ATENEO DE LENGUA Y CULTURA GUARANÍ: Ayer, una cruzada; hoy, una
revolución cultural consumada
Introducción
Este año 2004, cumplo treinta años de vida dedicada –en gran
medida– a la promoción y difusión de la Lengua y Cultura Guaraní,
en nuestro país. Por consiguiente, modestia aparte, me tocó conocer
a los guaraniólogos de la "primera hora", compartir y
trabajar con ellos; asimismo, a quienes después se sumaron a la
causa; y "vivir", por ende, todos los procesos que
condujeron al Guaraní al sitial de prestigio que hoy ostenta.
Tuve seis años de estudios de Guaraní
(1974-1979) en el Colegio Nacional de la Capital, que por entonces era
la única institución educativa que propiciaba el estudio de nuestro
avañe'ẽ. Allí, con algunos compañeros y el Prof. Pedro Moliniers
fundamos la Academia de Lengua y Cultura Guaraní de esa institución,
que también me tocó presidir y donde ya desarrollamos varias
actividades de promoción de nuestra lengua. En ese tiempo,
representando a esa Academia, participé también de las "inacabables"
reuniones para consensuar la "grafía" del guaraní.
Posteriormente, realicé el Curso de Profesorado de Lengua Guaraní en
el Idelguap; y entre 1981 y 1984 cursé la Licenciatura en Lengua
Guaraní en la Universidad Nacional de Asunción. Paralelamente, formé
parte de la Asociación de Profesores de Lengua Guaraní del Paraguay,
donde fui secretario y también presidente. Asimismo, ejercí la
docencia en los cursos para Profesores de Lengua Guaraní del Idelguap;
y a la vez, me inicié en la docencia universitaria (1985). Siempre me
consideré –y me consideraron– una persona inquieta, muchas veces
hasta molestosa, por las ideas renovadoras que generaba y proponía.
Muchas de esas ideas cayeron en saco roto, es decir, fueron escuchadas
pero nunca realizadas.
Debido a esa situación, en 1984 y 1985 propuse –en
reuniones informales– a un grupo de compañeros, entre ellos, a
mis amigos y –hasta hoy– compañeros de ruta, Carlos Ferreira y
Arnaldo Valenzuela, la idea de crear y hacer funcionar una nueva y
revolucionaria asociación que se dedicara al estudio, promoción y
jerarquización de la Lengua y Cultura Guaraní. Una promoción y
difusión diferente a la que, hasta ese momento, se hizo. Ideas, como
la incorporación de mayor número de personas a la causa del guaraní,
preferentemente de jóvenes; la realización mensual y sistemática de
actividades científico-culturales (conferencias, cursos breves,
encuentros con la poesía y los káso ñemombe'u, etc); o la
utilización a favor de la lengua guaraní de los espacios en los
medios de comunicación (radio, diario y televisión). En fín,
trabajar permanente y organizadamente por el guaraní. Acerqué esas
ideas a los compañeros que entonces cursaban el primer, segundo y
tercer cursos de la Licenciatura en Lengua Guaraní en la Universidad
Nacional de Asunción. Como siempre suele ocurrir, muchos fueron los
invitados y unos pocos los que concurrieron: María Elvira Martínez
de Campos, Porfiria Orrego Invernizzi, Aníbal Burgos Martínez,
Catalina Mena de Martínez, Cristóbal Campuzano Méndez, Lorenza
Cuevas Sánchez, Juana Arrúa, María Eva Mansfeld de Agüero, Susana
González, Lida Concepción Peralta, entre otros.
Después de unas cuantas reuniones, surgió el
23 de setiembre de 1985, la que hoy es la institución educativa y
cultural más grande del Paraguay, el Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní.
A más de ser su fundador, me tocó ser el primer Presidente
del Comité Ejecutivo. La Vicepresidencia le correspondió a María
Elvira Martínez de Campos; la Secretaría General a María Eva
Mansfeld de Agüero; la Secretaría de Relaciones le cupo desempeñar
a Lorenza Cuevas Sánchez; y la Tesorería del Comité Ejecutivo a
Cristóbal Campuzano Méndez. La Asamblea fundacional fue presidida por
Pedro Moliniers. El Ateneo hizo su presentación en sociedad el lunes
30 de setiembre de 1985, en el Instituto Superior de Lenguas, UNA.
En ese preciso momento, muchos se enojaron,
porque –en el fondo– el Ateneo representaba una abierta e irreverente
competencia para la burgesía instalada en la promoción del guaraní;
a la vez de constituir –para ellos– una importante pérdida de poder;
y por otra parte, porque personas –hasta ese entonces postergadas–
encontrarían un espacio para manifestarse en asuntos de su
preferencia. Durante dos o tres años, cada acto del Ateneo era
cuestionado, y sus actores (profesores y licenciados jóvenes, "sin
experiencia" como se decía de ellos) también eran cuestionados
implacablemente, por sus pares más antiguos y, sin duda, "con
experiencia". Sin embargo, la empresa estaba en marcha y las
intenciones eran serias, responsables y progresistas. El Ateneo nació
en el Instituto Superior de Lenguas UNA y tuvo por sede –por muchos
años– la Biblioteca del ISL a cargo de Manuel Enrique Dacunte
Lettieri (actual bibliotecario del Ateneo). Él nos alentaba y nos
facilitaba la máquina de escribir, hojas, etc; y sobretodo, el sitio
para que los directivos nos reuniéramos.
Al grupo ya constituido, unos años después se
sumaron Miguel Ángel Yegros, Rubén Rolandi, Ana Espinoza, Félix
Medina, César Rejala, ya licenciados; Jorge Amarilla y Lino Trinidad
por entonces estudiantes de la carrera; y personalidades como Modesto
Romero Cueto, Máximo Zarza, Roque Lovera, Castor Samaniego, Luis
Duarte, Sabino Giménez, y Lucy Yegros. Un poco más adelante se
sumaron: Cecilio Coronel, Sabina Ovelar, Olegario Valiente, Pastora
Leguizamón, José Cabrera, Pablino Gómez, Domingo Aguilera, Zulma
Trinidad, Miguelángel Meza; y así sucesivamente, hasta llegar al
cuadro que actualmente (2004) comprende el ATENEO, dispuestos –todos–
a aunar sus mejores esfuerzos a favor de la causa de la Lengua y
Cultura Guaraní, a través del Ateneo.
En el Ateneo todo se construyó
inteligentemente, no por casualidad. Desde sus inicios contó con un
plan de actividades anual, y cada emprendimiento contó y cuenta –hasta
hoy– con fines y objetivos racionales, bien definidos;
alcanzables a corto, mediano y largo plazo.
Desarrollo
Los primeros miembros y la asociación sin distinciones, en una
época difícil. La autonomía.
Hoy, para quienes no lo saben, debo recordar que originalmente el Ateneo
de Lengua y Cultura Guaraní nucleaba a los Licenciados en
Lengua Guarani y a los estudiantes universitarios del área de la
Licenciatura en Lengua Guarani del Instituto Superior de Lenguas UNA,
porque allí nació. Con el tiempo, a partir de su inscripción a los
cursos del propio Ateneo, todos sus egresados se conviertieron
automáticamente en miembros de la entidad.
Desde su nacimiento, el Ateneo se declaró como
entidad jurídica, civil, progresista, con carácter
científico-cultural. Asimismo, sustentó su accionar en principios
como la objetividad, la libertad, la democracia, la igualdad, la
fraternidad y la solidaridad. Propuso a todos trabajar en forma
constante, efectiva y sistemática por la Lengua y Cultura Guaraní, y
por la cultura folklórica paraguaya; sin perseguir fines
político-partidarios, religiosos, lucrativos ni sectarios de ninguna
clase desde el punto de vista institucional.
El párrafo anterior nos muestra a una
institución revolucionaria, aparentamente con poca chance de
progreso, si tomamos en consideración la época (finales de la
dictadura). Como los de muchos, nuestros actos eran controlados y en
más de una ocasión nos hacían escuchar ciertas sugerencias de cómo
deberíamos comportarnos, a lo que –por supuesto– nunca hicimos caso.
Por eso somos hoy lo que somos. Nunca permitimos que nos ensucien. Las
discusiones y decisiones se hicieron siempre al interior del Ateneo,
en función a sus intereses. Hasta hoy, nunca permitimos injerencias
extrañas en nuestras ideas, acciones y reacciones.
Asimismo, siempre hemos respetado a cada miembro
en sus convicciones particulares, en su autonomía. Es más, una de
las claves del éxito del Ateneo radica en el respeto a la autonomía
de cada Regional, por ejemplo. Lo que implica confianza plena en cada
actor. La desconfianza sólo puede surgir a partir de denuncias
responsables, verbales o escritas. El chisme o el comentario ijyképe
nunca fue escuchado a nivel dirigencial. Sin embargo, los casos de
intentos de manipulación de los intereses del Ateneo fueron
rápidamente cortados. Siempre preferimos extirpar el dedo podrido
antes que dejar que todo el cuerpo su pudra. Es decir, varios miembros
fueron expulsados por faltar a los Estatutos y reglamentos de la
institución.
Por lo menos una actividad mensual con amplia difusión a través
de los medios de comunicación.
En el Ateneo nada fue ni es producto de la casualidad. Todo fue y
es pensado. Desde la fundación, la idea era desarrollar por lo menos
una actividad mensual o mejor, un ciclo de actividades cada mes. La
idea consistía en efectuar una semana o como mínimo tres días
continuados de actividades (un ciclo), de manera a llamar la atención
y la presencia de la prensa, y a través de ella, de la gente, en
dichos emprendimientos. Así nacieron las series de Jornadas sobre
Lingüística Guaraní, la Semana del Indígena, la Semana de los
Káso Ñemombe'u, el Seminario Nacional sobre Análisis del
Bilingüismo Paraguayo, y el emprendimiento más importante de todos:
Agosto, Mes del Idioma Guaraní.
Con actividades de esta naturaleza la prensa
promocionaba al Ateneo constantemente. A lo largo de la historia hemos
participado en innumerables programas televisivos, radiales o
entrevistas publicadas en los diarios. Muchos de los eventos del Ateneo
(el Concurso Nacional de Káso Ñemombe'u, el Seminario
Nacional sobre Análisis del Bilingüismo Paraguayo, y Agosto, Mes del
Idioma Guarani) tienen 19 ediciones, lo que equivale a decir que se
realizan, cada año, hace 19 años. Esto demuestra nuestra constancia
y perseverancia institucional. Simpre cumplimos lo que nos propusimos.
Hoy, cuando las papas dejaron de quemar, son
muchos lo que "pontifican" sobre el guaraní o sobre la importancia
de la educación bilingüe. Son los paracaidistas, que aparecen y se
sientan a la mesa, que ya está servida. Ellos nunca se quemaron las
pestañas. Sin embargo, en los momentos más difíciles cuando nadie
se imaginaba lo que podría acontecer, el Ateneo, desde 1985,
proponía a propios y extraños la necesidad de oficializar la Lengua
Guaraní, la necesidad de implementar la educación bilingüe, y la
necesidad también de crear un Ministerio de la Cultura; muy a pesar
de quienes desde otros sectores y del propio gobierno, hacían
entonces lo imposible por impedir esas justas reivindicaciones. En
pleno gobierno dictatorial, nuestra entidad se convirtió ya por
entonces en el akãrasy del MEC, y de los "intelectuales
fifí" de
la época, contrarios a las solicitudes del Ateneo. Ganamos cada meta
propuesta, palmo a palmo, sin contar con concesiones graciosas ni
regalías de nadie. Nunca nos dimos por vencidos, y lo mejor, nunca
pudieron vencernos.
Después del golpe de 1989, el Ateneo se abre, y
a través de los congresos nacionales, reúne a docentes y estudiantes
de todo el país, consulta y define políticas a encarar a corto,
mediano y largo plazo. De allí en más, arranca una maratónica gesta
que ningún otro momento de la historia del Paraguay recuerda.
La cruzada nacional y el inicio de los cursos en distintas
comunidades. La descentralización.
Se inicia entonces la cruzada nacional por la oficialización de la
lengua guaraní, la implementación de la enseñanza bilingüe y la
creación de un Ministerio de la Cultura: toda nuestra labor y nuestro
esfuerzo mancomunado. El eje principal consistía en expandir las
acciones más alla de la capital, y es allí donde a partir de 1988 se
inician los Cursos de Profesorado de Lengua Guaraní, con otros
aventureros como Cecilio Coronel en Ka'aguasu; Sabina Ovelar en
Arroyos y Esteros; Pastora Leguizamón en Karapegua; Mirta Martínez y
luego Paternio Vera en Villarrica; Mirian Osorio en Ky'ỹindy;
Reimundo Cañete en Campo 9; hasta llegar a las actuales 100
Regionales; desarrollando un programa de estudios ágil y efectivo,
acompañado por materiales bibliográficos especialmente elaborados
para el efecto. Estos cursos debían –mucho más que– formar
profesores de Lengua Guaraní, crear una conciencia nueva y positiva
hacia el Guaraní y la Cultura Popular; lo mismo que, interesar e
incorporar a la causa a más personas, de ser posible a jóvenes. A
más de los cursos de profesorado, debían desarrollarse jornadas,
conferencias, encuentros con la poesía y los káso, concursos,
seminarios, congresos y festivales, en cada comunidad donde el Ateneo
contara con una Regional.
El Ateneo ataca todos los espacios. A partir de
ese momento, muchos son los que protestan porque el guaraní comenzaba
a aparecer por todas partes. Llegamos primero al Parlamento Nacional,
luego al Ministerio de Educación y Cultura, a la Convención Nacional
Constituyente, y finalmente a los Congresos Nacionales de Educación, a
solicitar con fuerza y con mucha convicción nuestras
reivindicaciones. Tuvimos el auxilio de los medios masivos de
comunicación que nos abrieron espacios, convencidos a partir de
tantas actividades realizadas por nuestra entidad. Podríamos hasta
afirmar que muchas veces ellos fueron nuestros más fuertes impulsores
cuando algunas veces tropezábamos con inconvenientes.
Hoy, el Ateneo se convirtió en la institución
educativa más grande del país. Sólo en la promoción 2003, nuestra
institución tuvo casi 3.000 egresados, completando con ellos un total
de 21.000 profesores formados a nivel nacional. Asimismo, con orgullo
podemos decir que somos los más grandes aportantes del MEC. Así, sólo
por la titulación de los 3.009 egresados del 2002, el Ateneo
abonó al MEC, 78.000.000 de guaraníes. Igualmente, debemos manifestar
que el Ateneo fue y es el más firme soporte de la Reforma Educativa
iniciada en 1994, en materia de la enseñanza bilingüe. Al Estado
Paraguayo (Ministerio de Educación) la formación de profesores de
Guaraní no le costó un miserable guaraní, ya que la formación del
mayor número de profesores le correspondió al Ateneo.
El Ateneo –antes, durante y después de la
Constitución Nacional vigente– fue, sin duda, la institución que
descentralizó la educación y la cultura en nuestro país. Formó a
los docentes en sus propias comunidades, a bajo costo, en horarios
especiales. Somos el primer Instituto de Formación Docente a
distancia, reconocido, del Paraguay. Para nuestro orgullo, hoy la
mayoría de nuestros cursos son coordinados por egresados de la
entidad, de la propia comunidad, contando asimismo con un cuerpo
docente también de la comunidad. Con el Ateneo se desechó por
completo aquella frase “nadie es profeta en su tierra”, ya que hoy
la gran mayoría de nuestros coordinadores y docentes son "profetas"
en sus tierras.
El pago mensual de los estudiantes en concepto
de cuotas, permitió –mediante un sistema de aportes "sui géneris"
de parte de cada Regional a la Tesorería del Comité Ejecutivo– la
concentración de un interesante capital en una cuenta corriente, que
facilitó la adquisición y construcción del único local propio que
en toda su historia tuvo el guaraní, bautizado como Guarani
Róga, en
la ciudad de Fernando de la Mora. Un moderno, enorme y cómodo local.
Un centro de enseñanza, de investigación, de producción
bibliográfica y audivisual, totalmente equipado (con computadoras,
línea telefónica, retroproyector, proyector de slides, equipos de
televisión, radio y vídeo, etc.), dotado de oficinas administrativas,
varias salas de clases, biblioteca (con libros por valor de casi 50
millones de guaraníes) y un incipiente museo; asimismo, un teatro y
centro de convenciones; además, de espacios de recreo. Hoy, el
edificio está avaluado en 1.800 millones de guaraníes.
Pese a lo expuesto, el Ateneo sufrió –al igual
que la propia lengua guaraní– innumerables formas de presión, la
mayoría ilícitas. Fue así que después de solicitar tantas veces el
reconocimiento del Curso de Profesorado de Lengua Guaraní al MEC, se
nos comunicó que nuestros cursos nunca serían reconocidos. Entonces,
como salida lateral, fuimos al Parlamento a solicitar la declaración
de interés nacional de nuestros cursos, cuestión que logramos.
Asimismo, logramos que los gobiernos departamentales declaren de
interés departamental nuestros cursos y actividades; del mismo modo
lo hicieron los gobiernos municipales al declararlos de interés
municipal; hasta que, bajo otra administración del MEC, volvimos
–amparados en nuestra vocación rova'atã– a solicitar el
reconocimiento de nuestros cursos. Fue así que, en un hecho
insólito, logramos el doble reconocimiento de los mismos
(resoluciones Nº 369/95 y 37/99). Por las dudas, también logramos
que el Viceministerio de Cultura del MEC declare de interés
cultural-educativo los cursos de nuestra institución.
Aun así, hasta hace poco tiempo, nuestro
accionar no agradó a mucha gente del MEC. Ellos sabían que el Ateneo
era ya un enorme pulpo que comenzaba a cubrir el país; en otras
palabras, era y es un Instituto de Formación Docente que contiene a
100 Institutos de Formación Docente a su interior, con una cantidad
extraordinarina e insólita de estudiantes. Lastimosamente, en estas
personas siempre primó la envidia, la mezquindad y la malicia. Jamás
observaron al Ateneo como el salvavidas del guaraní sino como una gran
competencia que –para peor– emergía del sector privado-civil.
Pese a ello, municipios y particulares
comenzaron a manifestarse a nuestro favor –al apreciar los beneficios
comunitarios que el Ateneo aportó– donando lotes de terreno para las
sedes permanentes de nuestra institución. Mediante esos gestos a
favor del guaraní, hoy contamos con sedes propias construidas en
Limpio, Aregua, Arroyos y Esteros, Gral. Resquín, San Juan Bautista,
Hernandarias, Encarnación, Campo 9, Cnel. Oviedo y Ka'aguasu; y
están en proyecto de construcción Yvyja'u, Pedro Juan Caballero,
Itaugua, O'leary, etc. Todos ya locales propios y titulados a nombre
de la entidad. El Ateneo es un sentimiento, pues está en todas partes
y en el afecto de muchos. Se manifiesta a través de sus egresados,
docentes y estudiantes; o mediante remeras alusivas, kepis,
insignias, calcomanías, calendarios, vestimentas deportivas o
uniformes; o a través de programas radiales y televisivos casi en
todas las comunidades donde cuenta con una Regional; a lo que debemos
sumar, como instrumento de propaganda institucional, nuestro sitio en
internet.
Otro hecho importante, radica en la creación de
los cursos de postgrados, que mediante la orientación teórica y la
práctica de la metodología de la investigación científica,
permitió mediante tesinas individuales, el relevamiento de datos
actualizados sobre el Guarani y la Cultura Popular. Asimismo,
numerosos miembros se han dedicado a la publicación de interesantes y
valiosas obras, optando por incluir sus trabajos en la Serie Ateneo
de Lengua y Cultura Guaraní. Por otra parte, la realización anual por
diez años, del Festival del País, permitió el surgimiento de
artistas populares que hoy se destacan en diferentes escenarios
nacionales e internacionales, contando muchos de ellos, con
grabaciones de sus obras.
Escuela de liderazgo y formación de una nueva generación de
líderes. El sentido de pertenencia.
Una de las cuestiones que –desde antes del Ateneo– siempre golpeó
mi pensamiento, era la necesidad de contar –como en las carreras de
posta– con un relevo generacional que pudiera proseguir el trabajo a
favor de la causa del Guaraní. La generación de guaraniólogos de la
"primera hora" jamás pensó en eso, es más, la sola mención del
tema era como una espina puntiaguda clavándoles el alma. No tuvieron
mentalidad ni vocación de futuro. Sin embargo, el advenimiento del
Ateneo y la incoporación de numerosos jóvenes a la causa, vino a
salvar la situación. Hoy, cada Coordinador administra con sus luces y
sus sombras la Regional, y tiene la obligación de sobrevivir a
cualquier circunstancia adversa, caso contrario no tiene el derecho de
llamarse coordinador o profesor del Ateneo. La consigna consiste en
"hacer bien" las cosas, caso contrario, no hacerlas. El acierto o
la buena acción de uno es también por extensión, el acierto o la
buena acción del Ateneo; asimismo, el error o la "metida de pata"
de alguien, es también el error del Ateneo.
Con este criterio de por medio –y evitando hasta
el último nuestra participación, como autoridad máxima de la
institución, en la resolución de los problemas– hemos logrado –con
la ayuda de diversas experiencias– una generación de nuevos líderes
de la causa del Guaraní y de las cosas nuestras. Lo que también
asegura la consumación del proyecto, ya que existen en la actualidad
numerosos "atletas" que podrán tomar la posta y proseguir –con
gran capacidad, convicción y efectividad– la carrera, hasta la meta
final.
Asimismo, quienes formamos parte del Ateneo a la
vez nos sentimos dueños del Ateneo. Es lo que yo denomino el sentido
de pertenencia. Esto lo logramos a partir del aporte que cada miembro
y cada Regional hacen para el mantenimiento de la entidad. Asimismo,
las reuniones mensuales que son "sagradas" e impostergables en su
realización, admiten –en igualdad de condiciones y en un marco
democrático– la opinión y el voto de todos (a favor o en contra),
con respecto a cualquier tema. Aquí todos decidimos.
La Universidad. Consolidación Institucional.
Numerosos profesores están ya formados por el Ateneo. Sin embargo,
existe la necesidad de la actualización permanente, y es por ello que
el Ateneo generó primero las actividades cocurriculares (jornadas,
seminarios, congresos, conferencias, etc); posteriormente, y apuntando
hacia la especialización por un mayor tiempo (casi un año de
estudios), los postgrados: Didáctica de la Lengua y Educación
Bilingüe, Folklore del Paraguay, Literatura Paraguaya, y
Lingüística Guaraní; para, finalmente, llegar a la concreción de uno
de nuestros mayores anhelos: que al interior del Ateneo se pueda iniciar la
licenciatura en Lengua Guaraní, pensando incluso –hacia adelante– en
una maestría y un doctorado en Lengua Guaraní. Es lo máximo, la
mayor aspiración. Ayer, fue un sueño; y hoy, es una féliz y
orgullosa realidad. El inicio de nuestra vida universitaria, marca
también nuestra consolidación institucional.
Conclusión
Es mucho lo que hemos logrado, y para el efecto nos encargamos de
hacer realidad expresiones como “querer es poder” y “la unión
hace la fuerza”. Aquello que 14 años atrás se iniciaba con una
gran cruzada; hoy, puedo afirmar que se convirtió en la única y más
importante revolución cultural consumada en el Paraguay, en todos los
tiempos. Nadie, ninguna institución en nuestro país, logró
revolucionar de la manera que el Ateneo lo logró, en apenas 19 años
de vida. Con locales propios; con publicaciones permanentes; con
trabajos de investigación que relevan información actualizada; con
festivales; con concursos; con actividades cocurriculares; con Cursos
Básicos, de Profesorado de Lengua Guarani, Postgrados o de
Licenciatura en Lengua Guaraní; con declaraciones de interés
nacional, departamental y distrital; con su sitio en internet; con la
descentralización de sus actividades; o con los novedosos mecanismos
de promoción (programas radiales y televisivos, remeras alusivas,
uniformes, calcomanías, etc), demostramos –a nosotros y a los demás–
que no existen barreras imposibles de salvar, cuando los objetivos son
altruistas.
La revolución en números. 21.000 profesores
formados a nivel nacional. 50.000 personas que culminaron el Curso
Básico sin cursar el Profesorado de Lengua Guaraní. Más de 1.000
actos de graduación. Cerca de 1.800 actividades cocurriculares
descentralizadas (jornadas, seminarios, congresos, etc), con cerca de
250.000 participantes. Actualmente, ejercen en el Ateneo cerca de 350
profesores. En el año 2003, 35.000 personas estudiaron en las 100
Regionales de la entidad. Toda esa maraña es administrada con apenas
5 empleados rentados (dos secretarios, un bibliotecario, un limpiador
y un guardia de seguridad). Desde la fundación y hasta hoy, las
autoridades del Ateneo ejercen ad-honorem sus funciones.
Hoy, se aprecia los frutos del trabajo colectivo
del Ateneo, cuando vemos a todos los niños y jóvenes de la República aprender
"verdaderamente" en su propia lengua; haciendo
por fin realidad el concepto de que la educación libera a las
personas. Gracias al guaraní, hoy los niños participan de una
educación crítica (pensada y reflexionada) y a la vez liberadora,
que les asegura un futuro mejor a ellos, sus familiares, sus
comunidades y a la patria. Varias veces dijimos y seguimos sosteniendo
que no habrá educación significativa, mientras el guaraní permanezca
ausente en el sistema educativo. El guaraní es una herramienta
política para el desarrollo del Paraguay; y el Ateneo de Lengua y
Cultura Guaraní se convirtió en su "operador político" más
seguro, eficiente y ordenado.
Asimismo, hoy nos conmueve profundamente
observar a los niños y jóvenes cantar canciones paraguayas o
declamar poesías en guaraní. Eso nos indica que sus maestros
recibieron una buena formación, que hoy positivamente vuelcan a favor
de sus alumnos.
Por otra parte, hoy, varios de nuestros
egresados, docentes y estudiantes son Directores de Escuelas, de
Colegios, de instituciones de formación terciaria; o son Intendentes
o Consejales municipales o departamentales; o son periodistas,
sacerdotes o dirigentes sindicales o campesinos, etc.; y desde sus
cargos o puestos promueven –con convicción– todo tipo de acciones
tendientes a reforzar este resurgir inatajable de la Lengua Guaraní y
de nuestra cultura popular.
Es por lo expuesto, que –sin lugar a dudas– me
permito manifestar que la revolución cultural instaurada por el Ateneo
ya está consumada.
Por otra parte, el Ateneo es la muestra más
concreta de que en nuestro país se pueden hacer cosas positivas,
interesantes y útiles, a partir de la autogestión. El modelo del
Ateneo debiera ser seguido por otros, para cooperar de esa manera en
la labor de recuperar a nuestro país de las fauces destructoras de la
ignorancia, la miseria y la pobreza. Sin un solo guaraní en el
bolsillo en los inicios, sin embargo, hemos construido entre todos una
grande y rendidora empresa, que se sustenta en la democracia
institucional, el liderazgo efectivo y firme, en la transparencia
administrativa-financiera, en el trabajo solidario, la libertad de
conciencia, la vocación progresista, el respeto a la autonomía; y
sobretodo potenciando, en cada persona y en cada acto, la vocación
humanista y humanizante del Ateneo.
Mientras algunos no pasan del mero soñar y
otros especulan con los intereses de los demás sin importarle la
patria; nosotros, en el Ateneo, nos dedicamos a activar –mediante la
fuerza construtiva y en base a convicciones firmes y sanas– confiando
aún en la redención de nuestra patria. Conviene recordar que,
después del Golpe del 02 y 03 de febrero de 1989, fueron muchas las
instituciones que se fundaron (ong, sindicatos, movimientos, etc),
pero que tuvieron una efímera duración, por una sencilla razón: no
planificaron su destino y no tuvieron una administración honesta y
transparente.
Queridos amigos, Miembros del Ateneo: Hace
treinta años soñaba con todo lo expuesto, y hoy tengo el orgullo de
ser partícipe –junto a ustedes– en su concreción. Nunca lo dije de
boca para afuera –siempre procuré ser modesto en mis expresiones– pero
hoy, permítanme decir que –más que nunca– doy gracias a Dios y me
siento honrado y muy orgulloso de pertenecer al Ateneo de Lengua y
Cultura Guaraní, la institución educativa y cultural más grande y
poderosa del Paraguay; y sobretodo de tener como compañeros de ruta a
una generación de intrépidos paraguayos y paraguayas, protagonistas
de la más importante y sistemática revolución cultural consumada en
nuestro país.
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