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Ortografía guaraní del Congreso Científico Latinoamericano de 1910

Confeccionado según la Ortografía Internacional aprobada por los congresos de Zoología y Botánica

Letra, clasificación y correspondientes

1. a Vocal común pura unisonante. Como en las lenguas latinas y en alemán.
 
2. b Labial sonante. Como en francés, italiano, inglés. No se usa nunca sola (salvo por malas grafías), sino en la nasal MB.
 
3. ch Alveolar subafricativa. Intermedia de CH, TCH y TH inglesas; de CH, TCH, J y S francesas; de SCH, TSCH y S alemanas; de CH, Z y S castellanas. Muy frecuente en los idiomas latinoamericanos.
 
(d) Dental sonante. No existe. La de los vocablos extranjeros se muda en R o ND; así dado (sust.) hace ndaro.
 
4. dy Dental africativa sorda. Intermedia de la semivocal Y, la D latina y la DJ italiana (G dulce); es propia del dialecto paraguayo. Escribimos Y.
 
5. e Vocal común. Como en los idiomas latinos la E abierta.
 
6. é [*] Vocal común. Id. grave, clausa. En el uso común no se necesita distinguirla.
 
7. p [*] Labial sorda. Como en las lenguas latinas.
 
8. g Postpalatal sonante. Siempre es fuerte como en la sílaga ga de las lenguas latinas. La GW es su labialización.
 
9. h Aspirada leve. Es una aspiración simple y muy poco sensible. En algunos dialectos casi nula, como en el francés haricot, pero es completamente nula, porque no admite prótesis (se dice kaa'hu e ihvihra'hu y no kaarhu e ihvihrarhu). Los Portugueses la omiten frecuentemente. Los Españoles la hacen fuerte, caso como su J. En el signo IH es también muy leve, como en el dúplice ejemplo, pirahú. En los dialectos paraguayos modernizados, es aspiración leve.
 
10. i Vocal pura. Como en las lenguas latinas. Los modernos del Sud cambian frecuentemente en Y cuando comienza la palabra, y los Portugueses en su J francesa. Esto constituye doble error, cuando es pronominal o relativo general, como en iakatú (frutal).
 
11. ih Vocal postpalatal abierta. Especial y de suma importancia en guaraní. Solo algunas lenguas eslavas la tienen, idéntica o muy parecida. Es de difícil audición para los extranjeros: los Españoles suelen confundirla con U o con I, los Portugueses con U, los Alemanes con Ö o con Ü; los Italianos con U o con E, los Franceses con É, EU y con su Ü; pero de todas estas letras ninguna le es muy parecida, salvo la rusa HI y la polaca YH; en cambio, lo más alejado de la realidad es graficarla Y (véase esta letra). No obstante las apariencias, debidas a las malas maneras de pronunciarlas de los Portugueses y Africanos, en general en el Brasil y Guayanas, y en esos países la tienen los Indios.
 
12. ih [*] Vocal postnatal abierta nasal obscura. De audicón y pronunciación más difícil aún. No es simple nasalización fonética de IH, pues, expresa conceptos independientes y muy distintos. Sin embargo, excepto algunos lingüistas, los escritores siempre la confundieron con la IH, o más bien, con las alteraciones de la IH, ya enumeradas. Montoya la escribe con . Los Españoles no las distinguieron. En el Brasil aparece en la i de la la voz íma y en la palabra eíma (eĩh) de aquellos dialectos.
 
(j) No existe en guaraní, ni la española, ni la portuguesa y francesa. Donde los Españoles ponen su J, hay que poner H, o el hiatus (') o apóstrofo sin espaciar. Donde los Portugueses escriben su J, escríbase Y semivocal.
 
13. k Postpalatal global explosiva. Letra universal e inconfundible. Su uso evita innumerables confusiones. Su substitución, en español y portugués, por la C ante A, O, U y por QU ante E, DI, IH fue perpetua causa de error. Supuso en su caso y no en otro, no es científico ni lógico. Advertencia: la K final se pronuncia como IH, en los dialectos del Sud. Así, por ejemplo, páka (dialecto del Norte y tupiná), en lugar de pak, deviene de páih; pakpá, ennumerar, se vuelve paihpá.
 
14. kh Aspiración de K. Es aspiración fuerte como la J española y la KH alemana del Sud. No existe en los dialectos guaraníes del Sud, pero sí en algunos del centro y de Amazonia. Martius y Spix la escribieron GH, pues es más fuerte que la H alemana. Kroeber y varios escritores antiguos la dan con X, aunque otros Españoles y todos los Portugueses dieran a la X el valor de SH.
 
15. kw Postpalatal labiatizada. Muchos lingüistas la consideran como letra distinta, así como la siguiente. En ellas, la K y la G se pronuncian débilmente.
 
16. gw Palatal labializada. Resulta desde que se da a la W su verdadero valor internacional. Su uso, en las grafías corrientes, sería mucho más conveniente que el de los grupos GU y KU, y más exacto.
 
17. l Alveolar continuante lateral. Como en latín, italiano y alemán. El creer que no existe en esta lengua, es absolutamente un error, por más que sea general. La L es muy usada en algunos dialectos del Norte y aun del Centro; en el Sus hubo un dialecto en el que se usó bastante, y por fin, en la pura lengua del tiempo de los Jesuitas, así como en los dialectos de los actuales selvícolas del Paraguay y Guaihrá, y aun entre los nacionales, hay vocales con L.
 
(ll) Lateral y continuante. En la LL española, o castellana, no la andaluza o porteña. No existe en guaraní; pero en el Río de la Plata, por error, se escribe a veces LL por Y (o por DY y DJ).
 
18. m Labial nasal continuante. Como en latín, italiano, español y alemán. No se usa mucho al principio de un vocablo, y nunca al fin.
 
19. mb Labial nasal sonante. De grande uso y característica. Confundida generalmente con la M o la B fuerte (stop sonant) por los Portugueses y Franceses, frecuentemente con M o con su B (por V) por los Españoles; si bien es cierto que en algunos dialectos cae a veces en estas últimas letras. Frecuentemente es blandicie de P.
 
20. n Alveolar nasal continuante. Como en latín, español, italiano, alemán. Se usa raramente al principio de palabra, y nunca al fin.
 
21. nd Dental nasal sonante. Confundida generalmente por la N por los antiguos Franceses, y frecuentemente también por los Íberos, por más que sea distinta. Cae a veces en N.
 
22. ng Palatal nasal obscura. Es nasalización de la K, y muy distinta de la N, tanto por su naturaleza, como por su origen, siendo este último el que anotamos, y como sonido, más allegada a la Ñ que a la N. Raras veces al comienzo de palabra (ngui, ngurú).
 
23. ñ Postpalatal nasal obscura. Es nasalización postpalatal de K. Como en ciertos idiomas celto-latinos (leponcio, provenzal, genovés). Pocos extraños a la respectiva lengua llegan a pronunciarla, especialmente si no es letra final; ejemplo el vocablo mariña en genovés. Solo se usa en el vocablo , alma, y sus derivados. Algunos escriben a veces anh, pero generalmente, con Montoya, escriben ang, error que da al vocablo doble acepción.
 
24. ñ y ny Prepalatal nasal continuante. Es la Ñ española, NH portuguesa, NY catalana, GN italiana y francesa ante I e E. El signo científico adoptado es el catalán pero el signo español va siendo igualmente conocido y aun más, en la literatura y las ciencias, en todo el mundo. El primero conviene para los estudios de la lingüística y fonética; el segundo es preferible para los demás trabajos.
 
25. o Vocal común abierta, como en latín, italiano, español y alemán, pero sin forma grave o clausa.
 
26. p Labial explosiva. Como en todas las lenguas latinas. Cae en MB después de una vocal nasal, en casi todos los dialectos del Sud, y a veces también a principio de vocablos. Estas blandicies no existen en las formas antiguas.
 
27. r Prepalatal trémula continuante. Como en latín e italiano, y como en español sin la forma RR. Es moderada y pura.
 
28. rn Prepalatal subtrémula nasal. Es la nasalización de R y característica de la lengua. Los extranjeros generalmente la toman por N, pronunciando erróneamente ponã, , ronã, en lugar de porã, , rorã. En estudios lingüísticos se escribe RN, lo que tendría grave inconveniente en el uso corriente. Baste la regla, que la R deviene nasal ante toda vocal nasal.
 
29. s Alveolar africativa continuante, como en italiano y español, más que en portugués, menos sibilante que en alemán. Presenta leves variantes dialectales, pero nunca es igual a la Z española, siendo, por tanto, un abuso el escribir palabras guaraníes con Z. Pero la peor costumbre fue escribirla con cedilla (Ç) (Montoya, etc.) como lo escriben todavía frecuentemente los Portugueses, causando infinitos errores de transcripción.
 
30. sh Palatal africativa continuante. Como SH inglesa y la SCH alemana. No existe en los principales dialectos del Sud y Centro. No se necesita sino en estudios lingüísticos o glotológicos.
 
31. t Dental explosiva. Como en las lenguas latinas. En algunos dialectos cae en CH ante I.
 
32. tsh Palatal africativa breve. Como la CH española e inglesa, TSCH alemana y la C italiana ante I, E. Sólo en pocos dialectos.
 
33. u Vocal común grave. Como en latín, español, portugués y alemán.
 
34. v Labial africativa continuante. Como en las lenguas neolatinas y la W alemana. La grafía española por B es abusiva, y la igual portuguesa y francesa (en algunos vocablos) es grave error, que reproducen frecuentemente las otras lenguas europeas y el japonés.
 
35. w Semivocal labial continuante. Como en inglés. Los Portugueses la escriben generalmente U, lo cual es exacto para ciertos dialectos solamente. Los Españoles la alteran frecuentemente escribiendo güe, güi, güy. Su uso corriente es muy recomendable para evitar confusiones, aun cuando parezca redundancia. Se debe escribir di-gúa, pater ejus; pero escribir güera es un error; angwa es una cosa y anguá otra; wuá, tronco, es más correcto que , o guá; warã es más ajustado a la realidad que varã; kaa'guyh es más cómodo y más seguro que ka'a guih, etc.
 
(x) Signo antiguo variante en cuanto a su valor. Conviente tenerlo por la representación de SH que conservó en muchos nombres y vocablos brasileños y la antigua de KH que tuvo en países españoloes y aun para lingüistas modernos, así como la de SH que tuvo también en origen en los nombrados países.
 
36. y Semivocal prepalatal común. Como en castellano puro, en francés, alemán, inglés en los casos correspondientes, y en latín J. Pero no como en andaluz y español del Plata, ni como la J inglesa, ni la G dulce italiana, letras con las cuales continuamente se le confunde, tanto hablando como escribiendo. La confusión es grande a este respecto. Es mayor aun con los Portugueses, los que la dan generalmente por su J, que es la francesa, si bien es cierto que los conodedores escriben frecuentemente ia, ie, etc., con lo cual están mucho más cerca de la verdad y a veces absolutamnte con ella. Así también, los autores franceses antiguos, que escribían I latina, y casi todos los autores holandeses y alemanes del pasado.
La mayor dificultad en el Plata es hacer comprender al público lo que es semivocal, y que su Y no es tal, sino una consonante. Esto es poco menos imposible. el remedio mejor sería una convención internacional, o lusoplatina, que suprimiese la J de unos, como la Y de otros, y la substituyera por la DI, simple, o con el signo de diptongo en los trabajos especiales. Pues entre indios puros solo se oye esto, que se confunde insensiblemente con la Y semivocal verdadera, no llevando diferencia apreciable.
En cuanto a la DY –modificación paraguaya de la semivocal– va desapareciendo, bajo la influencia extranjera y no vale ya la pena de distinguirla. Pues va siendo una consonante cada vez más parecida o idéntica a la DJ universal, andaluza, platense y GIE italiana.
 
37. ã Nasalización moderada de A. En guaraní las vocales nasales tienen, por si solas, un valor propio completamente distinto. Aisladamente son palabras distintas, y figuran como tales en cualquier vocabulario de la lengua. Por lo tanto, y con más razón, son letras distintas. En todos los dialectos.
 
38. Nasalización moderada de E. Es abierta, y de uso en los dialectos del Sud principalmente.
 
39. ĩ Nasalización de I. Común. ĨN Id. de IH. En el Sud (vide supra).
 
40. ô [*] Id. de O. En todos los dialectos.
 
41. ũ Id. de U. Más general en el Sud.
 
42-46. ã', ẽ', ĩ', õ', û [*] Nasalización leve de vocales correspondientes. Estas pueden ser también vocablos por si solas; ejemplos: õ - óva - ogué, en lugar de óva-kue; ĩ - mĩ - mĩrĩ forma, por ejemplo, mimbota en lugar de mirĩpotá; kuñá forma kuñambayé; ẽ' - péva, etc. Su distinción por medio de este doble acento complicaría mucho una ortografía popular. Montoya mismo, la hace o no, según los casos, considerando a estas vocales como verdaderas nasales, y a veces como letras comunes. Pero es necesaria en estudios científicos y para la etimología.
 
47-51. ag, eg, ĩhg, og, ug o uk Voces semigurorales. Igualmente cambian el sentido de la palabra o vocablo y tienen valor propio, aun separadamente. Son, por tanto, letras verdaderas. Pero en cuanto a su distinción, vale lo dicho de las precedentes. La G o la K cursiva o chupada indica que esta letra es semimuda o muda, agregada para expresar la guturación, la cual, por lo demás, es poco sensible. Pero en composición –así como en ciertas formas llanas muy antiguas– este segundo signo de la letra suena como consonante postpalatal fuerte. Así, por ejemplo: kóga, predio, en vez de kog; ihvága, cielo, en vez de ihvág; mbotúka, tábano, en vez de mbotuk; óga en vez de óg u o; así como yhgarih, cedro, en vez de ih-á-rih; ihgáu, alga, en vez de ih-áu.
 

[...]

La Separación

Por: Moisés S. Bertoni

Por ser lengua polisintética de yuxtaposición pura inalterada, la guaraní se presta aparentemente para que la separación de las palabras, una de otra, pueda ser hecha según métodos muy diferentes, y casi al gusto del escritor. Pero esta apariencia engaña y ha llevado a errores lamentables. Seguramente existe cierta facilidad, y la posibilidad de adoptar métodos diferentes en la mayoría de los casos. Pero si el método no es lógico y racional, se presentan numerosos casos en que el escritor tiene que renunciar a su método, o falsear la expresión, de lo que resulta confusión e inexactitud.

    En Montoya mismo, los errores de separación son muy numerosos, y de tales errores tienen los otros vocabularios mayor o menor proporción. El desorden ha llegado al colmo en algunas publicaciones recientes, en que las palabras resultan tan recortadas, y recortadas tan desatinadamente, que no es posible encontrar en ningún vocabulario a buen número de pretendidas palabras o fragmentos.

    Ciertas reglas lógicamente se imponen.

1ª. Jamás separar como palabras los prefijos y los sufijos, ni los índices de las formas verbales (desinencias).
2ª. Nunca separar partes atónicas.
3ª. Las palabras unidas por apéntesis son inseparables (chera'y, cherata).
4ª. Igualmente las unidas por la nasalización (kuña'mbaje, Ñe'embuku).
5ª. Los nombres de plantas, animales y otros seres, así como los geográficos y toponímicos, que pueden ser escritos con una sola palabra, no deben ser cortados en varias, excepto en estudios analíticos, bastando, en todo caso, los signos ya indicados, (.), ('), (-).
6ª. Nunca separar vocablos que no pueden encontrarse como tales en los vocabularios usuales.
7ª. Por fin, hay numerosas palabras que, no obstante a veces ser muy largas y constituídas por componentes aparentemente separables en distintas palabras y que no lo son en otros casos, no pueden ser descompuestas, sin cometer graves errores. Ejemplos: nderemimbota, ndajaecháiva, cheyurumboya, yvyrakytã, cherovake.
 

[*] Nota del Editor (GR): Es posible que aquí haya un error de transcripción. Nosotros respetamos nuestra única fuente [GuF2], pero lastimosamente hemos encontrado en ella muchos errores ortográficos.

Nota de GR: Desconocemos si este complejo alfabeto fue alguna vez utilizado fuera de ese congreso. Su inclusión en este sitio se hace como referencia histórica, no actual.

Fuente: [GuF2:205-210] - www.guaranirenda.com - 2005

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