al primer grado. Por suerte, ahora la situación es distinta y ya el guaraní transita en forma gradual y progresiva en el sistema educativo nacional.

    Los dos aspectos antes mencionados: la persecución y la no inclusión en la educación, hicieron que durante mucho tiempo, el guaraní fuera visto como un pernicioso elemento, sinónimo de barbarie y salvajismo, que siempre "entorpeció" al paraguayo. Esa situación incluso permaneció vigente hasta un tiempo antes de iniciarse la Reforma Educativa en 1994. Era común hasta hace poco tiempo, escuchar a docentes enceguecidos por la ignorancia y el fanatismo, considerar al guaraní como el peor de los enemigos, como el futuro gigante obstáculo de la propia Reforma Educativa; en síntesis, para muchos docentes, el guaraní era el kukulele, el luisõ, el pombéro del nuevo proyecto educativo.

    Esa visión negativa, perversa del guaraní –pero infundada– nos llevó a un grupo de miembros del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní ya desde 1988, a salir a diferentes departamentos, ciudades, compañías y barrios del país, procurando concientizar a la ciudadanía. ¿Cómo?, mediante la demostración de la importancia histórica, social y cultural del guaraní, y por consiguiente, de su indiscutible valor en la Reforma Educativa mediante la Enseñanza Bilingüe.

    Sin embargo, la educación hasta 1993 fue exclusivamente en castellano, incluyendo: clases, textos y exámenes, a cargo de docentes con tremendos problemas de comunicación oral y escrita en castellano. Aquel modelo educativo contribuyó perversamente a mantener a la mayoría de la población al margen de la educación, realidad ésta reflejada en la alta tasa de analfabetos, desertores y repitentes escolares.

Desarrollo

El guaraní es idioma hablado varios miles de años antes de la llegada de los extranjeros al continente americano, como lo testimonian los restos fósiles humanos y culturales descubiertos y certificados. Así, los fósiles hallados en las excavaciones de la represa de Itaipu, cuentan con casi ocho mil años de antigüedad; en tanto que, los restos hallados en Caballero (Paraguari), demuestran que el ser humano que allí vivió, tiene casi tres mil quinientos años de antigüedad.

    El guaraní dejó huellas profundas en Sudamérica, permaneciendo las mismas hasta la actualidad en varios topónimos (nombres de países y ciudades), mal escritos y pronunciados. Así, en el actual Mercosur: Paraguái (Para-gua-y), Japeju (Y-ape-ju), Uruguái (Ũrugua-y), Itamarati (Ita-marã-ty). El guaraní siempre dio su nombre a los lugares por la presencia abundante de algún elemento natural en ellos, utilizando los sufijos "-ty (-ndy)" para referirse a vegetales (aguai-ty, kurupa'y-ty, ka'arẽ-ndy, ky'ỹi-ndy) y minerales (juky-ty, yvy-ty-rusu, ita-ty); y "-kua" para indicar abundancia de animales y personas (jaguarete-kua, guasu-kua, tapira-kua-y, kamba-kua). Usó asimismo, el sufijo "-y" para nominar las variedades forestales (karanda-y, guapo-y, kurupa-y, jata-y, juasy-y, amba-y), y en zonas acuáticas la "-y" para indicar ríos, arroyos o cursos de aguas con abundancia de determinados peces u otras especies y variedades acuáticas (pirape-y, jatyta-y, akara-y, javevýi-y). Todos estos nombres son muy antiguos, corresponden a la historia de la América de antes de 1492.

    A la llegada de los españoles en particular, algunas voces castellanas se transfonetizaron al guaraní, nominando objetos extraños a la cultura nativa (kavaju, vaka, ovecha, kavara, kamisa). Los españoles, particularmente los misioneros (jesuitas y franciscanos) no pudieron cumplir inicialmente con su cometido de la evangelización debido al vano intento de hacerlo en castellano. Entonces decidieron desarrollar todo el proceso de catequización, pero en la lengua del "reducido". De allí en más aparecen palabras para nombrar fenómenos, hechos, circunstancias y personajes cristianos, pero en guaraní. Así yvága, añaretã, pa’i o avare, mongarai, tupão, angaipa, etc.

    En las reducciones, los nativos realizaron todo tipo de actividad artística (música, escultura, literatura, etc.), admiradas por propios y extraños hasta hoy. Construyeron en material grandes fortalezas de piedras, extrañas a las tradiciones de los Guaraní quienes, hasta hoy, nunca construyeron en material. A la retirada de los jesuitas, los nativos volvieron al monte, pues ellos siempre fueron ka'aguygua. Las reducciones se convirtieron luego en ruinas.

    La historia recuerda que la mismísima independencia paraguaya se gestó en guaraní. Y que la época del Dr. Francia registró interesantes aportes literarios a favor de la lengua guaraní; mientras en la época de Don Carlos A. López, por ejemplo, se abolieron los nombres nativos, siendo sustituidos por nombres hispanos preferentemente.

    Sin embargo, el guaraní nunca mermó en su uso, muy por el contrario, siempre ocupó el más valioso y preferente lugar en el habla y en el sentimiento del pueblo, caso contrario no hubiera tenido sentido que el Mcal. López y sus oficiales utilizaran junto con los soldados y el pueblo, el guaraní para comunicarse. Lo mismo ocurrió durante la Guerra del Chaco, donde a instancias del mismo Mcal. Estigarribia, las claves secretas eran expresadas en guaraní, causando estragos en las estrategias y acciones del adversario ocasional.

    El guaraní, valioso modelo intangible de la Cultura Guaraní y Paraguaya, nunca pasó de moda, siempre estuvo presente en los momentos difíciles y alegres de nuestra historia.

    Hoy, los Guaraní, auténticos dueños del idioma, pese a ser constantemente despojados de sus tierras y violentados culturalmente, todavía "viven", contraviniendo los mandatos de más de un libro de historia, ya que varios de ellos –escritos por nuestros propios compatriotas– recuerdan a los Guaraní en tiempo pretérito: “se alimentaban”, “recorrían”, “cazaban”, etc.

    Pese a ello, y aunque todavía resta mucho por hacer...

    Hoy, el Idioma Guaraní es el idioma de la mayoría. Los resultados del último Censo Nacional, practicado en el Paraguay, evidenciaron que el 37 % de la población de casi cuatro millones y medio de habitantes, es monolingüe guaraní, el 50 % bilingüe (guaraní-castellano), el 7 % monolingüe castellano, y el 6 % restante hablante de otras lenguas. Hoy, el guaraní es el idioma mayoritario de los jóvenes, según la Encuesta Integrada de Hogares 1997-1998, respecto del idioma que hablan la mayor parte del tiempo en el hogar los jóvenes entre 15 y 29 años de edad. La encuesta revela un 50,4 % de guaraní-hablantes, un 27,8 % de bilingües (guaraní-castellano), un 19,3 % de hispanohablantes, y un 2,5 % restante hablante de otras lenguas.

    Hoy, el guaraní es idioma oficial de la República del Paraguay.

    Hoy, el guaraní está en la Reforma Educativa, en la nueva educación, que mediante la incorporación del guaraní tiene y tendrá menos desertores, menos repitentes; aumentando –por el contrario– la franja poblacional de quienes aprenden "de verdad", críticamente, orientando sus rumbos por los caminos de la libertad. Por fin, la mayoría de los niños son respetados en su derecho humano de aprender en su lengua materna y con alegría.

    Hoy, el guaraní ya pasó de la oralidad a la escritura, pues cuenta con abundante y continua producción bibliográfica (gramáticas, diccionarios, literatura, textos escolares y obras de interés general).

    Hoy, el guaraní está en los discursos de los políticos; es más, si alguno de ellos no lo habla, está condenado al fracaso. Asimismo, el guaraní está en las marchas y manifestaciones de los sindicatos y gremios de trabajadores y campesinos, reivindicando sus derechos y dignidades.

    Hoy, el guaraní sigue siendo el vínculo común entre pacientes y profesionales de la salud, pues alguien que no conoce las variadas plantas medicinales y sus usos, o no conoce las patologías como el kambyryrujere, ohéo, py'aruru, etc., no podrá ejercer con éxito la profesión.

    Hoy, el guaraní es el más fuerte factor de comunicación agropecuaria (sector mayoritario). Es imposible hablar en el campo, brindando orientaciones en castellano. Desde las antiguas prácticas de siembra y cosecha hasta el uso de la tecnología. Todo se entiende, pero únicamente en guaraní.

    Hoy, el guaraní a través de las fiestas populares y patronales está vivo. Ya en el San Juan ára (tata ári jehasa, kambuchi jejoka, yvyrasỹi), o en la Semana Santa (en el purahéi asy de los estacioneros, en el pindokarai, tupãitũ, tupãsy ñuguatĩ, chipa, chipa guasu).

    Hoy, el guaraní sigue vivo en cada palabra y en cada proceso desarrollado por los artesanos del país (karanda'y, poivi, ao po'i, ñanduti). Asimismo, la artesanía culinaria del Paraguay se caracteriza por su variada nomenclatura guaraní.

    Hoy, el guaraní sigue estando inmerso en la sintaxis del "castellano paraguayo". Es imposible encontrar un paraguayo que alguna vez no haya dicho "venína", "habláleke", "qué piko querehína vo", "le pegó debaldeite", "de gua'u nomáko te dije", "yo niko no sabía lóo". Hemos incorporado a nuestro Castellano el "un poco", que no es más que la traducción del sufijo guaraní -mi (ejumi = vení un poco) o la expresión "si que", que es la traducción del sufijo guaraní katu (oúkatu = vino si que).

    Hoy, el guaraní está en la misa y en los sermones de la iglesia, de esa misma iglesia que hacia el año 1500 se dio cuenta que sólo podría evangelizar en guaraní.

    Hoy, el guaraní es, después del griego y el latín, la lengua que más nombres aportó a la farmacopea universal.

    Hoy, el guaraní está en los medios masivos de comunicación (radioemisoras, diarios y teledifusoras); lo mismo que en la promoción publicitaria, inclusive de grandes marcas internacionales que encuentran en él un interesante medio para obtener más y mejores ingresos.

    Hoy, el guaraní está en las universidades del Paraguay, contando con una Licenciatura en Lengua Guaraní, la única en el mundo y que es cursada en el Instituto Superior de Lenguas de la Universidad Nacional de Asunción; además de otras universidades que promueven su estudio.

    Hoy, el guaraní es estudiado a nivel de formación docente, en todo el país. Sólo en el Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, estudian 32.000 personas, jóvenes en su mayoría.

    Hoy, el guaraní está en grandes universidades del mundo (Argentina, Brasil, Bolivia, Estados Unidos, Alemania, Austria, Países Bajos y en la célebre Universidad de París, en Francia).

    Hoy, el guaraní está en Internet.

    Hoy, el guaraní es el idioma de la selección nacional de fútbol, el idioma de José Luis Chilavert, Profesor de Lengua Guaraní.

    Hoy, el guaraní está en el afecto de los artistas y personalidades internacionales, como el mítico Joan Manuel Serrat, a quien se le dio por cantar "Che pykasumi"; o como el carismático Papa Juan Pablo II, quien periódicamente saluda al mundo en guaraní. O bien, el guaraní está presente en el discurso de los embajadores que vienen a cumplir su misión o se retiran del Paraguay.

    Hoy, el guaraní es idioma histórico del Mercosur, a partir del 02 de agosto de 1995, ya que tanto Argentina, Brasil, y Uruguay poseen varios topónimos en guaraní, reconociendo por tanto en el avañe'ẽ el único tronco común vigente, de una antigua unión regional.

    Hoy, el guaraní que fuera salvajemente perseguido, llegó al año 2000 y camina seguro hacia el futuro, pues está en la comunicación de los niños y los jóvenes, logrando acomodarse con notable capacidad a las exigencias de este tiempo.

    Hoy, el guaraní está ¡vivo! entre los paraguayos y ante el mundo. Lastimosamente, otros idiomas y culturas muy promocionados, ya no están.

Conclusión

Actualmente estamos convencidos que en el Paraguay, por fin, cambiamos nuestra actitud hacia el guaraní, pues el guaraní se tornó en algo muy importante para nosotros y para todo el mundo.

    Por otra parte, la exitosa inclusión del guaraní en la Reforma Educativa ya da sus valiosos frutos, pues los miles de niños liberados que participan actualmente de la experiencia de su enseñanza, ya son diferentes, pues son alegres, seguros, ellos levantan la mano y responden, y cuando retornan a sus casas comparten con los suyos las experiencias escolares; en síntesis, tienen una notable y muy valiosa competencia lingüística, particularmente en la lengua guaraní. ¿Porqué ocurre todo esto actualmente?, la respuesta es sencilla, porque por fin entienden las clases, los textos y los exámenes expresados en su lengua materna. De lo expuesto, podemos deducir también que hoy el guaraní ya no es el kukulele, el luisõ, o el pombéro de la Reforma Educativa, como unos cuantos querían.

    Por otro lado, ya son muy pocos los francotiradores. La gran mayoría de la ciudadanía –los docentes en particular– comprenden que el aprendizaje a partir de la lengua materna –el guaraní es lengua materna mayoritaria en Paraguay– lejos de ser un obstáculo, es el instrumento liberador de tantos niños que viven en el país, y que tienen el derecho humano de progresar en el conocimiento, la ciencia, la tecnología, y la cultura universal. En la actualidad, la mayoría de los docentes están conscientes que el guaraní en las aulas no sólo sirve para aprender cuál es su abecedario, y cuáles son sus vocales y consonantes; sino que saben plenamente que el guaraní afianza la autoestima y se convierte en el medio más oportuno para acceder a la segunda lengua.

    De lo expuesto también se deduce que la enseñanza del guaraní en la Reforma Educativa, no debe apreciarse como "un simple proyecto educativo para aprender un idioma"; sino que, debe ser considerado como el instrumento político que cooperará indudablemente en el fortalecimiento socioeconómico y cultural del país. Un país como el nuestro, reducido al tercermundismo, sumido en la ignorancia y la miseria, sólo podrá transitar hacia el desarrollo y la democracia, mediante el guaraní. No existe otro camino.

    Finalmente, la experiencia de la enseñanza bilingüe nos enfrenta a una triste realidad que siempre habíamos sospechado, y que hoy se demuestra por sí sola, a cada paso: El problema del paraguayo nunca fue el guarani. El problema del paraguayo siempre fue el castellano.

 
[*] Profesor y Licenciado en Lengua Guaraní. Presidente (Director General) del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní. Docente de la Universidad Nacional de Asunción. Escritor bilingüe. Traductor público (Guaraní-Castellano). Correos: david@skytel.com.py (particular) – ateneo@telesurf.com.py (laboral).
 
Transcripto con autorización del autor - www.guaranirenda.com - 2005

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