Consideraciones sobre un proyecto de "Ortografía Guaraní"
Por: Reinaldo Decoud Larrosa, 1960
Los redactores del citado proyecto [1], señores profesores Don Guillermo
Tell Bertoni y Basilides Brítez Fariña, General Feliciano Morales,
Presbítero Lic. Darío Céspedes, Don José Cantero Frutos, Don Darío
Gómez Serrato y Don Félix Fernández, miembros de la Comisión formada
para tal fin, nos merece toda la estima y el aprecio en el valor personal
que cada uno tiene y la obra que han hecho y están haciendo para el
engrandecimiento de nuestro idioma nacional, causa que con ellos defendemos
con los mismos propósitos, aunque a veeces con puntos de partida
diferentes. Rogamos a estas dignísimas personas no le den a nuestras
consideracionjes significación personal, pues mada tenemos contra ellas, y
sí todo nuestro conocimiento para la obra que todos estamos haciendo, cada
uno por sus propios medios y circunstancias. El fin será alcanzado por la
suma del esfuerzo de todos.
La fundamentación del proyecto insiste varias veces
en la inutilidad de "disquisiciones lingüísticas" y afirman que
han dejado de lado la lingüística. Estamos de acuerdo con ellos que las
meras disquisiciones nada valen, pero en ninguna manera puede, para trazar
una ortografía, poner de lado los fundamentos que la lingüística
establece para tal fin, pues una ortografía es un hecho lingüístico. La
ortografía no sirve para hacer zapatos y tampoco para confeccionar trajes,
pero sí para escribir una lengua. La ortografía como hecho lingüístico
debe ser estructurada necesariamente sobre los fundamentos establecidos por
las ciencias del lenguaje, porque se habla de escribir una lengua.
Nos parece que en la fundamentación hay error de
concepto por descuido: suponen que las ciencias son meramente teóricas y no
tienen ninguna aplicación práctica. No es así. La verdadera ciencia es
eminentemente práctica, se funda en hechos que registra, computa, verifica
y establece sus leyes y principos.
La lingüística es una ciencia experimental y por lo
tanto práctica. Son conclusiones y sus leyes están fundadas en los hechos
reales del lenguaje humano. No acatar sus leyes cuando se trata de
estructurar una grafía, termina siempre en estropeo o destrucción del
lenguaje cuya ortografía se estructura.
También se insiste como base del proyecto
ortográfico en que los signos adoptados han sido tomados en grafías que
se han hecho tradicionales, pero ninguno de los poetas, ni los citados
han usado en todas sus producciones desde que se iniciaron como escritores,
la misma grafía. Han variado. Además, se considera como tradicional
solamente cuando una grafía se ha usado ininterrumpidamente por mucho
tiempo por todos los escritores. Eso no ha ocurrido ni ocurre con el
guaraní, pues cada escritor escribe a su manera y muchos escritores de
diversas maneras. Aún con la mejor voluntad, no se puede probar que existe
una ortografía tradicional en guaraní.
Afirman también que el proyecto que proponen es para
el pueblo y lo que quiere el pueblo. En este caso, el pueblo que suele ser
el macho cabrío expiatorio de todas las causas que se defienden
escudándolas con su autoridad, no puede ser tomado en cuenta porque al
pueblo hasta hoy no se le ha enseñado en ninguna ortografía; no escribe el
guaraní y apenas lo lee. Solamente si se considera como el pueblo paraguayo
todo al grupo de escritores y poetas, que no son numerosos, que escribe el
guaraní cada uno como mejor se le ocurre, así que no es la voluntad del
pueblo la que se quiere imponer, sino de un pequeño grupo dentro del grupo
de poetas. Pero si lo impuesto fuese bueno y adecuado, y resolviese los
problemas de la grafía guaraní (no los resuelve, los complica), no importa
que sea uno o muchos el que los imponga, basta que sea bueno y útil.
Muy de acuerdo estamos con ellos que la ortografía no
sea fruto de caprichos personales sino de un estudio racional y de
resultados prácticos y eficientes, pero lamentamos que los mismos que esto
afirman, manifiestan el capricho evidente de rechazar el análisis y sin
comprobación, los resultados del Congreso de Montevideo, reunido en febrero
de 1950, al que despectivamente tildan de foráneo, "exótico". El
motivo principal es que no quieren aceptar el uso de la "j"
en su verdadero valor fonético de consonante paladial sonora; de la "h"
aspirada, y de la "y" como sexta vocal. Sin tener en cuenta
que estas soluciones se adoptaron, no por capricho de nadie y menos del que
escribe, sino porque es la única solución que evita las complicaciones que
de otra manera se trae a la ortografía, adoptando letras o combinaciones de
letras o signos que atropellan todas las normas fonéticas y los principios
lingüísticos, y con frecuencia demuestran el desconocimiento del verdadero
valor de los signos ortográficos de la grafía latina.
El otro capricho es el someter al guaraní a toda
costa a la fonética y grafía del español, con la excusa de que el país
es bilingüe. La didáctica de las lenguas establece como norma absoluta
para la enseñanza de los idiomas en los países bilingües, el estuidio
comparativo de ambas lenguas, insistiendo en las diferencias para salvar
ambas de la destrucción recíproca. Además, parten del error de porque el
pueblo sabe leer en español y no en guaraní, hay que escribir el
guaraní en español para que el pueblo pueda leer, cuando que la solución
es establecer una ortografía, enseñar al pueblo a leer en guaraní para
que no confunda más un idioma con otro por causa de la grafía deficiente.
La intención es que el pueblo lea sin que se le enseñe a leer. Maravilloso
sería el milagro pero nunca se lo ha alcanzado.
El pueblo hambriento de lectura guaraní no lee lo que
se escribe, y los pocos que leen adivinan lo escrito, no saben leer. ¿Por
qué no se les ha enseñado a leer?. Porque hasta hace muy poco los que
debían enseñarlo trabajaban tenazmente para matar el guaraní: los padres
y maestros, los unos con la prohibición de hablar y los otros con la
censura y el menosprecio. Escribir un idioma con una grafía igual o
semejante a otro es estropear la fonética de los dos. No diferenciarlos en
el estudio es confundir ambos, como ocurre en nuestro país, en que gran
parte del pueblo no sabe hasta dónde es guaraní y desde dónde es
castellano.
Es pues absolutamente necesario diferenciar la
fonética de los dos idiomas mediante la grafía, y para esto basta respetar
ambos idiomas y no someter el uno a la esclavitud tiránica del otro. Son
muy diferentes, y esto facilita la tarea. Ni el portugués, que es gemelo
casi idéntico del español, se puede escribir sometiéndolo a la fonética
española.
Con la grafía propuesta, el guaraní sería el único
idioma que escribiría los vocablos tomados a otros idiomas (llamados
en la propuesta "foráneos") con su grafía original, quiere
decir, que si vamos a escribir un nombre chino, tendremos que aprender los
ideogramas de esa nación, o los nombres hebreos con su grafía masorética,
o los árabes con sus tortuosas letras, o los egipcios con los
jeroglíficos, o los caldeos con sus cueiformes.
Todos los idiomas escriben los vocablos tomados de
otros, no con la ortografía original, sino con la ortografía y
pronunciación del idioma recipiente.
Siempre que se han cambiado la ortografía en un
país, las toponimias han modificado de ortografía y los documentos se han
escrito en la ortografía establecida, así no es necesario ni cambiar la
ortografía de los documentos antiguos, hay que dejarlos como están, ni
escribir los nuevos en la ortografía antigua. En España, por siglos se
escribieron Xerez, Guadalaxara, Ximénez, etc., pero
desde que se adoptó la "j" en vez de la "x"
todos estos nombres cambiaron en la documentación posterior.
Del alfabeto diremos lo que sigue:
| 1º) |
Que estamos en el siglo XX, y quiérase o no, debe acatarse el
principio que para establecer una ortografía convencional no
se debe tomar en cuenta lo tradicional, lo uno es incompatible con lo
otro; y el hecho de desconocer esta incompatibilidad demuestra
ignorancia de los verdaderos problemas ortográficos y sus soluciones.
Como así la rebelión contra los fundamentos y principios de las
ciencias del lenguaje, anula por sí sola la validez del proyecto.
Ninguna organización responsable: Estado, Universidad u otra
institución que deba pronunciarse en cuestiones ortográficas ha
puesto de lado en ninguna parte jamás en nuestros días las
conclusiones de dichas ciencias, que se fundan en hechos
incontrovertibles.
|
| 2º) |
La falla más grave es que el proyecto no adopta un sistema
ortográfico y tiene por ello los defectos propios de lo
asistemático. No siendo sistemático no es convencional, como lo
pretenden. "Convencional" en ortografía no significa lo
acordado por un grupo de personas, sino lo estructurado de acuerdo a
las convenciones establecidas para ortografías por las ciencias del
lenguaje, no importa que el que la formule sea una o varias personas.
|
| 3º) |
El único sistema posible en guaraní es el fonético, que tiene sus
principios bien establecidos. El etimológico es imposible, pues
ignoramos la lengua madre del guaraní. La ortografía tradicional no
existe y no se crea ni se inventa, es fruto de prolongado e
ininterrumpido uso.
|
| 4º) |
La adopción de letras que no existen en guaraní es otro de los
defectos inadmisibles. Los españolismos en guaraní no son
suficientes motivos para incorporarlos. Existen tan pocas palabras
españolas con "f", las palabras que tienen "d"
sola de origen español se adapta a la fonética guaraní y se
transforma en "nd" o la pierde: v.gr. maína
de "madrina", paíno de "padrino". No se
deben incorporar letras de fonemas no existentes en el idioma.
|
| 5º) |
Las toponimias y los documentos del Registro Civil y parroquiales no
justifican la poligrafía: no hace falta el uso de la "c"
cuando fonéticamente la "k" es la que mejor
representa el fonema gutural fuerte del idioma. Basta una sola letra
para cada sonido. No debemos complicar la ortografía aumentando el
número de reglas. Los documentos anteriores a la adopción oficial de
la ortografía, quedarán como están, los nuevos se escribirán con
la nueva ortografía.
|
| 6º) |
El uso del circunflejo (^) como signo para diferenciar el
fonema "i" de la sexta vocal es inadecuado. Ese
acento no puede ser usado arbitrariamente, porque tiene su valor o su
uso: alarga la vocal o la cierra, pero no indica diferentes fonemas.
La inexistencia de tipos adecuados en la imprenta y en las máquinas
de escribir no es motivo para adoptarlo. En cualquier momento, las
imprentas pueden hacer venir los tipos y matices necesarios, y a las
máquinas se les pondrán los tipos. Desde que se adopta una
ortografía oficial, las máquinas para el Paraguay traerán la tilde
nasal (~) suelta para escribir sobre cualquier letra. Además
es multiplicar inútilmente los acentos.
|
| 7º) |
El uso de la crema (¨) para el acento nasal es inadmisible,
pues este signo no tiene nunca ese valor. Solo los que desconocen el
uso de tal signo se atreverán a usarlo como signo nasal.
Universalmente, lo único que existe como acento nasal es la tilde (~).
Esto facilita la acentuación, pues unifica la gráfica de las vocales
y consonantes cuya nasalidad debe indicarse.
|
| 8º) |
La adopción del complicado trigrama (în) para representar
la sexta vocal en su valor guturonasal, crea problemas graves que lo
hacen completamente inadmisible:
- Porque la "n" es consonante nasal pero no acento
nasal, y agregará a la "î" su sonoridad de
consonante, y en lugar de sonar como sonido guturonasal puro, la gente
terminará pronunciando como sílaba inversa. Haciendo sonar la "n",
no dirá "ỹ" sino "ĩn";
así leerá: tĩre'ĩn, apĩsa'ĩn,
en vez de tyre'ỹ, apysa'ỹ. Alternan
gravemente la fonética de los vocablos que tienen "ỹ"
final.
- Olvidan que la "ỹ" no es siempre final, y cuando
no lo es, muchos vocablos quedarán deformados en su fonología
léxica. V.gr.: si substituimos la "ỹ" por
la "ĩn", no diríamos ya ky'ỹi,
sino ky'ĩni; py'ỹi, sino py'ĩni;
sỹi, sino sĩni. Deformación grave del
vocablo.
- Con la "ĩn" crean la sílaba inversa en
guaraní, que nunca existió en el idioma. En guaraní las
consonantes siempre preceden a las vocales, solo cuando la vocal
es inicial no tiene una consonante antes. No es un capricho el
rechazar lo que todos aceptan como único signo de nasalización.
¿Por qué dar a una consonante el valor de mero signo de
acentuación nasal?. ¿Tendrán suficiente autoridad para
modificar el valor de una consonante?. El pueblo, al que tanto
apelan, ¿olvidará definitivamente la "n" como
consonante y solo la pronunciará como timbre nasal?. Creemos que
no, pues en el mismo alfabeto también figura como consonante.
Otra vez dos valores para un mismo signo: consonante y acento
nasal. Nada valen las normas fonéticas, solo el capricho es
todo.
- Con este complicado signo cuando es final, harán que los
vocablos que lo llevan terminen en consonante (por más que lo
hagan, la "n" no dejará de ser consonante, y
bien sonora, para ser signo nasal). En guaraní no hay consonante
final. La consonante final sería un atropello más a la
fonética guaraní.
|
| 9º) |
La "jh", digrama impropio e inadecuado para un
fonema simple, lo usaron varios escritores. Pero Cultura Guaraní y el
Congreso de Montevideo corrigieron el error hecho vicio en algunos. Lo
sensato es seguir el acierto de los congresos y no el error de
algunos. ¿Por qué no aceptan la "y" como letra
única no nasal para la sexta vocal, y la "j" como
consonante paladial sonora, y la "h" aspirada, y la
tilde nasal (~) única para todas las letras que deben ser
nasalizadas?. ¿No es acaso más sencillo?, ¿por el pueblo?. Pero no,
si el pueblo no sabe escribir en guaraní, y es bastante inteligente
para aprender cuando se le enseñe. Aprende la ortografía de idiomas
que no habla y aprenderá más fácilmente la ortografía del guaraní
que habla. El motivo es la ley del capricho, en lo de los acentos. En
el caso de la "j" y la "h" es porque
quieren escribir y obligar al pueblo que escriba el guaraní en
español. Dememos que el guaraní sea guaraní y el español,
español: muy buenos vecinos, grandes amigos y conciudadanos en el
Paraguay, pero que deben y quieren conservar cada uno su propia
individualidad. |
Proponen que "el uso de los acentos sea más o
menos como el castellano". Tremendo. El español tiene veinte reglas de
acentuación, ¿cuáles de ellas usar más y cuáles menos?. Otra vez
escribir guaraní en español. Pero si el guaraní tiene su mecanismo de
acentuación fonológica sencillísimo: la tónica final de las palabras no
deben llevar acento agudo gráfico, y las no finales lo llevan todas si no
tienen tilde nasal. ¡Sencillísimo!. ¿Para qué tanta complicación?. Y
afirman que han hecho algo práctico y fácil.
De viva voz recomendaron que no se tenga en cuenta lo
decidido en Montevideo, porque la resolución tomada en Asunción es de más
valor porque somos dueños del idioma, por eso tenemos más autoridad y es
más patriótico. Lo que aquí resolvemos tendrá más valor e importancia,
si es mejor y superior a lo resuelto fuera del país, pero si es inferior o
disparatado, solo servirá para desacreditarnos, porque los entendidos en la
materia desecharán nuestras decisiones, o se burlarán de nosotros, y
pensarán cuán mal tratamos lo que mejor debiéramos cuidar, y se
convencerán que ignoramos lo que pretendemos saber. No olvidar que el
guaraní es ya asignatura en varias universidades extranjeras.
Sin lugar a dudas es de mucho más valor que los
nuestros salgan airosos en un certamen internacional, donde han concurrido
especialistas y autoridades de indiscutible valía. Así ocurrió en
Montevideo: las tesis presentadas por los miembros de la delegación
paraguaya fueron todas aprobadas, y las otras no. El alfabeto aprobado fue
el presentado por el P. Antonio Guasch, con dos modificaciones propuestas
por el Profesor Don Guillermo Tell Bertoni y una por el representante de la
Cátedra de Guaraní de la Universidad paraguaya [2]. Los tres, delegados del
Paraguay. La adaptación de la numeración guaraní al sistema decimal
presentada por la Cátedra de nuestra Facultad de Filosofía fue aprobada
sin enmienda, y las otras dos argentinas rechazadas.
El Alfabeto de Montevideo es tesis de la
Delegación Paraguaya aprobada en un Congreso Internacional, donde
estuvieron representados Paraguay, Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador,
México, Uruguay, siete naciones, siete de las universidades, dos Academias
de Lengua Guaraní, varias sociedades de lingüística, un periódico, y
especialistas de las ciencias del lenguaje invitados especialmente. Las
resoluciones de un Congreso de tal envergadura no se pueden desechar sin
menoscabo de la propia dignidad de lo que se trata.
Nos acusarán de entorpecer con nuestra actitud los
esfuerzos muy encomiables del Excelentísimo Señor Ministro de Defensa
Nacional, y retardar la publicación de artículos en guaraní en los
grandes periódicos, pues si fuésemos buenos patriotas, deberíamos aceptar
a ojos cerrados la ortografía propuesta por la Comisión.
Tenemos 25 años de experiencia en la enseñanza del
guaraní, y muy larga experiencia en el uso del idioma hablado y
escribiendo. Hemos estudiado todas sus dificultades y problemas, y lo que
decidimos adoptar es lo mejor que hemos encontrado. Los resultados que
obtenemos y obtuvimos en el uso del Alfabeto de Montevideo, son excelentes.
Además, no queremos que la buena voluntad y el inestimable esfuerzo del
General Samaniego sean defraudados haciendo caer sobre él la
responsabilidad de adoptar lo erróneo, existiendo ya lo correcto.
Treinta y cinco años de esfuerzos para alcanzar la
unificación de la ortografía, han sido frustrados por todos aquellos que
no han respetado hasta hoy ninguna de las decisiones tomadas en congresos
anteriores.
Cultura Guaraní aprobó un sistema bastante
bueno en agosto de 1939; nadie lo acató, solamente el poeta Leopoldo
Benítez. Posteriormente se aprobaron otros sistemas y sufrieron la misma
suerte. El de Montevideo, que es casi idéntico al de Cultura Guaraní,
evitó las pocas poligrafías que éste aún tenía, fue inmediatamente
adoptado por la Universidad y hace cuatro años por los colegios
secundarios. Ya ha sido puesto a prueba durante diez años. Existen obras
serias impresas en él: gramáticas, cartillas para lectura, libros de
himnos, etc. Ha sido reconocido por autoridades como Sainz de Robles, como
la más práctica y racional (Diccionario de la Literatura, Editorial
Aguilar, 1954, Tomo 1).
Hay pues una ortografía en uso en la Universidad, en
los colegios; si no formulamos otra que resuelva los problemas ortográficos
del guaraní en iguales condiciones o mejor, adoptamos eso.
[1] Nota
del Editor (GR): El
proyecto a que el autor menciona aquí es la Ortografía
guaraní aprobada por la ADEG.
[2] Nota
del Editor (GR): El autor se refiere a sí mismo, como representante de la Cátedra
Guaraní, de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción.
Nota de GR: La inclusión
de este artículo en este sitio se hace sólo a modo de referencia histórica.
El alfabeto que se critica ya pasó a ser obsoleto.
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