Introducción
El guaraní, idioma enigmático, modelo intangible de la cultura guaraní y
paraguaya, hablado en la actualidad por la mayoría de la población del
Paraguay, detenta en su historia las mayores y más violentas persecuciones,
como ninguna otra lengua sufrió en la historia de la humanidad.
En los últimos cien años, sus hablantes padecieron
todo tipo de atropellos verbales y físicos. Gente a quienes despectivamente
se trataba de "guarango", "campesino", "indio" o
"juruky'a".
Otros, fueron castigados físicamente en las instituciones educativas, por
ejemplo, quedando en la escuela después de la hora de salida; o en la esquina
de la clase de plantón; o bien, recibiendo bofetadas; o recorriendo el largo
y ancho del patio escolar repitiendo “no voy a hablar más guaraní”, o
arrodillándose sobre sal gruesa o avati tupi ku'i; o colgándose de una
alambrada de púas, en la posición ñakyrã y gritando a todo pulmón “estoy
aquí por hablar guaraní”, o siendo sometidos a la degradante experiencia de
bajar de grado o curso por el sólo hecho de hablar guaraní. Los ataques fueron
abiertos y encubiertos, siendo el último de ellos, el que perpetraron
algunos, hace apenas dos años, al plantear la sustitución del guaraní por el
jopara (mezcla de guaraní y castellano), en la Reforma Educativa.
A eso debe sumarse, que el guaraní jamás se enseñó en
institución educativa alguna hasta 1944, año en que el Dr. Reinaldo Decoud
Larrosa, un atrevido visionario, pero gran intelectual, desafiando a los
castellanistas de su época; inició una larga y difícil ruta, enseñando
primeramente en el área de letras de la actual Facultad de Filosofía de la
Universidad Nacional de Asunción. Luego, en 1956, de la mano de aquel hombre
ilustre, el Guaraní llega a la secundaria en el Colegio Nacional de la
Capital. En 1975, el Ministerio de Educación incluye al guaraní tímidamente
en la formación de Profesores de Idiomática. En 1987, se hace obligatoria la
enseñanza del guaraní en el Ciclo Básico (primero, segundo y tercer cursos)
del Nivel Medio. Finalmente, en 1994, el guaraní por fin ingresa al Primer
Grado de la Educación Escolar Básica o nivel primario. Como puede
apreciarse, hasta en su incorporación al sistema educativo, el guaraní pasó
por un proceso insólito, pues en 1944 se inició su enseñanza en la
Universidad y en 1994 llegó al primer grado. Por suerte, ahora la situación
es distinta y ya el guaraní transita en forma gradual y progresiva en el
sistema educativo nacional.
Los dos aspectos antes mencionados: la persecución y la
no inclusión en la educación, hicieron que durante mucho tiempo, el guaraní
fuera visto como un pernicioso elemento, sinónimo de barbarie y salvajismo,
que siempre "entorpeció" al paraguayo. Esa situación incluso permaneció
vigente hasta un tiempo antes de iniciarse la Reforma Educativa en 1994. Era
común hasta hace poco tiempo, escuchar a docentes enceguecidos por la
ignorancia y el fanatismo, considerar al guaraní como el peor de los enemigos,
como el futuro gigante obstáculo de la propia Reforma Educativa; en
síntesis, para muchos docentes, el guaraní era el kukulele, el luisõ, el
pombéro del nuevo proyecto educativo.
Esa visión negativa, perversa del guaraní –pero
infundada– nos llevó a un grupo de miembros del Ateneo de Lengua y
Cultura Guaraní ya desde 1988, a salir a diferentes departamentos, ciudades,
compañías y barrios del país, procurando concientizar a la ciudadanía.
¿Cómo?, mediante la demostración de la importancia histórica, social y
cultural del guaraní, y por consiguiente, de su indiscutible valor en la
Reforma Educativa mediante la Enseñanza Bilingüe.
Sin embargo, la educación hasta 1993 fue exclusivamente
en castellano, incluyendo: clases, textos y exámenes, a cargo de docentes con
tremendos problemas de comunicación oral y escrita en castellano. Aquel
modelo educativo contribuyó perversamente a mantener a la mayoría de la
población al margen de la educación, realidad ésta reflejada en la alta
tasa de analfabetos, desertores y repitentes escolares.
Desarrollo
El guaraní es idioma hablado varios miles de años antes de la llegada de los
extranjeros al continente americano, como lo testimonian los restos fósiles
humanos y culturales descubiertos y certificados. Así, los fósiles hallados
en las excavaciones de la represa de Itaipu, cuentan con casi ocho mil años
de antigüedad; en tanto que, los restos hallados en Caballero (Paraguari),
demuestran que el ser humano que allí vivió, tiene casi tres mil quinientos
años de antigüedad.
El guaraní dejó huellas profundas en Sudamérica,
permaneciendo las mismas hasta la actualidad en varios topónimos (nombres de
países y ciudades), mal escritos y pronunciados. Así, en el actual Mercosur:
Paraguái (Para-gua-y), Japeju (Y-ape-ju), Uruguái (Ũrugua-y),
Itamarati (Ita-marã-ty). El guaraní siempre dio su nombre a los lugares por
la presencia abundante de algún elemento natural en ellos, utilizando los
sufijos "-ty (-ndy)" para referirse a vegetales (aguai-ty, kurupa'y-ty, ka'arẽ-ndy,
ky'ỹi-ndy) y minerales (juky-ty, yvy-ty-rusu, ita-ty); y
"-kua" para
indicar abundancia de animales y personas (jaguarete-kua, guasu-kua,
tapira-kua-y, kamba-kua). Usó asimismo, el sufijo "-y" para nominar las
variedades forestales (karanda-y, guapo-y, kurupa-y, jata-y, juasy-y,
amba-y),
y en zonas acuáticas la "-y" para indicar ríos, arroyos o cursos de aguas
con abundancia de determinados peces u otras especies y variedades acuáticas
(pirape-y, jatyta-y, akara-y, javevýi-y). Todos estos nombres son muy
antiguos, corresponden a la historia de la América de antes de 1492.
A la llegada de los españoles en particular, algunas
voces castellanas se transfonetizaron al guaraní, nominando objetos extraños
a la cultura nativa (kavaju, vaka, ovecha, kavara, kamisa). Los españoles,
particularmente los misioneros (jesuitas y franciscanos) no pudieron cumplir
inicialmente con su cometido de la evangelización debido al vano intento de
hacerlo en castellano. Entonces decidieron desarrollar todo el proceso de
catequización, pero en la lengua del "reducido". De allí en más
aparecen palabras para nombrar fenómenos, hechos, circunstancias y personajes
cristianos, pero en guaraní. Así yvága, añaretã, pa’i o avare, mongarai,
tupão, angaipa, etc.
En las reducciones, los nativos realizaron todo tipo de
actividad artística (música, escultura, literatura, etc.), admiradas por
propios y extraños hasta hoy. Construyeron en material grandes fortalezas de
piedras, extrañas a las tradiciones de los Guaraní quienes, hasta hoy, nunca
construyeron en material. A la retirada de los jesuitas, los nativos volvieron
al monte, pues ellos siempre fueron ka'aguygua. Las reducciones se
convirtieron luego en ruinas.
La historia recuerda que la mismísima independencia
paraguaya se gestó en guaraní. Y que la época del Dr. Francia registró
interesantes aportes literarios a favor de la lengua guaraní; mientras en la
época de Don Carlos A. López, por ejemplo, se abolieron los nombres nativos,
siendo sustituidos por nombres hispanos preferentemente.
Sin embargo, el guaraní nunca mermó en su uso, muy por
el contrario, siempre ocupó el más valioso y preferente lugar en el habla y
en el sentimiento del pueblo, caso contrario no hubiera tenido sentido que el
Mcal. López y sus oficiales utilizaran junto con los soldados y el pueblo, el
guaraní para comunicarse. Lo mismo ocurrió durante la Guerra del Chaco, donde
a instancias del mismo Mcal. Estigarribia, las claves secretas eran expresadas
en guaraní, causando estragos en las estrategias y acciones del adversario
ocasional.
El guaraní, valioso modelo intangible de la Cultura
Guaraní y Paraguaya, nunca pasó de moda, siempre estuvo presente en los
momentos difíciles y alegres de nuestra historia.
Hoy, los Guaraní, auténticos dueños del idioma, pese a
ser constantemente despojados de sus tierras y violentados culturalmente,
todavía "viven", contraviniendo los mandatos de más de un libro de
historia, ya que varios de ellos –escritos por nuestros propios compatriotas–
recuerdan a los Guaraní en tiempo pretérito: “se alimentaban”,
“recorrían”, “cazaban”, etc.
Pese a ello, y aunque todavía resta mucho por hacer...
Hoy, el Idioma Guaraní es el idioma de la mayoría. Los
resultados del último Censo Nacional, practicado en el Paraguay, evidenciaron
que el 37 % de la población de casi cuatro millones y medio de habitantes, es
monolingüe guaraní, el 50 % bilingüe (guaraní-castellano), el 7 % monolingüe
castellano, y el 6 % restante hablante de otras lenguas. Hoy, el guaraní es el
idioma mayoritario de los jóvenes, según la Encuesta Integrada de Hogares
1997-1998, respecto del idioma que hablan la mayor parte del tiempo en el
hogar los jóvenes entre 15 y 29 años de edad. La encuesta revela un 50,4 % de
guaraní-hablantes, un 27,8 % de bilingües (guaraní-castellano), un 19,3 % de
hispanohablantes, y un 2,5 % restante hablante de otras lenguas.
Hoy, el guaraní es idioma oficial de la República del
Paraguay.
Hoy, el guaraní está en la Reforma Educativa, en la
nueva educación, que mediante la incorporación del guaraní tiene y tendrá
menos desertores, menos repitentes; aumentando –por el contrario– la franja
poblacional de quienes aprenden "de verdad", críticamente, orientando sus
rumbos por los caminos de la libertad. Por fin, la mayoría de los niños son
respetados en su derecho humano de aprender en su lengua materna y con
alegría.
Hoy, el guaraní ya pasó de la oralidad a la escritura,
pues cuenta con abundante y continua producción bibliográfica (gramáticas,
diccionarios, literatura, textos escolares y obras de interés general).
Hoy, el guaraní está en los discursos de los
políticos; es más, si alguno de ellos no lo habla, está condenado al
fracaso. Asimismo, el guaraní está en las marchas y manifestaciones de los
sindicatos y gremios de trabajadores y campesinos, reivindicando sus derechos
y dignidades.
Hoy, el guaraní sigue siendo el vínculo común entre
pacientes y profesionales de la salud, pues alguien que no conoce las variadas
plantas medicinales y sus usos, o no conoce las patologías como el kambyryrujere, ohéo, py'aruru, etc., no podrá ejercer con éxito la
profesión.
Hoy, el guaraní es el más fuerte factor de
comunicación agropecuaria (sector mayoritario). Es imposible hablar en el
campo, brindando orientaciones en castellano. Desde las antiguas prácticas de
siembra y cosecha hasta el uso de la tecnología. Todo se entiende, pero
únicamente en guaraní.
Hoy, el guaraní a través de las fiestas populares y
patronales está vivo. Ya en el San Juan ára (tata ári jehasa, kambuchi
jejoka, yvyrasỹi), o en la Semana Santa (en el purahéi asy de los
estacioneros, en el pindokarai, tupãitũ, tupãsy ñuguatĩ, chipa, chipa
guasu).
Hoy, el guaraní sigue vivo en cada palabra y en cada
proceso desarrollado por los artesanos del país (karanda'y, poivi, ao po'i,
ñanduti). Asimismo, la artesanía culinaria del Paraguay se caracteriza por
su variada nomenclatura guaraní.
Hoy, el guaraní sigue estando inmerso en la sintaxis del
"castellano paraguayo". Es imposible encontrar un paraguayo que alguna vez
no haya dicho "venína", "habláleke", "qué piko querehína vo",
"le pegó debaldeite", "de gua'u nomáko te dije", "yo niko no
sabía lóo". Hemos incorporado a nuestro Castellano el "un poco", que no es
más que la traducción del sufijo guaraní -mi (ejumi = vení un poco) o la
expresión "si que", que es la traducción del sufijo guaraní katu
(oúkatu =
vino si que).
Hoy, el guaraní está en la misa y en los sermones de la
iglesia, de esa misma iglesia que hacia el año 1500 se dio cuenta que sólo
podría evangelizar en guaraní.
Hoy, el guaraní es, después del griego y el latín, la
lengua que más nombres aportó a la farmacopea universal.
Hoy, el guaraní está en los medios masivos de
comunicación (radioemisoras, diarios y teledifusoras); lo mismo que en la
promoción publicitaria, inclusive de grandes marcas internacionales que
encuentran en él un interesante medio para obtener más y mejores ingresos.
Hoy, el guaraní está en las universidades del Paraguay,
contando con una Licenciatura en Lengua Guaraní, la única en el mundo y que
es cursada en el Instituto Superior de Lenguas de la Universidad Nacional de
Asunción; además de otras universidades que promueven su estudio.
Hoy, el guaraní es estudiado a nivel de formación
docente, en todo el país. Sólo en el Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní,
estudian 32.000 personas, jóvenes en su mayoría.
Hoy, el guaraní está en grandes universidades del mundo
(Argentina, Brasil, Bolivia, Estados Unidos, Alemania, Austria, Países Bajos
y en la célebre Universidad de París, en Francia).
Hoy, el guaraní está en Internet.
Hoy, el guaraní es el idioma de la selección nacional
de fútbol, el idioma de José Luis Chilavert, Profesor de Lengua Guaraní.
Hoy, el guaraní está en el afecto de los artistas y
personalidades internacionales, como el mítico Joan Manuel Serrat, a quien se
le dio por cantar "Che pykasumi"; o como el carismático Papa Juan Pablo
II, quien periódicamente saluda al mundo en guaraní. O bien, el guaraní está
presente en el discurso de los embajadores que vienen a cumplir su misión o
se retiran del Paraguay.
Hoy, el guaraní es idioma histórico del Mercosur, a
partir del 02 de agosto de 1995, ya que tanto Argentina, Brasil, y Uruguay
poseen varios topónimos en guaraní, reconociendo por tanto en el avañe'ẽ
el único tronco común vigente, de una antigua unión regional.
Hoy, el guaraní que fuera salvajemente perseguido, llegó
al año 2000 y camina seguro hacia el futuro, pues está en la comunicación
de los niños y los jóvenes, logrando acomodarse con notable capacidad a las
exigencias de este tiempo.
Hoy, el guaraní está ¡vivo! entre los paraguayos y
ante el mundo. Lastimosamente, otros idiomas y culturas muy promocionados, ya
no están.
Conclusión
Actualmente estamos convencidos que en el Paraguay, por fin, cambiamos
nuestra actitud hacia el guaraní, pues el guaraní se tornó en algo muy
importante para nosotros y para todo el mundo.
Por otra parte, la exitosa inclusión del guaraní en la
Reforma Educativa ya da sus valiosos frutos, pues los miles de niños
liberados que participan actualmente de la experiencia de su enseñanza, ya
son diferentes, pues son alegres, seguros, ellos levantan la mano y responden,
y cuando retornan a sus casas comparten con los suyos las experiencias
escolares; en síntesis, tienen una notable y muy valiosa competencia
lingüística, particularmente en la lengua guaraní. ¿Porqué ocurre todo esto actualmente?, la respuesta es sencilla, porque por fin entienden las
clases, los textos y los exámenes expresados en su lengua materna. De lo
expuesto, podemos deducir también que hoy el guaraní ya no es el kukulele, el
luisõ, o el pombéro de la Reforma Educativa, como unos cuantos querían.
Por otro lado, ya son muy pocos los francotiradores. La
gran mayoría de la ciudadanía –los docentes en particular– comprenden que el
aprendizaje a partir de la lengua materna –el guaraní es lengua materna
mayoritaria en Paraguay– lejos de ser un obstáculo, es el instrumento
liberador de tantos niños que viven en el país, y que tienen el derecho
humano de progresar en el conocimiento, la ciencia, la tecnología, y la
cultura universal. En la actualidad, la mayoría de los docentes están
conscientes que el guaraní en las aulas no sólo sirve para aprender cuál es su
abecedario, y cuáles son sus vocales y consonantes; sino que saben plenamente
que el guaraní afianza la autoestima y se convierte en el medio más oportuno
para acceder a la segunda lengua.
De lo expuesto también se deduce que la enseñanza del
guaraní en la Reforma Educativa, no debe apreciarse como "un simple proyecto
educativo para aprender un idioma"; sino que, debe ser considerado como el
instrumento político que cooperará indudablemente en el fortalecimiento
socioeconómico y cultural del país. Un país como el nuestro, reducido al
tercermundismo, sumido en la ignorancia y la miseria, sólo podrá transitar
hacia el desarrollo y la democracia, mediante el guaraní. No existe otro
camino.
Finalmente, la experiencia de la enseñanza bilingüe
nos enfrenta a una triste realidad que siempre habíamos sospechado, y que hoy
se demuestra por sí sola, a cada paso: El problema del paraguayo nunca fue el
guarani. El problema del paraguayo siempre fue el castellano.
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