Acerca del grafismo de la lengua guaraní
Por: Félix de Guarania, 2001
No conocemos la escritura de los guaraníes, ni siquiera sabemos si
escribían. Aunque en la página 262 del "Arte" de Montoya
(Nueva Edición Viena-París, 1876) encontramos: «Escribir: Aiquatia». Y
en el "Bocabulario y Tesoro" del mismo autor, o sea en la
segunda parte del libro (página 239v./232v.): «Quatia, r: Escritura,
pintura, dibuxo, papel, carta, libro» (n.1). Así, pues, los primeros
textos que tenemos son los que escribieron los españoles de la época de la
colonización, principalmente sacerdotes, que lo hicieron basándose en la
gráfica de su idioma (los del área de la colonización portuguesa lo
hicieron basados en el portugués).
Cada uno escribía de manera distinta. Trataban de
representar los sonidos guaraníes según como escuchaban y según las
posibilidades del idioma que conocían. Entre Antonio Ruiz de Montoya y
Nicolás Yapuguay (Sermones y Ejemplos en Lengua Guaraní, edición
facsimilar de la Edición Príncipe del año 1727, Editorial Guarania,
Buenos Aires, 1953) y otros, hay diferencias. Como era de esperar, no había
ni podía haber sistema alguno en la gráfica de entonces. Por eso, es muy
difícil de leer y entender estos textos. De ahí lamentables confusiones y
palabras que corren con una fonética distinta y a veces con significado
distinto a la que en realidad debería tener.
Recién en el siglo XIX aparecieron personas que se
interesaron por la adopción de una gráfica que esté en consonancia con
los verdaderos sonidos del idioma. En 1867, por disposición oficial se
reunió en Paso Pucú una comisión formada por Luis Caminos, Carlos
Riveros, Andrés Maciel y Crisóstomo Centurión para estudiar y resolver la
adpción de una gráfica lógica y coherente. Esta comisión adoptó la
gráfica con que se escribieron los periódicos de la época, principalmente
Cabichuí (Kavichu'i) y Lambaré. Sin embargo, a juzgar por lo
que podemos ver, tampoco era un sistema esctrictamente elaborado, fiel a los
sonidos característicos del guaraní. Refiriéndose a esa gráfica, el Dr.
Moisés Santiago Bertoni, científico suizo radicado largamente en el
Paraguay, en su libro Plantas Usuales y Útiles (Capítulo "De
las grafías del Guaraní y de las Ortografías") dice: «Fue
seguramente la menos defectuosa y la más práctica, pudiendo seguirse en
las modestísimas imprentas de ese tiempo. Pero la espantosa guerra llevó
todo, y los pocos sobrevivientes olvidaron aquella ortografía
completamente».
A lo largo de la primera mitad del siglo XX, cada
quien escribía a su propio gusto. Las grafías usadas por El Enano
(semanario satírico bilingüe fundado en 1903), y las usadas por Narciso R.
Colmán (Rosicrán), por Félix Fernández, Darío Gómez Serrato, Manuel
Ortiz Guerrero, Emiliano R. Fernández, son diferentes y ninguno de ellos se
preocupó seriamente por resolver el problema (es posible también que no
tuvieran la preparación necesaria para hacerlo, lo cual no quita que hayan
sido grandes poetas y escritores).
Moisés S. Bertoni por su parte, creó una gráfica
para la lengua guaraní y la usó en su obra. El punto más polémico fue
siempre la representación característica "y" (agua en guaraní).
Desde Montoya, que la representaba con la "i" latina con una media
luna invertida encima, fueron usadas sucesivamente la i griega (y) (Restivo,
Yapuguay y otros), la "ih" (Bertoni), la "ic"
(Rosicrán, por poco tiempo), la i latina con circunflejo (î), cuya
creación algunos atribuyen a Ortiz Guerrero y otros a Emiliano R.
Fernández. Este signo es reivindicado por algunos antiguos miembros de la
desaparecida Asociación de Escritores Guaraníes (ADEG), aunque no
son consecuentes, pues, en sus raras publicaciones usan indistintamente ese
signo y la i griega en su doble función de sexta vocal y la consonante
(ye).
Los primeros esfuerzos serios por dotar al guaraní de
una gráfica apropiada, corresponde a la entidad denominada Cultura
Guaraní, que en 1950 participa en un congreso con ese fin en
Montevideo, donde se plantea por primera vez, fundamentándolo
científicamente, el uso de la "j" como "ye" y la i
griega (y) exclusivamente como la sexta vocal característica.
En nuestro país, como lo indica Dionisio G. Torres en
su libro Sobre la Grafía del Guaraní (Asunción, 1989), «A
propuesta de la Cátedra de Lengua Guaraní de la Facultad de Filosofía
UNA, se adopta un sistema ortográfico fonético con dos enmiendas (con
respecto a lo resuelto en el Congreso de Montevideo): El uso de la
consonante palatal "J" en vez de la "Y" (ye) y la
inclusión de la "G" como consonante blanda; la vocal gutural
"Y" indica el sonido propio característico del Guaraní».
Actualmente en el Paraguay, se emplean prácticamente
dos gráficas, aunque una de ellas día a día pierde vigencia, que es la
llamada "tradicional y popular" por sus cultores, convenida en una
reunión de escritores guaraníes en 1960 y adoptada oficialmente para sus
publicaciones por el Ministerio de Defensa Nacional (que propició aquella
reunión). La resolución respectiva fue impuesta por decisión de "la
mayoría", sin que medien argumentaciones realmente serias.
La otra gráfica, denominada "moderna" o
"científica" o "académica" por sus partidarios, hoy
por hoy es empleada en la mayoría de las instituciones dedicadas a la
enseñanza del idioma; fue adoptada oficialmente por la División de
Lengua Guaraní del Ministerio de Educación y Cultura, y por las
universidades Nacional y Católica. Además, existe una importante
producción literaria (poesía, teatro, cuentos, traducciones) y una también
bastante profusa de estudios guaraníes (gramática, cursos, etc.) que la han
adaptado. Materiales de lectura producidas por asociaciones campesinas
(incluso indígenas), por la Iglesia Católica y otras confesiones
religiosas, revistas, boletines, periódicos como Ñomongetarã y
las, aunque raras, publicaciones en guaraní de los diarios del país,
emplean esta gráfica.
La discusión acerca de la gráfica guaraní ha sido
(aún lo es, en cierto modo) intensa y apasionada. La principal
argumentación que esgrime la primera es la "tradicionalidad"
contra "el carácter extrangerizante" de la gráfica moderna. El
profesor Reinaldo Decoud Larrosa decía a este respecto que no se podía
hablar de «grafías que se han hecho tradicionales», porque «ninguno de
los poetas, ni los citados ni los no citados, han usado en sus producciones
desde que se iniciaron como escritores la misma grafía. Han variado.
Además, se considera como tradicional solamente cuando una grafía se ha
usado ininterrumpidamente por mucho tiempo por todos los escritores. Eso no
ha ocurrido ni ocurre en el guaraní, pues, cada escritor escribe a su
manera y muchos escritores de diversas maneras».
La grafía "tradicional" emplea, ya lo
dijimos, la "I" latina con circunflejo para representar la sexta
vocal en guaraní, y cuando ésta es nasal, saca el circunflejo y lo
sustituye por la diéresis, o sea, los dos puntos sobre la letra; la
"JH" para la aspirada; así como la "C" ante A, O, U y
la "K" ante E, I, y la "Y" (sexta vocal), que los
partidarios de esta grafía escriben con la "I" latina con
circunflejo (Î). La "Y" es usada como ye consonante. Es de
advertir ninguno de los escritores que adopta esta manera de escribir es
consecuente. A menudo un mismo escritor escribe de diversas maneras en un
mismo texto.
En general, la práctica demuestra que la gráfica
"tradicional" presenta verdaderos inconvenientes gráficos y
acentúa la posibilidad de cometer errores. La adopción de muchos digramas
dificulta la lectura fluida. A los ojos se hacen más difícil captar con la
celeridad necesaria la imagen de la palabra.
En cuanto a la gráfica "moderna", su
principal acierto consiste en su sencillez y la exactitud con que se
representan los sonidos del guaraní. Desde luego, ha sido compuesta
teniendo en cuenta las modernas conclusiones de la ciencia del lenguaje. y
«la ortografía, como hecho lingüístico –dice el Dr. Reinaldo Decoud
Larrosa– debe ser estructurada necesariamente sobre los fundamentos
establecidos por la ciencia del lenguaje».
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